Próximo rival

El Leganés se quiere sacudir los nervios y el farolillo rojo en Ipurua

Carrillo, jugador del Leganés, se lamenta durante un encuentro de esta campaña. /EFE
Carrillo, jugador del Leganés, se lamenta durante un encuentro de esta campaña. / EFE

Hacía una década que el Leganés no experimentaba la ágria sensación que provoca ocupar la última plaza

L. G EIBAR.

Hacía una década que el Leganés no experimentaba la ágria sensación que provoca ocupar la última plaza de la clasificación y, viendo el parorama que se les viene encima, son conscientes de que no se pueden permitir el lujo de volver de vacío de Ipurua.

Los pepineros se han conjurado para tratar de sacurdirse el peso del farolillo rojo y los nervios que ya han hecho acto de presencia en Butarque, porque afrontar los dos compromisos de altura que les esperan en la próxima semana con solo un punto en su casillero sería demoledor para su maltrecha autoestima.

Sus temores están justificados, toda vez que el próximo miércoles (20.00 h.) recibirán ante su público al Barcelona, el único equipo que cuenta todos sus partidos por victorias, mientras que el domingo siguiente, el 30 de septiembre (20.45 h.), rendirán visita a un Betis que, como siempre, encara el campeonato con máximas expectativas.

10.000 abonados

Lo que no le faltará al cuadro madrileño es el apoyo de su masa social, que este año se eleva a la cifra récord de 10.300 abonados, el doble de los que tiene el Eibar. Esta cifra alcanzada tras diez años de continuo crecimiento, supone el 82% del aforo total del estadio de Butarque.

Lejos quedan ya aquellos años 90 en los que la entidad apenas contaba con un millar de socios. La llegada a la presidencia de Maria Victoria Pavón en el 2008 supuso un antes y un después y, tras el retorno a la categoría de plata en el verano del 2013, la familia pepinera ha ido aumentado de manera constante hasta batir todas las marcas.

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