Un pequeño alto en las vacaciones

Jordán, en un entrenamiento. /ASKASIBAR
Jordán, en un entrenamiento. / ASKASIBAR
Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Las numerosas plazas de aparcamiento libres que han quedado desde el miércoles revelan que la Semana Santa ha provocado una espantada generalizada en Eibar. Un vacío que resulta ciertamente relajante para los que nos tenemos que quedar para trabajar, pero que genera una importante inquietud en el club por cómo puede afectar a la asistencia a Ipurua de cara a esta tarde. El partido fijado para la media tarde sabatina parte por la mitad estas sabrosas vacaciones que sirven ya para dar la bienvenida a la temporada primavera-verano, y tienen razones para temer que el estadio presente más sitio que gente ante el Atlético de Madrid.

Pero por otro lado, saben que la afición armera siempre responde y que, tradicionalmente, muchos de los eibarreses que han viajado a localidades no muy lejanas, siempre hacen un alto en el camino para estar al lado de su equipo. La calidad del juego que han ofrecido los de Mendilibar a lo largo de toda la temporada bien merece un pequeño esfuerzo cuando tan solo falta un mes para la conclusión del campeonato.

El cartel es de los mejores que se puede ver en esta competición en el estadio armero. El Atlético de Madrid es uno de los grandes, por presupuesto, por historia y por su gran potencial deportivo, pero también sabe jugar como los pequeños, con sus mismas armas. Y es precisamente por eso y, obviamente por la calidad de sus jugadores, que siempre que ha venido aquí ha ganado, ya sea vadeando en el barro como en la primera temporada o tocando con criterio el balón sobre una alfombra verde como en las últimas campañas.

Curiosamente, el Eibar ha sido capaz de arrancar sendos empates en sus dos últimas comparecencias en el Wanda Metropolitano, pero en Ipurua no ha sido capaz de meterle mano. Ya sea por la espectacular segunda parte protagonizada en Anoeta o porque el Atlético viene con el ambiente enrarecido por los 'affaires' informativos que protagonizan últimamente Griezmann y Diego Costa, precisamente los que no vienen, ha crecido el número de optimistas que se aventuran a apostar por un triunfo armero después de cuatro intentos frustrados.

La fuerza del Eibar en Ipurua reside en el impulso de una grada volcada que no debe faltar.