Más solos que nunca

LETIZIA GÓMEZLA PREVIA

Se anuncia un domingo con cielo cubierto, pero sin riesgo de lluvia y con unos 15 grados de temperatura a la hora del partido. Cualquiera pensaría que sería un día perfecto para disfrutar de un nuevo derbi guipuzcoano en la Bella Easo. Sin embargo, por diversos motivos, la afición eibarresa apenas se ha movilizado para acudir a Anoeta y el Eibar va a tener que afrontar esta cita más solo que nunca.

Ninguno de los dos clubes ha hecho mucho por vender este derbi como lo que debería ser, toda una fiesta para celebrar el lujo y el orgullo que supone tener a dos equipos del territorio en la máxima categoría.

No hay entradas a disposición de los seguidores ni de las peñas armeras, no hay autobuses fletados y tampoco se percibe por ningún lado la ilusión que sí ha generado este compromiso en temporadas anteriores.

Nadie ha sabido explotar un producto que ha perdido atractivo y yo no me excluyo de la culpa, pero es que estando a nueve puntos de la permanencia se nos sigue insistiendo en hablar de la permanencia, mientras que se recalca que la última plaza europea, que está a siete puntos, está muy lejos.

Yo soy de las que piensa que con el presupuesto y los límites salariales que tiene el Eibar, y por lo difícil que se pone cada año conseguir sacar adelante los partidos, es toda una hazaña que el club azulgrana sepa a falta de ocho jornadas para la conclusión del campeonato que el próximo año va a estar por sexta campaña consecutiva en Primera. Algunos reclaman más ambición, pero no hay que olvidar la realidad.

El Eibar ha cambiado mucho, ha cambiado para siempre, pero su estructura social es mucho más pequeña que la de los demás y eso no cambiará nunca.