SD Eibar

No ha dicho su última palabra

No ha dicho su última palabra

El buen oficio y las intervenciones de un renacido Yoel devuelven al Eibar la satisfacción del trabajo bien hecho

LETICIA GÓMEZ

El Eibar logró Valencia un punto de esos que hacen que un equipo salga con la cabeza bien alta y pleno de satisfacción por el trabajo realizado. Si había alguna plaza que se antojaba complicada por lo que se jugaban los locales y por lo poco que tenían en liza los visitantes, esa era Mestalla. Las apuestas, las sensaciones y las diferencias de clasificación y de potencial daban como claro favorito al Valencia, pero los armeros quisieron dejar claro que todavía no han dicho todo lo que tenían que decir en esta Liga. Quieren estar entre los diez mejores cuando esto termine y demostraron que no se les van a caer los anillos por tener que enfundarse el mono de trabajo y unir fuerzas para rascar los puntos necesarios. Y fue precisamente el buen oficio, unido a las intervenciones de un reaparecido Yoel las que les llevaron a sumar un empate que no mejora su puesto en la tabla, pero sí su autoestima.

Una vuelta esperada

Así como las prisas no son buenas consejeras, la excesiva relajación tampoco es la mejor compañía para completar las pocas etapas que quedan para cruzar la meta final. Como profesionales que son, nadie cuestiona que no salgan a darlo todo en cada partido, pero es obvio que la escuadra armera carece de la tensión que sí tenía el Valencia por asegurar cuanto antes su participación en la próxima Liga de Campeones, aunque tendría que ocurrir una debacle para que no lo consiguiera.

De ahí que Mendilibar y el resto del cuerpo técnico se hayan afanado esta semana en buscar la manera de dar con un aliciente que pudiera hacer frente a la motivación que ya se sabía que iba a empujar al Valencia a luchar al máximo por lograr los tres puntos en juego.

Y quizás por eso y porque el destino era Mestalla, el técnico decidió cambiar por primera vez al inquilino de su portería y situar en ella a Yoel Rodríguez, tanto porque vino de allí, como sobre todo porque si algo necesitaba el gallego era volver a sentirse futbolista 10 meses después de aquel fatídico sábado 17 de junio, cuando produjo la temible 'triada' en su rodilla derecha cuando se entrenaba de forma individual en un monte de su Pontevedra natal.

En guardameta llevaba esperando pacientemente esta oportunidad desde que fue incluido en su primera convocatoria el pasado 23 de febrero, precisamente en la visita que el Eibar realizó a Vigo, donde al menos sí pudo estar cerca de su familia y volver a la que casa en la que se forjó hasta que hace cuatro años fue traspasado al Valencia.

Fue la novedad más relevante, pero no la única que presentó el conjunto armero, que volvió a tener la presencia de su capitán después de haberse quedado en el banquillo ante los azules. Además, Cote relegó a la suplencia Juncà e Inui suplió a Capa, de nuevo fuera del once, dado que Rubén Peña retornó al lateral tras dos partidos consecutivos actuando como delantero.

0 Valencia

Neto, Montoya, Vezo, Paulista, Gayà, Carlos Soler (Ferran Torres, m, m.81), Parejo, Kondogbia, Guedes, Santi Mina (Zaza, m.64) y Rodrigo.

0 S.D. Eibar

Yoel, Rubén Peña, Paulo Oliveira, David Lombán, Cote, Pape Diop (Escalante, m.72), Dani García (Jordán, m.49), Pedro León, Orellana, Inui (Alejo, m.84) y Kike García.

Árbitro:
Jaime Latre, del colegio aragonés. Amonestó a los locales Kondogbia (m. 44) y Parejo (m. 78), y a los azulgranas Cote (m. 16), Joan Jordán (m. 83), Kike García (m. 91), Yoel fue la gran novedad.
Incidencias:
40.328 espectadores acudieron a Mestalla con la ilusión de celebrar con su equipo una clasificación matemática para la Liga de Campeones, que quedó pospuesta al no pasar del empate.

Cambios significativos con la pretensión de borrar el amargo sabor que dejó en el vestuario la derrota del pasado sábado ante el Getafe. No estaba contemplada en los planes de los azulgranas después de haber roto su mala racha de resultados con un meritorio triunfo en el feudo del Espanyol y dejó un halo de decepción al dejar escapar la penúltima ocasión de volver a ganar en casa después de dos meses sin lograrlo.

Unas pinceladas que aportaron un mejor tono al juego armero, muy serio y ordenado en todas sus facetas, que recordó mucho al Eibar de los mejores momentos de la campaña. Sabían la atmósfera festiva que se iban a encontrar en la ciudad del Turia y habían preparado un plan de contención que requería máxima concentración sin perder en ningún momento la posición.

Un desajuste provocó que el veloz Rodrigo llegara hasta la cocina tras dejar sentado a Lombán en el pasillo, aunque afortunadamente cruzó demasiado el balón.

Pero ese fue el único desarreglo que puso en peligro la portería de los azulgranas que estuvieron incluso más cerca que los valencianos de tomar ventaja en el minuto 38, pero si el lanzamiento de falta que Pedro León botó desde fuera del área fue impecable, la respuesta que le dio Neto sacándolo desde la misma escuadra dejó boquiabiertos a todos. La acción no acabó ahí, porque el rechace cayó a pies de Orellana, que él mismo obstaculizó cumplir su deseo de marcar en Mestalla al no elevar el balón para sortear los cuerpos que tenía delante.

Pelotazo con consecuencias

De ahí al descanso el marcador no se movió pero sí que sucedió un hecho tendría su incidencia en la segunda mitad, puesto que pelotazo en la cabeza que dejó aturdido a Dani García cuando solo faltaba un minuto para el final del primer tiempo obligó al capitán a tener que pedir el cambio en los primeros instantes del segundo porque no se sentía en condiciones de seguir.

Sin su pieza básica en la medular, el Eibar tuvo problemas para aguantar la compostura y, de hecho, por momentos se vio engullido por el apetito de los locales, lanzados desde el inicio a la yugular de sus rivales. El problema se agravó cuando Diop también tuvo que pedir el cambio por un tobillo maltrecho por todo lo que recibió el senegalés y el técnico se vio obligado a cambiar por completo a su pareja inicial de pivotes por la formada por Jordán y Escalante, pero ni por esas se rompió el equipo de Mendilibar.

Porque aunque el Valencia entró a matar en varias ocasiones, la ingente labor defensiva armera comandada por los dos centrales, las apariciones estelares de Yoel, que salvó a su equipo con tres intervenciones, y un gol anulado al recién salido Zaza por un fuera de juego medido casi al milímetro, frustraron las celebraciones que tenían programadas para festejar el retorno a la competición europea más elitista tras dos años de ausencia.

El Eibar no solo no cedió una victoria con la que muchos por tierras valencianas ya contaban, sino que además tiró de orgullo para llevársela a su casa soltando dos tarascadas finales que no llegaron a tocar piel. Mientras esto no acabe, lo podrá hacer peor o mejor, pero este equipo va a seguir dejando el pabellón lo más alto posible.

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