Ocasión para resarcirse

LETIZIA GÓMEZ

Sin tiempo para lamerse las heridas provocadas por el 4-0 de Vigo, al Eibar se le presenta la oportunidad de tomarse un sorbo de confianza de cara a la visita de un Alavés que ha sorprendido a todos con su imparable inicio.

La irrupción de la Copa es lo mejor que le podía pasar al conjunto armero, porque no hay nada peor que estar toda la semana carcomiéndose por un resultado inmerecido, pero que ya no tiene vuelta atrás.

El choque ante el Sporting se presenta como una ocasión de lo más oportuna para resarcirse de lo ocurrido en Vigo y demostrar que se han corregido los graves desajustes que provocaron semejante cacharrazo.

A nadie se le escapa que también puede ocurrir lo contrario y que el Eibar salga de El Molinón con un agujero en su moral aún más grande que el que se trajeron de Balaídos, pero para intentar que eso no ocurra Mendilibar se apoyará en la ilusión y las ganas que deben tener los jugadores que menos están entrando en sus planes en la competición doméstica. Él es el primero que sufre cuando tiene que dejar a varios de sus efectivos en la grada, aunque por lo que se está viendo en las últimas jornadas no duda en dejar fuera de su lista siempre a los mismos.

Y por eso mismo, este es el partido clave para que Pablo Hervías y Jordi Calavera demuestren al técnico y a la masa social azulgrana que tienen lo que hace falta para ganarse más oportunidades en el futuro. Ahora lo ven todo negro, es normal porque son los únicos que no juegan, pero no deben olvidar que la competición es larga y que da muchas vueltas.

 

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