S.D. Eibar

Un parón para ajustar el engranaje

Charles y Arbilla celebran la victoria en el derbi. / ARIZMENDI
Charles y Arbilla celebran la victoria en el derbi. / ARIZMENDI

Los dos últimos refuerzos del Eibar se incorporan hoy al trabajo de grupo | De Blasis y Cucurella se ponen hoy por primera vez a disposición de Mendilibar, que tendrá casi dos semanas para adaptarlos a su esquema

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

Ya es una tradición que la Liga se tome un madrugador descanso después de la segunda o tercera jornada y, aunque no queda otra que asumirlo, no siempre es bienvenido y menos después de un triunfo que da tanta fuerza como la que ha recibido el Eibar tras imponerse en el derbi. Pero precisamente por la calma que han reportado esos tres primeros puntos de la campaña, este impás le viene de perlas al conjunto azulgrana para poder integrar en su maquinaria las dos últimas piezas que llegaron justo al cierre del mercado.

Pablo de Blasis (La Plata, Argentina, 1988) y Marc Cucurella (Alella, Barcelona, 1998), los refuerzos atados por el club armero casi sobre la bocina, se enfundarán por primera vez el buzo de trabajo para ponerse sin perder ni un segundo bajo el mando de Mendilibar. El extremo argentino, que ha fichado por dos temporadas procedente del Mainz 05 alemán, y el lateral izquierdo catalán, que ha sido cedido con opción de compra por el Barcelona, dispondrán de dos semanas para asimilar las ideas del técnico y ganarse su confianza.

Ambos han visitado las instalaciones armeras tanto en Atxabalpe como en Ipurua y ya han podido conocer a sus nuevos compañeros, aunque no será hasta hoy cuando puedan empezar a mostrar en el campo las buenas referencias que traen bajo el brazo. Pese a los 10 años que les separan, los dos se caracterizan por su pundonor y su proyección ofensiva, dos cualidades que el de Zaldibar valora de forma especial.

Los fichajes y las salidas de Yoel, Gálvez y Bebé han retocado la cara de la plantilla

De Blasis ha sido la solución de urgencia que el Eibar ha encontrado para suplir la prolongada ausencia de Pedro León, recién operado de una hernia discal que le tendrá al menos tres meses de baja. Tras la marcha de Iván Alejo y comprobado que Bebé no había pasado el corte en las dos primeras jornadas, la lista de extremos se había quedado bajo mínimos, por lo que el platense tiene serias opciones de poder convertirse en un jugador importante en este curso.

Cambio de fisonomía

Sus incorporaciones han terminado por completar una cirugía plástica que ha variado notablemente la fisonomía del plantel. Y es que después de tres meses marcados por los escasos movimientos que se habían producido en los despachos, en las últimas 24 horas previas al cierre del mercado de verano se vivió un auténtico frenesí en Ipurua.

El Eibar necesitaba fichar para tapar agujeros que no podía cubrir con los materiales que tenía y para hacerlo tenía que prescindir de ciertas piezas que no encajaban en el engranaje. Por un lado, y a petición del propio Yoel, la entidad azulgrana aceptó ceder al portero gallego al Valladolid después de renovarle por dos temporadas más, porque aunque este año parecía condenado al banquillo, en el club se quiere seguir contando con él.

Las siguientes horas las dedicó a soltar lastre para deshacerse de Gálvez y Bebé, que apuntaban a la grada. Después de tres meses de arduas negociaciones, el pasado jueves logró alcanzar un acuerdo para rescindir el año de contrato que le quedaba al central granadino, que posteriormente se comprometió con el Rayo Vallecano. Ese ha terminado siendo también el destino del portugués, que en su caso ha sido traspasado por 750.000 euros, es decir, la mitad de lo que se abonó por su fichaje hace dos temporadas al Benfica.

El viernes acabó con el anuncio oficial del fichaje de De Blasis y Cucurella y el triunfo en el derbi.

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