S.D. Eibar

Síntomas de doble personalidad en el Eibar

Gonzalo Escalante se lamenta en la derrota del pasado viernes en Vallecas ante el Rayo Vallecano. / ÁNGEL RIVERO
Gonzalo Escalante se lamenta en la derrota del pasado viernes en Vallecas ante el Rayo Vallecano. / ÁNGEL RIVERO

El enérgico temperamento del Eibar en Ipurua se diluye a domicilio | Los 13 puntos sumados en casa contrastan con los escasos cinco que ha podido arrancar lejos del calor de su afición

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

Al igual que el Dr. Jekyll y Mr. Hyde de la famosa novela de Stevenson, el Eibar evidencia síntomas de tener dos personalidades bien diferenciadas, la alegre y extrovertida que muestra en casa ante su público, y la infructuosa y en ocasiones alicaída actitud que exhibe cuando está lejos de su zona de confort. Unos rasgos que se reflejan tanto en la calidad del espectáculo que ofrece cuando actúa como local y visitante, así como en el casillero de puntuaciones, claramente dependiente de los resultados que obtienen en Ipurua.

Superado ya el primer tercio de la competición, el conjunto azulgrana ha brindado a su afición cuatro victorias: frente a la Real (2-1), Leganés (1-0), Alavés (2-1) y la última ante el Real Madrid, además del empate ante el Athletic. Solo ha tenido que lamentar dos derrotas. La que nadie consigue olvidar ante el Huesca (1-2) en la primera jornada y la que cedió ante el Sevilla (1-3) en la séptima. Un notable rendimiento que le ha permitido sumar 13 de los 21 puntos que se han puesto en liza, convirtiéndole en uno de los equipos más fuertes del campeonato.

Sin embargo, en Vallecas se pudo comprobar que su enérgico temperamento se diluye en cuanto la plantilla se monta en el autobús para afrontar sus batallas lejos del calor de su afición. Los datos son irrefutables. En los siete partidos que la escuadra eibarresa ha disputado a domicilio, tan solo ha sido capaz de sumar cinco puntos: el que arrancó en el Wanda tras haberse adelantado con un gol de Enrich en el minuto 87, los tres que conquistó tras un disputado duelo en Montilivi ante el Girona que finalizó con un 2-3 en el marcador, y el que se llevó del José Zorrilla de Valladolid (0-0) hace poco más de tres semanas.

El peor registro

Las cuentas son sencillas. Cinco puntos y solo cuatro goles a favor fuera de casa, que resulta ser el peor registro a domicilio firmado por Mendilibar en las cuatro temporadas que lleva al frente del equipo armero.

Hace dos temporadas, en la 2016-17, el Eibar también acumulaba cinco puntos en su casillero tras la victoria que se trajo de Granada (1-2), el histórico empate que rubricó en el Santiago Bernabéu tras el madrugador gol de Fran Rico y la igualada que cedió en el feudo del Espanyol (3-3) tras haberse retirado al descanso con un 0-3 a su favor. La diferencia entre ambas situaciones radica en que los azulgranas habían retenido 16 puntos en Ipurua, tres más que en la actualidad, lo que les catapultó hasta la octava posición con 21 puntos, a nueve del descenso, mientras que en la actualidad se tienen que conformar con la duodécima posición.

La mejor puntuación obtenida por el de Zaldibar lejos de casa a estas alturas de la competición la consiguió precisamente en su primer año en el banquillo armero, 11 temporadas después de haber sellado la que fue la mejor clasificación del Eibar hasta la consecución del ascenso. En las primeras 14 jornadas de aquella campaña 2015-16, su equipo se trajo a casa 9 puntos de sus desplazamientos, que compensaron un inicio renqueante en Ipurua en el que solo consiguió acumular 11 puntos. Y sin embargo, aquellos números le situaron en novena posición y nueve de ventaja respecto a las posiciones de peligro en una Liga que, a diferencia de la actual, no estaba tan comprimida.

La última referencia para los eibarreses data del año pasado, en el que sumaron seis puntos gracias a su victoria inaugural en Málaga (0-1) y la que se apropió en Mendizorrotza (1-2) después de la reacción que el cuadro eibarrés experimentó con la goleada ante el Betis (5-0) que puso fin a una pésima racha de siete partidos consecutivos sin ganar. Eso sí, los azulgranas ya se habían quitado de encima viajes a feudos tan complicados como el del Sevilla, Barcelona, Villarreal, Real Madrid y Real Sociedad. Visitas que actualmente quedan por solventar.

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