PERSONALIDAD RECUPERADA

Paulo Oliveira sujeta a Diego Godín. El defensa portugués cuajó un buen encuentro y se mostró contundente, como el resto del equipo. / BENJAMIN CREMEL / AFP
Paulo Oliveira sujeta a Diego Godín. El defensa portugués cuajó un buen encuentro y se mostró contundente, como el resto del equipo. / BENJAMIN CREMEL / AFP

J.A. REMENTERIA

Gran partido y resultado ayer en el Wanda Metropolitano. Me quedo con la imagen, con el exquisito sabor de boca que me generó el juego del Eibar. Ambrosía pura. Alimento de dioses. El equipo ha recuperado su personalidad, vuelve a su origen. Lo hizo ante la Real y lo certificó ayer ante el Atlético ¡Hay que hacerlo en su feudo!

El Eibar se presentaba renovado en todos sus aspectos. No me cabe la menor duda de que no hubiera sido lo mismo presentarse con cero que con tres puntos en el estadio madrileño. El balsámico paréntesis tras ganar a la Real ha sido un tiempo para fortalecer virtudes y pulir defectos para presentarse del mejor modo posible ante los de Simeone. El triunfo en el derbi, necesario para desterrar dudas, para ganar en credibilidad y confianza, realmente ha supuesto para el colectivo armero una brutal dosis de confianza. Todo el mundo es consciente de que las visitas al Atlético llevan implícitas muescas de dificultad. Resultan realmente incómodas y complicadas ante un conjunto exageradamente rocoso, con una filosofía de fútbol particular donde a la simbiosis intensidad-trabajo se añade la individualidad para formular un resultado letal. Pero ayer el Atlético se encontró con un Eibar sin complejos, nada especulativo y sabiendo leer los tiempos. El empate es bueno. Fue una pena que a escasos segundos de que concluyera el tiempo añadido llegara el empate. Este Atlético es martillo pilón, no cesa hasta conseguir su propósito.

Al margen de la rabia que dio que se escapara la victoria en el último suspiro, el Eibar estuvo soberbio en todas sus líneas. Dmitrovic volvió a ser determinante. Se acordará la parroquia atlética del portero serbio, que realizó intervenciones antológicas para desesperación de los Griezmann, Diego Costa, Saúl y Godin, entre otros. Y si el guardameta estuvo de nota, en esta ocasión la defensa brilló hasta lo más lejos que puede hacerlo, bien en las coberturas y en la anticipación. En ocasiones he cuestionado al central portugués Paulo Oliveira y tengo que decir que cumplió con creces su cometido. Y si hay un jugador que está en un momento dulce, ese es el lateral derecho Rubén Peña, que ejercició con maestría en sus labores ofensivas y defensivas.

PARÓN LIGUEROEl paréntesis tras ganar a la Real ha venido bien para fortalecer las virtudes y pulir los defectos PARÓN LIGUERO

El Eibar bloqueó al Atlético, su presión en su zona de salida y en su centro del campo, realmente hizo que la maniobra de los rojiblancos se viera condicionada. Los colchoneros se encontraron con un rival que les desgastó físicamente. A medida que fueron pasando los minutos el vigente campeón de la Europa League y de la Supercopa de Europa daba síntomas de estar bloqueado, nada a gusto.

Mendilibar hizo debutar De Blasis, que tuvo sus detalles. El argentino se ubicó en banda derecha y finalizó en la izquierda a raíz de la salida de Escalante y Enrich, que fueron a suplir a Pere Milla y Charles. El técnico acertó de pleno. Con Enrich ganó en la disputa del balón aéreo y en la fijación de los centrales, y con Escalante, que se colocó de media punta pasando Jordán a banda derecha, ganó consistencia con un jugador que también tiene caída a área. Unos movimientos que fueron efectivos. La retirada de Diop en la recta final, por lesión, hizo que Escalante pasara a pivote y Marc Cardona entrara de media punta.

El portero serbio hizo paradas antológicas; la parroquia colchonera se acordará tiempo de él DMITROVIC

El Atlético, que mordía el polvo ante un Eibar que marcó en el 86 por mediación de Enrich, en una acción de depredador de área tras pase de De Blasis, sacó fuerzas de flaqueza ante un equipo armero que no pudo salir del acorralamiento al que le sometió el cuadro madrileño al final.

El empate no empaña para nada el excelente comportamiento de los armeros. El Eibar vuelve a ser quien era. No podemos permitir que los árboles no nos dejen ver el bosque. Cuando empezó la Liga, el Eibar acusaba una manifiesta despersonalización, era obligado que recobrara su esencia. Lo ha hecho. Mendilibar y sus hombres vuelven a configurar ese Eibar de carácter que no arroja la toalla, que se mantiene firme y que sabe lo que tiene que hacer. Ayer fue un ejemplo, y desesperó a todo un Atlético de Madrid en su inmaculado Wanda Metropolitano. Este empate sirve para cargar las pilas ante la visita del Leganés.

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