Reparto de puntos en Ipurua. El Athletic tuvo mucho premio para lo que hizo y por contra, el Eibar, poco. Fue mejor, expuso más y superó de principio a fin a los bilbaínos. Fue un monólogo del fútbol que practica el Eibar. Presión arriba, anticipación, superioridad en bandas y permanente atosigamiento al área del rival, en este caso del Athletic. Los armeros hicieron todo para ganar pero no marcaron ese gol que les hubiera dado la victoria.

El Eibar reflejó los conceptos de presión, de acoso con insistencia y recuperación de la posesión del balón, reduciendo las posibilidades del Athletic desde arriba, impidiendo que los rojiblancos salieran con el balón, solo lo hicieron recurriendo al gorrazo. Herrerín se dedicó a golpear en largo buscando a Williams. Berizzo se presentó en Ipurua con un planteamiento de supervivencia, a base de músculo y resistencia.

El tiempo que el Eibar lleva en Primera, este ha sido el quinto choque jugado entre ambos en Ipurua y es la primera vez que acaba con empate (1-1), los restantes duelos fueron tres para el Athletic y uno para el Eibar. En la soleada tarde de ayer, los hombres de Mendilibar merecieron ganar porque fueron mejores, pero en el fútbol no hay ninguna regla de tres, gana el que logra un gol más. Se adelantó el Eibar gracias al penalti transformado por Charles. Antes, Iñigo Martínez derribó a Enrich, pero en primera instancia, Gil Manzano no vio acción punible pero el VAR actuó de oficio y tras un tiempo de incertidumbre, diría que unos cuantos minutos que tuvieron en vilo a los 6.475 espectadores, el colegiado extremeño señaló la pena máxima. Explosión de júbilo y posterior gol del hispanobrasileño. El VAR en dos partidos consecutivos. El otro fue en Girona con un penalti a favor, hizo justicia con el Eibar, pero quiero recordar que en otras ocasiones lo ha tenido en un olvido traducido a quejas del cuerpo técnico y jugadores armeros.

El Eibar fue superior en todo ante un Athletic con serios problemas para jugar, un error defensivo de los eibarreses hizo que Williams se hiciera con el balón y batiera a Riesgo. Solo duró cinco minutos la ventaja local. Un error entre Arbilla y Ramis supuso un golpe bajo para el Eibar y un valioso botín para un rival desbordado y anulado, que apenas inquietó la portería de Riesgo.

Ataque por las bandas

Rubén Peña y Orellana superaban a Williams y Yuri, y en la derecha Cote y De Blasis eran una auténtica pesadilla. Las acometidas de las bandas del Eibar fueron envenenadas, estuvieron activas todo el partido, con extraordinaria lucidez. En el centro del campo, Diop y Jordán soberbios, empujaron y estuvieron en plena sintonía con la profundidad de las dos alas. En mi opinión ha sido el mejor partido de esta pareja de pivotes. Me llamó la atención, y de manera poderosa, el gran trabajo de Jordan, su empuje y destreza a la hora de deshacerse de cuantos rivales le salían al paso. Sus acciones pusieron en jaque al Athletic. Orellana fue otra exhibición de calidad individual. Trajo de cabeza a la zaga visitante que tuvo serias dificultades para detenerlo. Rubén Peña levantó los aplausos del público, auténtica exhibición física y de entrega, sus penetraciones fueron rotundas y demoledoras. ¡En fin! un partido completo de un Eibar muy superior a un Athletic que se llevó un punto merced a unas cuantas intervenciones de Herrerín. La imagen que ofreció fue pobre, sin apenas recursos. Discreción de Dani García y Yuri Berchiche, dos exeibarreses que pasaron sin pena ni gloria por Ipurua.

El Eibar sigue en zona media, aunque no debe descuidarse lo más mínimo porque la liga está muy igualada y apenas hay distancias. En los previos al partido, justo cuando el Eibar hizo pública su alineación, se encendieron las luces de alarma con la ausencia del guardameta Dmitrovic. El serbio sufre unas molestias en el pubis y por precaución se le dio un descanso. Jugó Riesgo. El veterano cancerbero es una garantía, su experiencia y aplomo hacen que Mendilibar confíe plenamente en él. Apenas tuvo trabajo, lo poco que hizo fue resolutivo. En el banquillo se sentó Markel Areitio, portero del filial Vitoria. Hay que esperar a saber cuál es realmente el alcance de esta lesión. Llegó a calentar pero las molestias que sufría no aconsejaban forzar la maquinaria. A lo largo de esta semana se sabrá con más precisión su evolución. El sábado que viene el Eibar se desplaza a Balaídos donde le espera el Celta, un rival con un punto menos y que no responde a sus expectativas.

Vista la evolución del juego de los armeros hay que tener plena confianza, ganaron en Girona con solvencia contrastada y ayer estuvieron por encima del Athletic en todo, en juego colectivo e individual, la pena fue que no tuvo la recompensa del triunfo. No le queda más remedio que seguir trabajando, creyendo en sus valores, en sus herramientas, que son vitales para progresar y mantener su estatus en Primera. Y, por último de este derbi, me llamó la atención que no estuviera en el palco el presidente del Athletic Josu Urrutia, una ausencia significativa sobre todo por el valor del ritual que conlleva este choque. Y, para aderezo final, destacar el gran ambiente tanto en Ipurua como en las calles de la ciudad. Se vivió un magnífico día con dos aficiones que se respetan y que, además, saben divertirse. El siguiente partido en Ipurua es otro derbi frente al Alavés, un conjunto que está en plena forma. El domingo 4 de noviembre a las 12.00 horas, asistiremos a otro encuentro de altos vuelos, sobre todo teniendo en cuenta la extraordinaria marcha de los entrenados por Abelardo que están asombrando a todos sus rivales. Otro reto más para el Eibar ante su afición.

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