SD Eibar

Mendilibar condensa esfuerzos

Mendilibar tiene un gesto cariñoso con Enrich en el transcurso de un entrenamiento en Atxabalpe./ASKASIBAR
Mendilibar tiene un gesto cariñoso con Enrich en el transcurso de un entrenamiento en Atxabalpe. / ASKASIBAR

De los 22 jugadores que componen la plantilla del Eibar, siete rondan o superan los 2.000 minutos, mientras que otros siete apenas juegan

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Cada maestrillo tiene su librillo y cada entrenador tiene su estilo y su forma de gestionar los recursos que los clubes ponen en sus manos. Algunos necesitan un gran número de efectivos para afrontar las diferentes competiciones y otros prefieren apoyarse en un reducido grupo de jugadores de su total confianza. José Luis Mendilibar, que siempre ha manifestado su preferencia por contar con plantillas cortas, se enclava en el segundo grupo de técnicos que podrían apañarse prácticamente con la mitad de los efectivos que tiene bajo su mando.

No lo digo yo sino los números, que indican que el reparto de minutos entre los 22 jugadores que componen su actual plantel es muy desigual. Y es que mientras que siete de sus efectivos rondan o superan los 2.000 minutos de juego, hay otros siete futbolistas que apenas están disfrutando de oportunidades. Unas cifras que no incluyen ni al inédito Jordi Calavera ni tampoco a Pablo Hervías, cedido en enero al Valladolid, o a efectivos como Bebé, Yoel Rodríguez y Alex Gálvez, que también arrancaron el campeonato como armeros.

Se puede decir sin riesgo a equivocarse que el once que el pasado domingo puso en liza ante el Valladolid, con Dmitrovic en portería, Peña, Ramis, Arbilla y Cote en defensa; Orellana, Diop, Jordán y Cucurella en la medular; y Charles y Sergi Enrich en punta es el equipo de gala del preparador azulgrana esta temporada.

Y aún así, solo siete de ellos rondan o superan los 2.000 minutos de juego, toda vez que jugadores como Dmitrovic o Ramis se han visto perseguidos por las lesiones, o porque como Charles o Cucurella necesitaron más tiempo que los demás para ganarse la confianza del míster.

Unos tanto y otros tan poco

En cualquier caso, son ellos los que copan la mayoría de los minutos y las oportunidades que ha distribuido el técnico, mientras que los demás se tienen que conformar con un papel más secundario, que en algunos casos es prácticamente circunstancial. Ese rol no solo les ha correspondido a Pedro León o Jordi Calavera, a los que las lesiones les han tenido apartados del equipo durante casi toda la campaña. La presencia de efectivos como Pere Milla, que se ganó el favor del preparador armero en las primeras jornadas en las que llegó a jugar cuatro partidos como titular, o Sergio Álvarez, por el que el Eibar abonó cerca de cuatro millones de euros al Sporting en verano, ya no es ni testimonial, puesto que el asturiano incluso se ha quedado fuera de las últimas convocatorias.

También se podría incluir en esta terna a Marc Cardona, que solo ha dispuesto de 202 minutos en los nueve partidos en los que ha participado, aunque en su caso es en las últimas fechas cuando ha conseguido ir entrando a cuentagotas en los planes de Mendilibar.

Una situación que difiere de la que ha vivido Paulo Oliveira. Él ha sido el central que habitualmente ha asumido la responsabilidad de suplir las numerosas ausencias de Iván Ramis, de ahí que ya acumule 1.425 minutos en 18 partidos. Pero aunque haya participado más que el mallorquín, al que se considera como el titular indiscutible es al de Sa Pobla, y ahora mismo todo apunta a que Pedro Bigas, otro de los condenados a esperar en el banquillo, tiene preferencia para cubrir la vacante que deja Arbilla.

Capítulo aparte merece lo ocurrido con Pablo De Blasis. El argentino fue adquirido por el Eibar a última hora del mercado invernal y al poco de aterrizar en Ipurua Mendilibar le otorgó la titularidad ante el Atlético de Madrid en la cuarta jornada y en las seis siguientes hasta que la expulsión en el derbi ante el Alavés obligó al técnico a situar en el flanco izquierdo a Cucurella. Desde entonces, su presencia ha ido menguando hasta casi desaparecer.

Estas estadísticas no son solo aplicables a esta campaña, sino también en las tres anteriores en las que ha dirigido al Eibar, en las que se aprecia que apuesta siempre por un bloque muy selecto que va modificando con sutiles pinceladas.