S.D. Eibar

Un peligro que no se concreta

Escalante mete un pase en profunidad que Alcaraz trata de interceptar, el sábado en Valladolid. / EFE
Escalante mete un pase en profunidad que Alcaraz trata de interceptar, el sábado en Valladolid. / EFE

El Eibar solo aprovecha el 10 % de las oportunidades que genera. Pese a ser el tercer equipo más rematador de LaLiga, figura entre los menos anotadores, aunque está sabiendo sacar partido de sus goles

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

Cada gol que marca es un preciado tesoro para el Eibar. Le cuesta un mundo conseguirlos y el problema no es precisamente que no sepa tomar el camino correcto hacia la portería contraria, sino que el mal endémico que le persigue desde que arrancó la temporada es que no termina de concretar sus ocasiones. Y pese a que en algunos partidos han sido las lagunas defensivas las que han lastrado sus opciones, es su falta de eficiencia lo que le ha privado de varios puntos merecidos que le tendrían en posiciones mucho más relajadas que la que ocupa.

Una máquina de rematar. Viendo los equipos con los que compite, resulta muy llamativo ver que el Eibar ocupa las posiciones de cabeza en estadísticas relativas a acciones ofensivas, pero los números no mienten. El conjunto azulgrana es nada menos que el tercer equipo que más veces dispara al marco contrario, solo por detrás del Barcelona y del Real Madrid. Apenas una treintena de remates separan a los dos colosos de los 126 que han realizado los armeros, pero es precisamente este dato el que evidencia su parco acierto.

Tuertos ante la portería. Los de Mendilibar tan solo han sido capaces de apuntarse 12 goles, lo que significa que apenas han sabido concretar el 10% de sus intentos. La falta de puntería queda perfectamente reflejada en el apartado de tiros a puerta, en el que solo 39 de los 126 disparos mencionados han ido dirigidos entre los tres palos y solo un tercio de ellos han acabado dentro.

Se pierde en la cocina. El Eibar no está teniendo dificultades para hacerse con el balón y llegar al área contraria a base, casi siempre, de los centros que llegan desde los costados. Esa es su arma más infalible y la que tanto cuesta a los rivales hacer frente. Pero para alcanzar su objetivo se ve obligado a colarse hasta la cocina y, según cómo estén ordenadas, acaba perdiéndose entre el menaje. De la docena de tantos que atesora, diez los ha marcado dentro de los límites que rodean las porterías, dos de ellos desde el punto de penalti, mientras que solo los dos restantes los ha anotado con disparos desde fuera del área.

El balón parado no alimenta. Las acciones estáticas tampoco están resultando ser una vía de ingresar puntos para el Eibar, porque no ha reportado absolutamente ningún beneficio hasta la fecha. Arbilla, Jordán u Orellana, especialistas en lanzamientos de falta no tienen el punto de mira bien afinado y no están logrando aprovechar la ausencia de Pedro León para lucirse en esta faceta. La mayor fuente de ingresos de los armeros son, por tanto, los remates con la pierna derecha desde el interior del área y cinco de testarazos, un recurso que sí está resultando muy lucrativo pese a que en ocasiones las diferencias de estatura con los rivales son significativas.

Notable rendimiento. No hay que ser matemático para ver que la media anotadora de los eibarreses sale a solo un gol por partido, un bagaje muy escaso al que, sin embargo, está sabiendo sacar unas valiosas ganancias, toda vez que ha puntuado en seis de los ocho partidos en los que ha logrado marcar, entre los que destacan los cuatro triunfos obtenidos ante la Real, el Leganés, el Girona y también frente al Alavés, a los que hay que sumar los empates cosechados ante Atlético, Athletic y el último ante el Valladolid. Con estos resultados ha llegado al tercer parón de la campaña con 15 puntos, que le otorgan cierto margen de tranquilidad para preparar la cita del próximo 24 de noviembre (13.00 h.) en Ipurua ante el Real Madrid.

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