S.D. Eibar

Dos versiones en un mismo partido

Inui controla un balón ante el céltico Lobotka. / MIGUEL NUÑEZ ARES
Inui controla un balón ante el céltico Lobotka. / MIGUEL NUÑEZ ARES

En la primera parte el Eibar estuvo cómodo, pero en la segunda, con el cambió de juego céltico, no se encontró a sí mismo

J.A. REMENTERÍALA CONTRACRÓNICA

El Celta le tiene bien tomada la medida al Eibar esta temporada. Los armeros no han podido con los hombres de Unzue ni en la primera vuelta, ni en la segunda. Tampoco les derrotaron en ninguno de los dos encuentros de la eliminatoria de dieciseisavos de final de Copa en la que se enfrentaron entre octubre y noviembre. Kike García declaraba en los días previos a esta última visita a Balaídos que tenían cierto aire de revancha. Argumentaba que este choque no se presentaba con las mismas connotaciones que antaño. Se refería a aquellas 'oscuras' jornadas en las que los armeros mordieron el polvo de la derrota. Sin embargo, en esta ocasión, el Eibar hizo una buena primera parte pero presentó su peor versión en la segunda.

El banquillo céltico dio un giro de muchos grados a su juego. Si en la primera parte el Celta se dedicó a salir desde atrás favoreciendo la presión del Eibar, no lo hizo así en la segunda. Tras pasar por el vestuario la consigna de Unzué fue clara: balón largo del portero. La presión alta armera puso en apuros, y muy serios, a la defensa viguesa que no encontraba la manera de interactuar con el centro del campo. Su salida era realmente costosa ante un rival que encimaba e incomodaba generándole inquietud y alguna que otra ocasión. El público se impacientó y mostró su preocupación en varias fases. Una vez en las inmediaciones del área armera, el Celta sí se mostraba peligroso con un Aspas e que filtraba pases entre líneas , pero que sus compañeros no sabían aprovechar. A la referencia céltica le faltaba un apoyo, una pareja para hacer sus diabluras. Y la encontró con la salida de Emre Mor en la segunda parte. Así, Aspas tuvo en el turco a su socio perfecto, ya que entre ambos hicieron funcionar al Celta. El de Moaña marcó el primer gol tras una asistencia del otomano. Los armeros buscaron la igualada ante un Celta que supo esperar. Si en la primera mitad las transiciones armeras entre defensa y ataque fueron precisas, no ocurrió así en el segundo periodo.

Mendilibar buscó la reacción tras encajar el primer gol con la salida de Pedro León, que volvía a jugar después de nueve meses en el dique seco. El de Zaldibar retiró a Alejo y apostó por el murciano, pero su presencia no sirvió de impulso, ya que acusó su inactividad. El cuadro eibarrés acabó con una pareja clásica en la banda derecha cuando el técnico retiró a Rubén Peña y sacó a Capa, que lleva jornadas en el ostracismo. Buscó la profundidad del portugalujo y la mayor percusión en el juego hacia dentro de Pedro León. No resultó. El Eibar lo intentó por todos los medios, pero el Celta estuvo letal en las oportunidades que generó. Dimitrovic, que sigue en un momento de forma sensacional, tuvo varias acciones de estar concentrado y atento. Un hombre que brilló fue Arbilla, aunque en el gol de Aspas, se vio superado. En la primera parte protagonizó varias arrancadas hasta el área céltica, en las que aprovechó la presión ejercida para penetrar de manera ostensible.

En el once armero destacaron la vuelta de Oliveira ante la baja de Ramis y la vuelta de Alejo, que suplía la ausencia del sancionado Orellana. La baja del capitán Dani García fue cubierta por Jordán, que no es nuevo, ya que jugó frente al Barcelona como media punta después de que Mendilibar volviera a apostar por su clásico 4-4-2, con la presencia inicial del brasileño Charles haciendo dupla con Kike García arriba.

La derrota ante el Celta duele pero no enluta absolutamente la temporada del Eibar. Así las cosas, no tiene la dimensión que pudiera transmitirse en otro contexto. Las dos derrotas consecutivas llegan antes de recibir el miércoles al Villarreal, otro escollo que los armeros deben superar antes de viajar el próximo sábado a Riazor para vérselas con el Deportivo. Será una semana intensa en la que Mendilibar estudiará la política de las rotaciones para dosificar los minutos entre sus jugadores.

El Eibar sigue en la zona media, no se inmuta. Va a por su objetivo inicial de superar los cuarenta puntos y continuar siendo un año más de Primera. El tropiezo en Balaídos no minimiza y ayuda a sacar conclusiones para continuar creciendo en esa senda triunfal en clave de términos absolutos.

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