S.D. Eibar

Mendilibar engrasa la maquinaria del S.D. Eibar a su gusto

Mendilibar, en Ipurua. / MORQUECHO
Mendilibar, en Ipurua. / MORQUECHO

El cuadro armero gana en seguridad defensiva tras completar por primera vez en este curso un partido con la puerta a cero

LETICIA GÓMEZ EIBAR.

Cada partido que pasa, el Eibar se acerca a la versión del equipo que Mendilibar tiene en su mente. Los armeros no ofrecieron el sábado un espectáculo muy vistoso ante un Leganés cerrado en banda, pero sí mostraron un juego muy compacto y a ratos resolutivo que les condujo a sumar una segunda victoria consecutiva en casa que les ha catapultado a la zona media de la tabla.

El cuadro eibarrés comienza a dejar atrás la inquietud generada por las dos derrotas iniciales ante Huesca y Getafe y encadena ya tres partidos seguidos sin perder, y lo que es más importante, mostrando una evolución que se refleja en todas las líneas del equipo.

La fragilidad defensiva era sin duda una de las asignaturas pendientes que los armeros debían arreglar y tras el duro examen al que les sometió el Leganés, se pudo comprobar que los pupilos de Mendilibar saltaron al campo con la lección aprendida en busca de una buena nota.

Después de conceder solo una ocasión al rival en los más de 90 asfixiantes minutos que duró la prueba, obtuvieron un aprobado alto por parte de su técnico, satisfecho tanto por los tres puntos conseguidos, como por el hecho de que el Eibar pudiera cerrar un partido con su portería a cero tras haberla visto perforada en los cuatro anteriores.

Marko Dmitrovic, omnipresente en el Wanda, apenas tuvo que aparecer de forma providencial en una ocasión, y ese es un mérito que se debe atribuir al trabajo colectivo del resto de sus compañeros, que anularon cualquier propósito de avance de los pepineros.

Kike García y Enrich no solo pusieron en jaque a la zaga madrileña en varias ocasiones, sino que fueron los primeros en dificultar la salida de balón de un equipo que se vio incapaz de demostrar sus ansias por abandonar la última plaza que sigue ocupando.

La segunda línea de contención funcionó aún mejor. Con De Blasis y Pablo Hervías conteniendo los flancos, Diop y Escalante edificaron un muro en la medular que cerró prácticamente todas las vías de entrada. Y cuando se produjo alguna grieta, la zaga que estuvo capitaneada por el retornado Iván Ramis acabó con las últimas esperanzas de los pepineros.

Idea de juego inalterable

Todos los indicios demuestran que Mendilibar está logrado engrasar la maquinaria armera a su gusto. Aunque el tutor dejó fuera del equipo a cinco de los discípulos que venían saliendo de manera habitual a la pizarra en las últimas citas, los que les sustituyeron también supieron aplicar sus preceptos al pie de la letra. Modificó todas las líneas pensando también en los dos choques que le esperan esta semana ante el Espanyol y el Sevilla, pero su idea de llevar el balón al área contraria previo paso por las bandas se mantuvo inalterable. Salga quien salga, el equipo transmite la sensación de que juega casi de memoria, aunque aún quedan varios ajustes por hacer, entre ellos la puntería.

El Eibar solo consiguió superar a Cuéllar con un cabezazo oportunista de un Kike García que hizo justicia al remate que Enrich había estrellado por segunda ocasión en el larguero, pero su valiente propuesta ofensiva bien mereció un resultado mejor que el ajustado 1-0 que reflejó el marcador final.

Al balear se le ve hambriento, con ganas de volver a ser el delantero decisivo de sus dos primeras campañas, y el conquense, recuperado ya del golpe de calor que le obligó a retirarse en la recta final del choque, se dio un baño de autoestima tras abrir la lata anotadora que tanto se le resistía. Y Charles y Cardona también tienen la escopeta cargada.

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