Copa del Rey Vacaciones con una amarga despedida

El Eibar cae eliminado ante un cuadro ibicenco que defendió de forma titánica el botín que les permitirá medirse a un Primera en dieciseisavos

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Hasta aquí llegó la andadura copera de un Eibar que, tras protagonizar una recta final de la primera vuelta liguera espectacular, se marcha al largo parón navideño protagonizando una de las temibles sorpresas que suele deparar la Copa al caer eliminado a manos de un equipo que aparcará los apuros que está padeciendo para sobrevivir en Segunda RFEF para disfrutar de un próximo emparejamiento garantizado ante un equipo de Primera.

1 IBIZA ISLAS PITIUSAS

Kellian García; Edu Adell, Iker Murua, Julen López, Pepe Bernal (Toni Peñafort, m. 72); Iván Guzmán (Pepe Marín, m. 72), Marc Mas (Salguero, m. 92), Jaime Barrero; J. A. Sánchez, Espínola.

0 EIBAR

Yoel; Tejero, Venancio, Chema, Ríos Reina; Sergio (Matheus, m. 55), Javi Muñoz (Stoichkov, m. 67); Troncho, Aketxe (Corpas, m. 55), Quique (Yanis, m. 67); Blanco-Leschuk (Bautista, m. 77).

  • Gol: 1-0, Juan Antonio Sánchez (m. 69) remata sin oposición en el interior del área un centro desde la izquieda de Iván Guzmán.

  • Árbitro: Andrés Fuentes Molina, del comité valenciano. Amonestó a los locales Iván Guzmán, Jaume Villar, Peñafort y Juan Antonio Sánchez, y a los azulgranas Ríos Reina y Yanis.

  • Incidencias: Buena entrada en el estadio de Can Misses, que estalló de alegría tras ver cómo su equipo consumaba un triunfo que les garantiza enfrentarse a un equipo de Primera en dieciseisavos de final.

De poco sirvió que el cuadro armero fuera sobre un aviso que el propio Gaizka Garitano había recalcado en la víspera, puesto que si alguien tenía muy presente que la ilusión mueve montañas es precisamente el técnico de Derio, que en 2012 logró la hazaña de eliminar al Athletic en San Mamés cuando la escuadra azulgrana militaba en la entonces Segunda B.

En esta ocasión le tocó tomar de su propia medicina y se tuvo que resignar a ver cómo su equipo hincaba la rodilla ante un rival que se dejó la vida para defender el gol que el delantero local Juan Antonio Sánchez consiguió mediada la segunda mitad tras rematar sin que nadie se lo impidiera un centro desde la izquierda de su compañero Iván Guzmán.

Pero a partir de ahí el Eibar fue un querer y no poder. Porque aunque el preparador vizcaíno no escatimó en esfuerzos para impulsar la reacción de los suyos, el conjunto ibicenco se agarró como un clavo ardiendo a ese premio que le llevará a vivir un momento histórico para una entidad fundada hace apenas diez años y que hace solo dos semanas cambió de entrenador para encomendarse a Emmanuel Calleja con el fin de escapar de los puestos de descenso que ocupa en su grupo dos categorías más abajo.

Inicio con retraso

La tarde noche ya arrancó torcida, con un retraso de un cuarto de hora por problemas técnicos probablemente derivados del fuerte viento que condicionó una primera mitad en la que los isleños ya dejaron patente que si tenían que morir lo iban a hacer con las botas puestas.

Sin complejos y espoleados por una afición que vivió el choque con máxima intensidad, los locales hicieron del vendaval su aliado y, sin olvidarse de resguardar bien su portería, no dudaron en aprovechar cualquier resquicio que se les presentó para tratar de asaltar la portería azulgrana en busca de la gloria.

Y aunque sus llegadas fueron contadas, la ocasión que firmó Jaume Villar pasada la media hora les hizo ver que el equipo armero no era indestructible y que su sueño no era una utopía.

De hecho, los visitantes, incómodos sin poder maniobrar a su gusto, se fue desesperando ante su escasa capacidad para doblegar a un rival que se le estaba subiendo a las barbas.

No bastó la presencia de un reaparecido Aketxe ni la envergadura de Blanco-Leschuk, y eso que ellos fueron los dos únicos que impidieron que el bagaje ofensivo se quedara en blanco antes de llegar al ecuador del choque.

Tampoco sirvió que Garitano hiciera saltar al campo a sus primeras espadas tras el descanso. Y eso que utilizó prácticamente toda la pólvora que tenía a su disposición, dando entrada primero a Matheus y Corpas, y poco después a Stoichkov y Yanis, con órdenes expresas para pisar el acelerador con el fin de resolver una papeleta que se estaba complicando más de lo deseado.

Pero el tiro le salió por la culata, porque justo instantes después de que ambos atacantes pusieran un pie en el campo y pudieran tocar un balón, una rápida internada de Iván Guzmán por la banda izquierda acabó con un centro que Juan Antonio Sánchez remató según le vino sin que Ríos Reina llegara a estorbarle lo más mínimo. El gesto de desolación del sevillano lo dijo todo.

No era la primera vez esta temporada que el Eibar se veía ante la tesitura de tener que remontar un marcador en contra y, de hecho, acumula ya cuatro remontadas en Liga.

Pero la Copa es otra historia y, aunque llegó a disponer de varias ocasiones para forzar la prórroga en un asedio que se prolongó hasta el tiempo de prolongación, el Ibiza, con el meta Kellian García a la cabeza, sacó sus garras para defender hasta la extenuación el billete que le planta en una siguiente ronda que los armeros tendrán que seguir por televisión.