S.D. Eibar

Un pasito hacia atrás del S.D. Eibar, pero solo si es para tomar impulso

Los jugadores armeros, con Dmitrovic y Escalante en primer plano, durante un entrenamiento en Atxabalpe. / MORQUECHO
Los jugadores armeros, con Dmitrovic y Escalante en primer plano, durante un entrenamiento en Atxabalpe. / MORQUECHO

La derrota sufrida ante el Espanyol fue una clara muestra de que cuando el Eibar no se ajusta a sus premisas los resultados no le acompañan

LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

El Eibar retornó de Barcelona sin ningún punto que llevarse a la boca y enojado porque una vez más, y ya va convirtiéndose en una molesta costumbre, se vio notablemente perjudicado por dos decisiones arbitrales que marcaron el partido en el RCDE Stadium. Un resultado adverso que corta en seco una racha de tres partidos consecutivos sin perder, pero que no varía en absoluto la hoja de ruta que tiene marcada José Luis Mendilibar.

Al contrario, este revés en un campo que tradicionalmente se le ha dado de maravilla, debe servir para que sus jugadores, especialmente los recién llegados, se conciencien de que si el Eibar no cumple a rajatabla su propio decálogo, sus opciones de puntuar se reducen al mínimo. Es un pequeño paso atrás que debe servir para tomar impulso, aunque tenga que ser ante el Sevilla, el próximo rival de los azulgranas el sábado en Ipurua.

En Cornellá no se cometieron errores de gran calado como en las dos primeras jornadas del campeonato, pero faltó intensidad en la presión a la salida del balón y sin esas piedras que obstaculicen el camino, se facilita la entrada a los rivales. Y eso es conceder demasiada ventaja a un Espanyol que se sentía dueño y señor de un campo en el que se había hecho fuerte tras ganar a Valencia y Levante.

Grietas a taponar

Faltaban Sergi Enrich y Kike García, el primero en el banquillo y el segundo en casa recuperándose de los estragos que el calor y el esfuerzo del sábado hicieron en su cuerpo, y aunque Cardona sí puso empeño en tapar el primer pase, le faltó ayuda por parte de Orellana y De Blasis, que deben asumir que además de atacantes forman parte de la primera línea de contención de los armeros.

Las grietas del piso de arriba inundaron inundaron la entreplanta, en la que Sergio Álvarez y Joan Jordán, no dieron abasto para evitar las fugas con las que un inspirado Melendo surtió de balones a Baptistao, Sergio García y Piatti. Y si ninguno de ellos consiguió batir a Dmitrovic fue primero por la falta de puntería que privó al brasileño de adelantar a su equipo a los seis minutos de juego, pero también gracias al serio papel que interpretaron Paulo Oliveira y Pedro Bigas, y cómo no, porque Dmitrovic volvió a dejar patente que ahora mismo está a un nivel tan excepcional que nadie duda de que el serbio esté ahora mismo en el top cinco de los mejores porteros de esta competición.

Pero pese a que no fue ni mucho menos una noche muy lucida para los armeros, también se pudo comprobar que con poco es capaz de hacer daño. El intencionado disparo de Cardona que Diego López desvió a córner al inicio de la segunda mitad, así como el posterior remate de Orellana al exterior de la red son un claro botón de muestra.

No es que el resultado en sí fuera del todo injusto, porque el Espanyol tuvo más y mejores ocasiones, pero lo cierto es que el único gol que marcó llegó tras un córner que debió ser un saque de puerta, porque el balón tocó claramente en Borja Iglesias y no en Paulo Oliveira, pero sobre todo porque el árbitro ni siquiera quiso molestarse en revisar la caída en el área de Charles, que le había ganado la posición precisamente al goleador Hermoso, al ir a rematar un centro de Orellana.

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