SOÑARÁN CON CUCURELLA

Marc Cucurella fue un quebradero de cabeza para Álvaro Odriozola. / FÉLIX MORQUECHO
Marc Cucurella fue un quebradero de cabeza para Álvaro Odriozola. / FÉLIX MORQUECHO
J. A. Rementería
J. A. REMENTERÍA

Histórica victoria del Eibar. Impensable antaño. Real, como la vida misma, en la jornada de ayer. Una eclosión de emociones, sensaciones y de júbilo, al final, en Ipurua. La despedida a los hombres de Mendilibar escenificaba una alegría desbordante de un colectivo hacia su equipo, que le permite soñar y divertirse. El Real Madrid fue un títere en manos de un Eibar con ideas claras, de un Eibar que no se arrugó, de un Eibar que tiene un entrenador fiel a sus ideas. Mendilibar no va a cambiar en función del rival, no se vuelve loco, ni piensa demasiado en el contrario, ni está todo el día pendiente de él. «Duermo mucho mejor el día anterior al partido que después del partido», asegura Mendilibar.

El Eibar hizo algo más que dar la cara. Fue superior, muy superior en todas las líneas al conjunto blanco, impotente para superar la presión que ejercía el cuadro armero desde la línea de salida. Le superó en todo. En el centro del campo y en el juego ofensivo. En defensa tanto Ramis como Oliveira estuvieron extraordinarios en las ocasiones, puntuales, en las que les exigieron. Un guion perfecto diseñado por Mendilibar para ganar.

En sus anteriores visitas a Ipurua habíamos visto a un Madrid mucho más incisivo y agresivo que en esta última comparencia. Mostró una indolencia extrema. Mendilibar tenía bajas importantes, pero el equipo no las acusó. Buena noticia.

Elemento clave en este histórico triunfo fue Cucurella. El futbolista catalán, que puede jugar en labores defensivas como ofensivas en la banda izquierda, fue la nota destacada. Mendilibar apostó en esa banda por un doble lateral efectivo al cien por cien con Cote y el citado Cucurella. Ni Bale ni Odriozola jugaron como quisieron. Especialmente Cucurella, con su velocidad y visión de juego, fue letal. Así de claro, letal. En el primer gol armero, obra de Escalante con VAR incluido, el contragolpe salió del jugador cedido por el Barça; en el segundo, Enrich recibió el pase de Cucurella tras ganar a Odriozola en la disputa y asistir con inteligencia; y volvió a estar en la jugada del tercero, de Kike García. Soñará Odriozola con un Cucurella que tuvo detalles de calidad y visión periférica a la hora de afrontar el juego ofensivo.

Una razón fundamental del éxito residió en el centro del campo, con Jordán y Escalante en funciones vitales tanto a la hora de defender como crear. Ni Modric ni Ceballos brillaron. Fue una demostración de apatía y de falta de capacidad de respuesta ante la superioridad de los armeros. Uno se quedó atónito también con el trabajo de Orellana, Enrich y Kike, que desarbolaron a una defensa blanca totalmente inoperante.

La supuesta mejora de la que ha sido objeto el Madrid desde la llegada de Solari no se reflejó sobre el terreno de Ipurua. El Eibar minimizó al vigente campeón de Europa, lo anuló en todas sus facetas, le hizo estar a su merced desde el principio. Tanto Orellana como Charles dispusieron de ocasiones para incrementar la cuenta, pero Courtois respondió bien en ambas acciones.

Con esta victoria, el Eibar suma 18 puntos y se coloca en la zona media a expensas de otros resultados. Pero lo fundamental es que mantiene un tono excepcional. La muestra, esta victoria frente a un Real Madrid que, a mi modo de ver, acusa la baja de Ronaldo. Carece de referencias arriba. Para el Eibar, los tres puntos suponen una inyección de moral y fuerza para seguir soñando y acercándose a una de sus primeras premisas: firmar su sexta temporada en Primera. Por encima de todo, en este momento, el Eibar tiene fondo de armario y máxima implicación de todos sus jugadores.

El siguiente duelo llegará el viernes ante el Rayo Vallecano en Vallecas, plaza que a priori es de la particular liga del Eibar. El triunfo ante los blancos supondrá una vitola de respeto y reconocimiento por parte de un Rayo que lucha por salir de la zona de descenso.

No queda más que felicitar a este Eibar, a su trabajo. Hizo disfrutar a toda la afición y escribió una de sus páginas memorables. Todo un Real Madrid claudicó en Ipurua.

 

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