S.D. Eibar

Un reclamo para futbolistas consolidados

En plena época de revolución en los banquillos, donde imperan jóvenes técnicos vestidos casi de boda que se apoyan en las nuevas tecnologías para preparar sus sesiones de trabajo, José Luis Mendilibar es uno de los pocos que aún se aferra con orgullo a lo aprendido en la vieja escuela. El traje solo se lo pone en ocasiones especiales, como son la ofrendas florales con la que el Eibar despide cada temporada y en el protocolario acto de la firma de su renovación. Su uniforme de trabajo es el chandal de toda la vida y su manera de trabajar es apasionada, exigente, pero también muy cercana hacia el jugador.

Y es precisamente por eso por lo que resulta un reclamo para que jugadores consolidados como Pedro León, Orellana o Diop, por poner solo un ejemplo, han terminado vistiendo la camiseta azulgrana o que efectivos tan importantes como Ramis o Sergi Enrich no se planteen trabajar con otro entrenador que no sea él.

El menorquín, que ha dado lo mejor de sí mismo en los cuatro años que ha jugado bajo sus órdenes, ha desechado tentadoras ofertas que venían desde Inglaterra precisamente para seguir a su lado. El cariño y la confianza que transmite a sus jugadores compensan los gritos.