Los nuevos campos de la ciudad deportiva quedan perfilados tras la nivelación de terrenos llevada a cabo. / FOTOS MIKEL ASKASIBAR

Las nuevas instalaciones deportivas del Eibar pasan a tener un coste total de 55 millones

El campo de Ipurua se ha liquidado en 30 millones y el aumento del coste de las materias primas situarán la Ciudad Deportiva en 25 millones

Alberto Echaluce
ALBERTO ECHALUCE EIBAR.

La SD Eibar va a pasar, en menos diez años, de contar con unas instalaciones de tercera división a unas de Champions League. Todo ello ha sido posible gracias a la consecución de fondos propios y otros de inversión que han llevado a invertir cerca de 30 millones en el nuevo Ipurua y en una Ciudad Deportiva que, con el aumento de materiales, pasará a costar cerca de 25 millones.

Desde que se produjo el ascenso a Primera División, en mayo del 2014, el equipo de obras de la SD Eibar ha realizado una ingente labor en hacer de Ipurua un campo de Primera, y en poner en marcha una ciudad deportiva que sirva para centralizar los entrenamientos de sus equipos, en cinco campos, así como la visibilización a equipos de toda Europa de que el Alto de Areitio puede ser un foco de atracción para la preparación de sus pretemporadas. Esto va a significar uno de los principales ingresos que va a obtener la SD Eibar, en los próximos años, en cuanto entre en funcionamiento la ciudad deportiva.

Hay que tener en cuenta que todos los clubes europeos han descartado en los últimos años realizar estancias preparatorias en el sur de España, por el fuerte calor, con lo que han visto con buenos ojos la creación de un gran centro de entrenamiento como el que se está ejecutando en Mallabia, plenamente compatible con sus intereses.

Como se recordará, la elección del Alto de Areitio también estuvo motivada en el mayor espacio que ofrecía, con cinco campos, así como en el apoyo que recibían diferentes estudios de mantenimiento y energía que reportaban un menor gasto que cualquier otra ubicación de las anteriormente planteadas. No obstante, las circunstancias económicas actuales, por el incremento de materias primas, harán que la ciudad deportiva pase a costar cerca de los 25 millones de euros.

Toda esta transformación comenzó con el propio ascenso del club a Primera. El desembolso permitió reconstruir tres de las cuatro tribunas del estadio, las cuales fueron demolidas, y una profunda remodelación de la cuarta, en una instalación pública y municipal. El Ayuntamiento recaudó incluso dos millones en licencias por una reforma sobre su propia construcción

Las reformas también permitieron mejorar el aparcamiento del estadio, la zona mixta, la sala de Prensa, así como las oficinas y el gimnasio. El club eibarrés logró culminar, el pasado año, un proyecto que inició en 2014, en el objetivo de contar con unas instalaciones que no tienen nada que envidiar a ningún campo de Primera división.

La política armera ha sido «muy clara», de aprovechar los recursos que se generaran en el objetivo crear una estructura que culminara con el proyecto más ambicioso del club, que es la ciudad deportiva, para poner los cimientos y estar en la élite mucho tiempo. Finalizada la primera fase, se utiliza la inyección de un fondo de inversión para financiar la obra «sobre la que pivotará su futuro». El Eibar tiene los recursos para ejecutar la ciudad deportiva, pero es posible hacerlo gradualmente y supeditada a la incertidumbre deportiva y económica. El Eibar tiene 68 millones garantizados por el fondo de inversión. De esta manera, la financiación del macroproyecto se realizará con estos recursos –a devolver en 40 años– dejando intacta una hucha que ya supera los 40 millones de euros.

Además, la última fase de la reforma del estadio de Ipurua, relativa a la tribuna oeste, también se abona con los fondos de la firma de inversión, pues el proyecto 'La Liga Impulso' permite meter en el paquete de inversiones la deuda asociada a los trabajos realizados a partir de 2018.

Si se atiende al 70% de las partidas que deberán ser destinadas a inversión patrimonial, al Eibar le sobra. En total, contará con algo más de 47 millones de euros para gastar en infraestructuras.

Los plazos de la obra no varían, y en torno a finales del 2023 o el primer trimestre del 2024 se podrá inaugurar. Cuando esté completada, contará con cinco campos de fútbol, dos edificios y una inversión total de en torno a 25 millones de euros. Por ahora, la entidad no se plantea sumar nuevos servicios o instalaciones al plan, aprovechando la inyección de CVC.

En los siete años en la élite, la entidad facturó cerca de 300 millones de euros, multiplicando por tres la cifra de negocio en los últimos años: de los 18,86 millones en su estreno en Primera a los 56,12 millones de euros de 2018-2019. En medio de las circunstancias excepcionales que derivó la pandemia, el Eibar ingresó 51,33 millones de euros.

En la partida de ingresos, los derechos audiovisuales suponen el 90% del presupuesto. Por detrás, los patrocinios y acuerdos comerciales le otorgan en torno a cuatro millones de euros, un 7%. Los abonos y el ticketing, el área de negocio que más impacto ha generado en la industria –por el cierre de los estadios– sólo suponen un 1,5% de los ingresos, con algo más de 800.000 euros. Sin embargo, esta partida también ha notado la llegada del mejor fútbol a Eibar: la facturación por abonados se ha duplicado, desde los 390.000 euros que ingresó el club en su último año en Segunda y ahora se baten cifras récord con 5900 abonados.

Coexistencia de centros

El objetivo de la ciudad deportiva va a a ser además «retener el talento propio. Es uno de los objetivos estratégicos: con la cantera se trata de conseguir que el próximo diamante en bruto no vaya a una de las grandes canteras de alrededor». Se trata de crear nuestro nicho. A nivel de país, con cuatro centros de alto rendimiento para la cantera, las perspetivas son positivas.

El alquiler de las instalaciones puede ser otra fuente de ingresos. De hecho se habilita un edificio con 25 habitaciones. Con todo ello se ha hecho necesario ser capaces de crear y mantener modelos que permitan la coexistencia con otros centros vascos.