Fútbol

El Sevilla no traga más descuidos

El jugador del Sevilla, Pablo Sarabia, trata de llevarse un balón ante David Juncá, del Celta. / EFE
El jugador del Sevilla, Pablo Sarabia, trata de llevarse un balón ante David Juncá, del Celta. / EFE

Con solo una victoria en seis jornadas y recién eliminados de la Copa, los hispalenses ven peligrar su billete para la Champions

L. G.

El Sevilla espera ya con los cuchillos afilados para convertir al Eibar en la víctima propiciatoria que pague su mal momento deportivo y moral. Los equipos diseñados para aspirar a casi todo no tienen permiso para fallar tanto como el resto, y el Sevilla ha cubierto el cupo de errores que podía cometer.

De estar peleado codo a codo con el Barcelona por el título liguero, los hispalenses se han visto desplazados hasta la cuarta posición depués de una paupérrima racha en la que solo han sumado una victoria y dos empates, por tres derrotas cosechadas. Y por si esto no fuera suficiente, vienen tambié de haber sido apeados de las semifinales de la Copa del Rey tras una estrepitosa derrota en el Camp Nou (6-1) cuando se presentaron allí con una renta de dos goles.

Aún resuenan las chanzas de los jugadores y aficionados béticos por la debacle copera, y al dolor de esta ofensa se suma el temor de que el conjunto verdiblanco les eche el guante y les arrebate su plaza en la Liga de Campeones.

«Hay que cortar ante el Eibar una dinámica que no nos termina de gustar», declara Machín

Por eso, Pablo Machín tiene claro que por encima de todo, lo que prima de cara al partido del Eibar es cortar esta sangría. «Nuestra intención es la de ganar. Hay que cortar una dinámica que no nos gusta pero esto del fútbol nos da otra oportunidad de revertir la situación y más ante nuestra afición, que nos ayuda muchísimo siempre».

Todavía escuece mucho el inesperado revés sufrido ante el Celta, que según confiesa le tiene «enfadado», porque siempre que «pierdo lo estoy». También admite estar «decepcionado», porque cree que su equipo podía haber conseguido la victoria en Vigo.

En Balaídos carecieron de un acierto que espera recuperar para hacer frente a un Eibar del que hizo un escueto análisis recurriendo a uno de los tópicos más manidos del fútbol: «El Eibar tratará de hacer su partido y ponérnoslo difícil».

Machín entiende los nervios que se han desatado porque la exigencia debe ser máxima en el Sevilla. «Cuando se pierde, las críticas están y cuando se gana las críticas son alabanzas. Procuro no dejarme llevar de las críticas y de las alabanzas. ¿Que no ganamos? Es una evidencia, quizás lo hayamos hecho tan sumamente bien, que cuando bajamos parece un desastre. Eso forma parte del trabajo de cualquier equipo. Ojalá el momento más bajo sea el que estamos pasando ahora».

 

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