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Matheus disputa un balón aéreo con un adversario durante el duelo de ayer en Ipurua. Morquecho
Un aviso para no dar nada por hecho
Segunda División

Un aviso para no dar nada por hecho

Espeso. ·

Un Eibar sin alma y sin ideas pierde el puesto de ascenso y buena parte del crédito ganado en Leganés al ser superado por un Burgos que convirtió Ipurua en un escenario delo más incómodo

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Domingo, 10 de marzo 2024, 18:36

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De tocar el cielo ante el líder en Leganés, a morder el polvo en Ipurua ante el peor visitante de la categoría. Así de ecléctico es el vaivén de emociones en el que vive sumergido el Eibar, que ayer recibió un nuevo sopapo en casa que, por si no lo tenía ya claro, sirve para recordarle que en esta categoría cualquiera te puede partir la cara.

Todas las sonrisas y las buenas sensaciones que se trajeron de Butarque fueron borradas de un plumazo por un Burgos que, poniendo más corazón y alma que el que mostró el cuadro armero, conquistó otros tres puntos que vuelan de Ipurua tras los que se llevó el Espanyol hace dos semanas con bastantes menos méritos que los castellanos.

Y lo peor no es la derrota en sí, la segunda consecutiva después de haber permanecido 20 jornadas invicto en su estadio, sino la nula capacidad de los azulgranas para hacer frente a un equipo muy ordenado que supo convertir Ipurua en un feudo incómodo para el propio anfitrión.

En el peor partido que se recuerda como local esta temporada, quedó claro una vez más que las estadísticas están de adorno, puesto que, pese a que se le atribuyó un 70% de posesión, el Eibar no fue capaz de generar ni una sola ocasión de peligro ante un rival que ya mereció marcar antes de que la suerte le sonriera con el balón rebotado en el cuerpo de Nolaskoain que acabó convirtiéndose en el tanto que decantó la balanza.

Eibar

Sergio León (Bautista, m. 58), Tejero (Corpas, m. 66), Vencedor (Sergio Álvarez, m. 66), Konrad (Mario Soriano, m. 83).

0

-

1

Burgos

Ander Martín (Álex Sancrís, m. 61), Dani Ojeda (Edu Espiau, m. 66), Fer Niño (Bermejo, m. 66), Grego (Atienza, m. 89), Mumo (Curro, m. 89).

  • Gol: 0-1 Nolaskoain, en propia puerta (m. 56) al rebotarle un remate de Fer Niño que se iba fuera.

  • El árbitro: Sesma Espinosa (comité riojano). Amonestó a los locales Aketxe y Matheus, y a los visitantes Anderson Arroyo, Álex Sancrís, Matos y Fer Niño.

  • Incidencias: Ipurua reunió a 6.425 espectadores,más de 300 llegados desde Burgos. En los prolegómenos del choque, Eskozia la Brava entregó el premio al jugador más bravo de la pasada temporada al avilesino Sergio Álvarez, que el año pasado disputó un total de 41 partidos, incluyendo los dos del playoff.

Ni en su planteamiento inicial ni tras los cuatro cambios que realizó Joseba Etxeberria fue capaz de corregir la precipitación y los constantes errores en la salida de balón que los burgaleses aprovecharon para ir minando la moral y la confianza de un bloque que se derrumbó al unísono a pocos minutos del final.

Esta vez no bastó con encomendarse a la inspiración de Luca Zidane, que tras haberse lucido ante una vaselina de Edu Espiau que le pilló lejos de su marco en la primera mitad, tuvo que resignarse a que fuera su propio compañero Nolaskoain el que, de forma involuntaria, al rebotarle un disparo de Fer Niño que intentó taponar.

Pero quizás el zumaiarra fue el menos culpable del desenlace de una acción que nació de un saque de banda que pilló a contrapié a todo el bloque defensivo, con mención especial a un Tejero al que le botó el balón en sus morros sin que fuera capaz de defenderlo.

A nadie podía pillarle de sorpresa que el Burgos marcara gracias a una acción a balón parado, porque así han llegado más del 40% de los goles que ha anotado, pero el caso es que la escuadra eibarresa no solo cayó en la trampa de su rival, sino que, además, tampoco ofreció ningún viso de poder rebelarse ante lo que estaba sucediendo en su propio salón.

Con un único disparo lejano de Tejero desde la frontal del área como único bagaje, el conjunto armero no tuvo más remedio que volve a hincar la rodilla ante la estupefacción de una afición que no acierta a entender la metamorfosis sufrida por su equipo en solo una semana.

Y es que cuando uno se acostumbra a comer el caviar que los azulgranas habían servido con su juego en las dos últimas semanas, cuesta deglutir la espesa imagen trasmitida ayer, con todos, salvando de la quema casi únicamente a Zidane y Arbilla, muy lejos del nivel y la motivación que venían exhibiendo en las últimas fechas.

Así como el triunfo en Leganés pareció valer más que tres puntos por el gran paso que suponía garantizarse también el golaverage particular a su favor, el sopapo recibido ante el Burgos debe ser el aviso definitivo para no dar nada por sentado en este grupo.

Y es que, de tener la opción de situarse a un punto de la cabeza, la escuadra azulgrana ha pasado a verse expulsada de la plaza de ascenso directo y ver cómo el Burgos le respira en su cogote, habiéndole superado en los dos enfrentamientos.

La única forma de redimirse de lo sucedido ayer es que el Eibar recupere su mejor versión en el nuevo choque que disputará el sábado (16.15 h.) en casa ante el Villarreal B.

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