S.D. Eibar

«Parecía un Barça-Real Madrid»

El alcalde Miguel de los Toyos. / MIKEL ASKASIBAR
El alcalde Miguel de los Toyos. / MIKEL ASKASIBAR

Eibar amanece con una agradable resaca tras la borrachera de emoción por «el meneo al Madrid» |

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

Eibar se quedó pequeño para acoger el gran orgullo que generó la espectacular victoria que el equipo armero brindó a su ciudad frente al Real Madrid. Apenas unas horas después de haber digerido los tres platos fuertes del estelar menú que se degustó en Ipurua, la fiesta se desató en las calles de la localidad, con permiso para disfrutar de la gaupasa que siempre trae consigo la celebración del Día de la Txistorra. El maridaje resultó perfecto.

No faltó ni el apuntador. «La gente no cabía en Dos de Mayo», la calle principal de la localidad armera, que estuvo igual de abarrotada que en el tradicional poteo del Día de Nochebuena. «Nos hacía falta la Gran Vía», bromeó ayer el alcalde Miguel de los Toyos, sumido en una resaca placentera que él y muchos eibarreses sobrellevaron ayer a ritmo del pil-pil de las cazuelas del concurso de bacalao, otro de esos eventos tan arraigados aquí como la pasión por el Eibar.

El primer edil tuvo que contener su euforia en el palco. «No podíamos hacer la ola, pero por respeto, no por falta de ganas». Viendo el espléndido juego que desplegó la escuadra azulgrana, «parecía un Barça-Madrid y no solo por los colores. Habrá algún demérito del Madrid pero la inmensa parte del mérito del triunfo es del Eibar. Y eso lo han visto millones de personas en todo el mundo».

«Nos tocó El Gordo»

Bajo la gigantesca carpa que eclipsa el Ayuntamiento, mientras los ajos se confitaban en aceite de primera calidad, los concursantes y el público que se fue arremolinando frente a ellos compartían la borrachera de emociones que aún les tenía con el bello de punta.

«Fue un subidón», exclaman Ernesto Etxebe y Javier Irusta, que no se podían creer que la primera vez que consiguen entrada para ver este partido en Ipurua «va y nos toca 'El Gordo'. Ni se nos pasaba por la cabeza que podía pasar algo así. El Real Madrid pensó que podía ganar aquí sin bajarse del autobús y el Eibar le pintó la cara», sentencian con satisfacción.

Un periódico para guardar

Para todos fue el Eibar el que ganó y no el Madrid el que perdió. «¡Qué partidazo, cómo jugaron! Salté y aplaudí sin parar. Esto queda para la historia y por eso, el periódico de hoy es para guardar», aclama Mertxe Etxeberria, incondicional de Ipurua hasta que hace unos años se marchó a vivir a Donostia, pero que no se pierde ni un partido del equipo que sigue llevando en el corazón. «Conmigo vino la bandera del Eibar que tengo puesta en el balcón», apunta inmediatamente. Su marido, en cambio, es madridista desde siempre, algo que tardó en confesarle por si esta enérgica eibarresa no aceptaba. «Me dijo casi con miedo, Merche, tengo que decirte que soy el Madrid. 'Cosas peores habrá', dije yo». Desde entonces han pasado 50 años de casados y cuatro de novios.

Un madridista feliz

Estaba feliz y contento hasta el presidente de la Peña Madridista de Eibar, Adolfo Vicente, que será merengón, pero sobre todo «socio del Eibar desde que el equipo estaba en Tercera». Para él, el 3-0 final «refleja lo que se vio en el campo, un equipo que le echó cojones y otro que no. Pensándolo bien, es mejor que el remate al palo de Kike García en el minuto tres no entrase, porque quizás habría despertado a la bestia».

Un hito para la posteridad

Cualquiera que haya ido a Ipurua alguna vez habrá visto a Blas Sánchez luciendo su famoso atuendo que refleja su amor por unos colores que abrazó desde que vino a Eibar cuando solo tenía 12 años. «De cuando se jugaba en Txantxa Zelai y las camisetas llevaban los números cosidos con hilo». No cabe en sí de gozo con lo que está viviendo en los últimos años y el del sábado es otro hito más que ha podido saborear desde su localidad en la tribuna inglesa. «Allí vivimos grandes momentos con la Bombonera», la mítica peña que se fundó en 1984, y el sábado pudo disfrutar de «otra maravilla» de su Eibar. «Algo inolvidable que quedará para la posteridad», aseguró.

Buen producto y meneo

El aceite y los movimientos circulares fueron obrando la magia con el bacalao, de la misma forma que el conjunto azulgrana cocinó su triunfo. «La clave de un buen bacalao es el producto y el meneo, como el que le metió el Eibar con unos jugadores entregados», recalca José Ramón Frontaura, forofo confeso de un Madrid que le pareció «patético». Oihane Crucelaegi, su 'pareja' en el concurso, aún seguía «emocionada». Como todos.

 

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