José Luis Etxabe e Ibon Amutxastegi animan a su Eibar para lograr el ascenso. / lobo altuna

S.D. Eibar Quieren que el sueño vuelva a ser real

Amutxastegi y 'Bombero' Etxabe, figuras icónicas de la ciudad y club armero, se muestran optimistas para que el equipo al que sirvieron dé otro paso más hacia el ascenso

Beñat Arnaiz
BEÑAT ARNAIZ

Sentarse a tomar un café y hablar sobre las posibilidades de ascenso del Eibar a Primera División es un sueño para ellos. Ibon Amutxastegi (Eibar, 1954) y José Luis 'Bombero' Etxabe (Pasajes San Juan, 1954) representan a todos los jugadores históricos del club armero que han vestido la camiseta azulgrana y sienten los colores, la ciudad y su afición como una de sus perlas más preciadas.

Amutxastegi, delantero, salió de Eibar antes de cumplir la mayoría de edad rumbo a la Real Sociedad siendo internacional juvenil y en 1975 dio el salto al primer equipo. Vistió la camiseta txuri-urdin en cincuenta partidos hasta 1979, marcando un total de nueve goles, y después estuvo tres años en el Alavés y uno en el Cádiz. Su compañero y amigo desde bien jovencito, también delantero, tiene el honor de ser el máximo goleador en la historia del Eibar. Los números bailan, pero él cree que son 113 las dianas que consiguió entre 1979 y 1984. Antes jugó cuatro temporadas en el Sanse y dos en el Real Unión.

El palo de Alcorcón nos lo hemos llevado todos, pero el pasado es pasado y hay que quedarse con lo bueno: el ascenso está ahí»

Ibon Amutxastegi

Los dos vibrarán esta tarde en Ipurua (18.30, Movistar LaLiga) apoyando a su equipo en el partido de vuelta de las semifinales por regresar a Primera contra el Girona. El 0-1 logrado el jueves en Montilivi les da tranquilidad y seguridad de saber que el conjunto de Gaizka Garitano ha remontado y olvidado lo sucedido hace siete días en Alcorcón. «Palo nos hemos llevado todos», expresa Amutxastegi. «Pero el pasado ya es pasado y ahora queda acordarse de lo bueno, que es lo que te mantiene con ilusión, y el ascenso está ahí». Ahí, concretamente, es a 270 minutos, empezando por los noventa de hoy y los 180 de la próxima ronda contra el conjunto isleño, y eso sin tener en cuenta la variable dramática de la prórroga.

El Eibar cayó al playoff con 80 puntos logrando la cuarta puntuación más alta de un tercer clasificado en lo que va de siglo en Segunda. Valladolid y Girona hicieron 82 en la 11/12 y 14/15 y el Tenerife, 81 en la 08/09. En el anterior ascenso, por ejemplo, subió con 71 puntos, y ese es el principal argumento para defender el claro favoritismo de los guipuzcoanos. «En estas dos semanas que quedan hay que dar confianza, no tener dudas y pensar que hemos sido primeros durante muchas jornadas. Seguimos siendo uno de los mejores equipos», reclama Etxabe, que muestra de su entusiasmo y amor a los colores del club armero se traslada para la realización de este reportaje en San Sebastián desde Corella, en Navarra, donde suele pasar sus vacaciones.

«La temporada ya es fantástica y más no se le puede pedir, han tenido sus altibajos, pero eso hoy en día es normal»

Ibon Amutxastegi

Relata que «después de lo de Alcorcón hablaba con uno que está en el staff técnico del Eibar y me decía que estaban todos desanimados y hechos polvo, pero le dije que las cosas con sufrimiento al final saben mejor. Si se sube con sufrimiento, bienvenido sea». Y lo dice alguien experto en apagar fuegos -durante su trayectoria combinaba el fútbol con su profesión de bombero-, y el de Alcorcón quizás haya sido la mayor hoguera de la temporada.

Aprovechar la oportunidad

Ambos valoran que la temporada ya es «fantástica y más no se les puede pedir», expresa Amutxastegi. «Han tenido sus baches, pero esos altibajos son normales porque los entrenamientos de hoy en día están dirigidos a tener picos de forma durante el año». Los equipos que descienden suelen tener esa ventaja de contar con una estructura deportiva y financiera más sólida que los proyectos de Segunda, y creen que el Eibar debe aprovechar el trampolín para regresar a la élite. «Es la oportunidad que tiene porque si no hay que rehacer de nuevo el equipo. Lo que ha hecho el Eibar tiene mucho mérito porque ha cambiado media plantilla y sigue luchando. Si no se consigue sería otra vez empezar de cero porque lo normal es que con el Eibar en Segunda jugadores como Stoichkov o Expósito no vayan a seguir», transmite Etxabe. «Pero vamos a pensar en que subimos porque hay un factor muy a tener en cuenta: los partidos de vuelta los jugamos en Ipurua y el empate al final de la prórroga nos beneficia, no hay penaltis. Eso si», apunta, «esperemos que no se echen atrás a buscar el empate», en referencia a lo que sucedió en Alcorcón.

«La gente no se da cuenta del mérito que tiene que un equipo de una ciudad de 27.000 habitantes haya estado 7 años en Primera»

José Luis 'Bombero' Etxabe

Echar la vista atrás suele servir para poner en perspectiva todo lo logrado, y desde la mirada de dos jugadores que conocieron el club militando en Tercera División, lo de ahora «es inconcebible», define Etxabe. «La gente no se da cuenta del mérito que tiene que un equipo de una ciudad de 27.000 habitantes haya estado siete años en Primera División codeándose con los más grandes». «¡Incluso haber sido el equipo con más temporadas consecutivas en Segunda con dieciocho!», remarca Amutxastegi.

Parece que sí, pero en internet no aparece todo, y al ser preguntados por cómo era jugar en el Eibar en los 70 y en los 80, es cuando las anécdotas dan más sabor a la conversación entre dos históricos del club armero que se suelen ver más de lo que uno puede pensar, porque son frecuentes las reuniones y comidas entre los jugadores de la época. Etxabe recuerda que «yo salía de trabajar y me estaba esperando el autobús para viajar e ir a los partidos».

«¿Cuántos viajes hacíamos a Madrid?», pregunta Amutxastegi. «Pues un montón», responde su amigo. «Habría unos siete equipos de nuestra liga allí. El Castilla, el Pegaso, el Getafe, Atlético Madrileño. El Pegaso era de la zona de donde estaba la fábrica de camiones, por ejemplo. Pasábamos horas y horas en la carretera nacional escuchando música de Luis Mariano, ¡eso sí que era viajar!».

«Vamos a pensar que subimos porque los partidos de vuelta los jugamos en Ipurua y en caso de empate ganamos»

José Luis 'Bombero' Etxabe

También comparan las lesiones de entonces con las de hoy en día. «Las nuestras eran salvajes, cuando me rompí la triada», dice Etxabe, «me dijeron que tenía el ligamento lateral, fíjate qué diferencia. No me operaron, seguí jugando y cuando terminaba la temporada se me iba toda la masa muscular», asunto que lleva a lo cuidado que está el deportista en la actualidad. «Cuando estaba entrenando con la Real estaba Iñaki Anza de masajista, su hijo, que estaba en el Sanse y ayudaba a su padre, y Echavarren, esos eran todos. Ahora en el equipo infantil de 12-13 años hay más entrenadores, preparadores y analistas que jugadores y tienen unas instalaciones que se te va la cabeza, y nosotros teníamos que ir a Mundaiz a entrenar».

A Amutxastegi y Etxabe se les enciende la bombilla casi a la vez para recordar la vez que a uno le echó el Cádiz y al otro el mismo club gaditano lo quiso fichar. «Cuando estabas en el Cádiz», empieza José Luis, «yo vivía en Irún e Ibon veraneaba en Hondarribia. Me llamó y nos citamos para el siguiente día porque me quería fichar el Cádiz y quedamos para hablar de cuánto se podía pedir y lo que se podía cobrar. Fui al bar Maite y preguntando por si había llegado ya Ibon, me dijeron que ya se había ido».

Este explica que «habíamos subido a Primera y yo tenía una ficha alta porque llegué del Alavés, y después del ascenso me llegó una carta estando en Hondarribia diciendo que me daban la carta de libertad y que me pagaban todo siempre que no me fuera a otro equipo. Yo con 31 años no me podía quedar sin jugar, pero como luego me rompí la tibia cobré, pero se acabó la carrera». Etxabe, visto el panorama, se lo pensó mejor. «Como para irme allí».

Tío Etxabe y tío Ibon, como se llaman cariñosa y mútuamente, esperan volver a verse pronto para celebrar el ascenso de su Eibar a Primera.