SD Eibar

Un lustro en un paraíso que ha agigantado al Eibar

Albentosa, Lillo y Errasti celebran el ascenso a Primera en el césped de Ipurua. / MORQUECHO
Albentosa, Lillo y Errasti celebran el ascenso a Primera en el césped de Ipurua. / MORQUECHO

Cinco años después del memorable ascenso a Primera, el club armero vive el momento más boyante de su historia

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Hoy se cumplen cinco años desde que aquel espléndido zurdazo de Jota Peleteiro desde fuera del área ante el Alavés convirtió al Eibar en equipo de Primera División. De ser un extraño del que todos recelaban tras instalarse en la élite sin pedir permiso ha pasado a convertirse en un habitante de pleno derecho de un paraíso que ha transformado para siempre al club armero.

En solo un lustro, el Eibar ha solventado una ampliación de capital que le otorgó un reconocimiento a nivel mundial, se ha convertido en el primer equipo que mantuvo la plaza que perdió en el campo tras el descenso administrativo del Elche, y se ha asegurado otras cuatro permanencias sin padecer apuros, incluso llegando a coquetear con los puestos europeos. Todo, sin perder la esencia que le ha traído hasta aquí.

Donde, sin embargo, no queda apenas rastro de aquel logro es en el vestuario azulgrana. Sólo Zapico, el entrañable utillero del equipo, y el delegado, Germán Andueza, han sobrevivido al paso de las intensas cinco temporadas que se han vivido en Ipurua. Del equipo que logró la inimaginable machada de la mano de Gaizka Garitano ya solo perdura el recuerdo y el agradecimiento a los 24 efectivos que escribieron la página más gloriosa de la historia azulgrana.

Pocos, solo cinco de ellos, continúan jugando en la máxima categoría. Dani García y Ander Capa, los últimos mohicanos, los que más aguantaron hasta despedirse entre lágrimas al final de la pasada campaña, se reunieron de nuevo junto a Yuri Berchiche en el Athletic, mientras que Raúl Navas permanece en una Real Sociedad por la que fichó nada más ascender, y José Morales sigue en el Levante, a donde volvió tras su cesión en el Eibar. Todos ellos volverán a reencontrarse con Manuel Castellano 'Lillo', que acaba de subir a Primera con Osasuna.

Trayectorias dispares

La trayectoria del resto ha sido bastante más dispar. De hecho, Txema Añibarro, el debutante más veterano en la máxima categoría, colgó las botas nada más poner fin a su trayectoria en el Eibar e inició su carrera como entrenador en las categorías inferiores del Athletic. No es el único que ya no está en activo. Diego Jiménez, uno de los héroes del retorno a Segunda tras cuatro años en el purgatorio de Segunda B, y Diego Rivas, apodado el 'Toro Blanco', también se retiraron tras dar sus últimos coletazos en equipos de Tercera, y hoy en día el manchego es el secretario general de la AFE (Asociación de futbolistas españoles) y recientemente se le pudo ver de visita en Atxabalpe.

Una metamorfosis también a nivel institucional

El Eibar rompió todos los moldes establecidos al proclamarse campeón de la categoría de plata con un presupuesto de 3,8 millones y, tras certificar su quinta salvación consecutiva, la entidad azulgrana presentará una cuenta de gastos de más de 50, con un remanente de otros 43 en caja que le permiten pagar en efectivo sus dos retos de futuro más importantes, la construcción de la Ciudad Deportiva y el final de la remodelación completa de Ipurua.

Dos proyectos liderados por Amaia Gorostiza, la primera mujer en alcanzar la presidencia de un club de Primera tras sustituir a Alex Aranzabal después de su dimisión el 21 de abril de 2016. En junio de 2017 se impuso con rotundidad en las primeras elecciones que se han celebrado en la entidad azulgrana.

Otros se embarcaron en aventuras internacionales que no tuvieron el resultado que esperaban. Los casos más explícitos son los del autor del mencionado gol que supuso el ascenso, que fichó por el Brentford para regresar después como cedido al Eibar en una segunda etapa poco exitosa y ahora está en el Birmingham City, así como el de Raúl Albentosa, que voló al Derbi County a los seis meses de debutar en Primera y que actualmente está sin equipo tras haber pasado por Málaga, Deportivo y Nástic.

También han probado fortuna en el extranjero Arruabarrena (Limassol, Chipre), Eizmendi (Limassol), Mainz (AEL, Grecia), Urko Vera (Oldham Athletic, Inglaterra), Errasti (Spezia, Italia) y Elana (Torun polaco), mientras que el brasileño Gilvan Gomes y el meta argentino Matías Ibáñez regresaron a sus países natales, donde siguen jugando en el Club Remo de Belem y Lanús, respectivamente.

Aunque en Segunda División solo se puede encontrar a Bóveda (Deportivo), a muchos aún se les puede ver en equipos de Segunda B y Tercera. Gorka Kijera, por ejemplo, disputará la fase de ascenso a Segunda con el Mirandés, en tanto que Irazusta y Eizmendi pugnarán por lograr la salvación del Real Unión en la fase de permanencia. Irureta ha caído en gracia en el San Sebastián de los Reyes y Aitor Arregi milita en el Amorebieta. Son ejemplos de la diáspora armera.