S.D. Eibar

Remontada sobre la bocina para confiar

Los jugadores del Eibar hacen una piña sobre el césped de Ipuruapara celebrar el primer triunfo de la temporada. / FÉLIX MORQUECHO
Los jugadores del Eibar hacen una piña sobre el césped de Ipuruapara celebrar el primer triunfo de la temporada. / FÉLIX MORQUECHO

El Eibar estrena su casillero de puntos con una victoria ante la Real en el último suspiro | Da la vuelta al tanto inicial de Willian José de penalti gracias a los goles del debutante Cardona y del veterano Charles

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

El Eibar ya tiene las tres buenas razones que necesitaba para olvidar las dos derrotas inaugurales y volver a confiar en sí mismo. Las consiguió con una remontada de las que dan fuerza ante una Real Sociedad a la que le faltó la eficiencia de otras ocasiones y que acusó demasiado la lesión de Willian José tras el penalti que les puso por delante en el marcador. En esta ocasión, la eficacia la puso la escuadra azulgrana, que supo sobreponerse al tanto del brasileño gracias al acierto del debutante Cardona. Finalmente se llevó el gato al agua con un cabezazo de Charles en el último suspiro del derbi.

El Eibar necesitaba una palmadita en la espalda antes de llegar al parón y lo hizo posible la revolución de Mendilibar. Con los justos en la convocatoria tras las precipitadas salidas de Gálvez, Bebé y Yoel más las tardías llegadas del extremo argentino Pablo De Blasis y del lateral catalán Marc Cucurella, el preparador azulgrana eligió el derbi ante la Real para dar la alternativa a Sergio Álvarez y Cardona, así como para situar también de inicio a Pedro Bigas.

El gran damnificado del plan ideado por el de Zaldibar fue Cote, quien tras su discreta actuación en las dos primeras citas perdió su puesto en beneficio de Arbilla, escorado al lateral. No recibió semejante castigo Paulo. Pese al grave error que propició el primer gol del Getafe, formó pareja con Bigas, escoltado por Rubén Peña por la derecha.

Sin duda, la presencia más esperaba por la afición era la de Sergio Álvarez, el jugador llamado a hacer olvidar a un Dani García al que, como se temía, se le ha echado en falta en este complicado inicio de campaña. El asturiano ocupó la plaza que Escalante había conquistado en el Coliseum después de haber sido el causante de la mejoría que el Eibar experimentó en la segunda mitad ante el Huesca, tras una primera mitad que provocó sofocos en Ipurua.

También hubo cirugía estética para el ataque. Sin la posibilidad de contar con Kike García, el entrenador apostó por Cardona. Dejó una vez más en el banquillo a Charles, el máximo anotador del pasado campeonato con ocho goles. También recuperó a un Orellana restablecido de sus molestias físicas y premió el debut de Pere Milla, al concederle de nuevo la titularidad. Toda una declaración de intenciones en busca del punto de inflexión que necesitaba el equipo.

Además de caras nuevas, el Eibar necesitaba también mostrar una mentalidad diferente, con la valentía y la confianza en el trabajo diario que había reclamado su técnico. Se había pasado toda la semana repitiéndoles que el vacío que hay en su casillero de puntos no refleja su verdadero potencial, que el gran estado de ánimo de su rival no tenía por qué influir en el partido ya que un derbi es siempre un partido especial.

Penalti y rápida respuesta

Y así fue al principio, cuando se vio a un cuadro armero hambriento, deseoso de ofrecer espectáculo y puntos a los suyos. Pero sus excesivas ganas le jugaron una mala pasada que le costó volver a ver su portería agujereada en el primer descuido. No hay discusión posible sobre el penalti señalado a Dmitrovic. El meta derribó a Juanmi, aunque intentó evitarlo, pero estaba vendido. El eibarrés Oyarzabal, que había aprovechado el carril que el equipo de su pueblo había dejado abierto en la derecha al volcarse en su presión para cortar la salida realista, había atraído a todos los defensas y le dio el trabajo hecho al malagueño. Los honores fueron para Willian José, que tuvo la mala fortuna de lesionarse al tranformar su lanzamiento.

Primer cuarto de hora y la película pintaba igual de mal que las dos anteriores para los azulgranas. Pero estos se negaron a seguir el guion que parecía preestablecido. Improvisando un nuevo hilo argumental, apenas diez minutos después elaboraron una jugada bien tramada desde atrás y, tras una buena combinación entre Pere y Arbilla, el navarro se inventó una asistencia que Sergi Enrich no logró atrapar. Sí lo hizo Cardona para establecer un empate tan buscado como necesario.

Las fuerzas se igualaron tanto en el marcador como en el apartado de lesiones. Si la Real había perdido a Willian José, el Eibar tuvo que resignarse a quedarse sin Orellana justo antes del descanso.

Más tensión que juego

Mendilibar recurrió a Joan Jordán para actuar de nuevo de extremo, por lo que su elección no fue una sorpresa. Algo más inexplicable resultó que tras el descanso el preparador armero dejara en la caseta a Bigas para dar entrada a Cote, cuando el mallorquín no había cometido ningún error de bulto.

Sea como fuere, el caso es que la Real aprovechó esta modificación defensiva para poner de nuevo en serios aprietos a Dmitrovic, que con su capa de héroe salvador evitó con una parada antológica que Juanmi anotara el segundo tanto txuri-urdin.

Tras esos impetuosos minutos iniciales de los donostiarras, el partido se fue cargando de tensión más que de oportunidades, y dejó un saldo desolador para Merquelanz, que cayó lesionado de gravedad en una acción fortuita con Paulo y Sergio Álvarez.

Un Charles de oro

Cuando todo parecía conducir al empate, surgió la figura reivindicativa de Charles. Pocos minutos después de haber saltado al campo en sustitución de Cardona, se tiró en plancha para rematar un centro de Jordán. Imprevisible final que calma las aguas armeras.

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