SD Eibar

Jordán dibuja una parábola perfecta

Jordán observa la trayectoria del balón en la acción del gol. / ARIZMENDI
Jordán observa la trayectoria del balón en la acción del gol. / ARIZMENDI

El Eibar tiene asumido que perderá al goleador en Anoeta y se prepara para cerrar una venta importante

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Joan Jordán apunta muy alto. La parábola que dibujó en Anoeta para batir de falta directa a Gero Rulli supone mucho más que el gol que propició el empate ante la Real Sociedad. Es la certificación de que este centrocampista nacido hace solo 24 años en Regencós, Girona, lo tiene todo para ser una gran estrella. Una luz a la que, con toda probabilidad, habrá que admirar desde lejos a partir del verano, porque el Eibar tiene más que asumido que va a ser misión imposible retenerlo al término de la presente temporada. Por eso mismo se prepara para hacer caja y cerrar un negocio redondo que le permita dar un pasito más en su consolidación como club en Primera.

Tras pulir en tiempo récord un diamante en bruto, el club armero tiene entre manos una joya por la que podría llegar a embolsarse en torno a diez millones de euros, la cifra récord que logró establecer hace dos años tras la venta de Florian Lejeune al Newcastle.

Jordán es un valor seguro, una promesa convertida en una realidad palpable. Es joven, pero con una madurez que excede a los apenas dos años que lleva en la categoría. Ha demostrado tener una excelente visión de juego, además de una impagable capacidad de lucha adquirida bajo la batuta de Mendilibar y, como se pudo comprobar una vez más en el feudo txuri urdin, una potencia y una precisión que nada tienen que envidiar a otros futbolistas de gran renombre. Una combinación que garantiza el éxito y que le pone una alfombra roja para dar un salto de gigante en su carrera.

En Valencia ya dan por hecho que el de Regencós será jugador ché la próxima campaña

Los focos de muchos equipos importantes, entre ellos el Arsenal, apuntan directamente hacia él, pero ayer mismo varios medios de comunicación de Valencia ya daban por hecho que el mediocentro armero será uno de los fichajes de relumbrón del equipo ché de cara al próximo ejercicio. Con los precios que se manejan, hasta los 15 millones que figuran en la cláusula del catalán se antojan una minucia para una entidad como la valencianista, aunque dado que el contrato del jugador expira en junio de 2020, Fran Garagarza sabe que le van a apretar las tuercas para lograr una rebaja. Él también está preparado para afrontar una dura negociación.

La línea roja está trazada por encima de los diez millones de euros mencionados, una gran inyección económica al margen de lo que se recaudará por los derechos televisivos y que, por tanto, permitirá a los eibarreses incrementar de manera sustancial su comprimido límite salarial.

Una pérdida con recambio

Deportivamente, en cambio, supondrá una gran pérdida. El Eibar había encontrado en él al sustituto perfecto de Dani García, al que, gracias a Jordán, pocos han echado de menos en Ipurua. Pero en la entidad tienen claro que van a tener que buscar otro timonel.

En principio lo tienen, porque con esa ideal pagaron el pasado verano cerca de cuatro millones de euros al Sporting para traerse a Sergio Álvarez. Con la puerta cerrada ante la inalterable presencia de Jordán, el avilesino ha tenido que esperar sentado hasta que Mendilibar recurrió a él en Anoeta para utilizarle como parche defensivo. Una apuesta que comenzó con mal pie después de que Juanmi se colara ante él para marcar el gol más rápido de la temporada, pero que luego se reveló como una alternativa en la que el técnico puede depositar su confianza. Como bien apuntó Mendilibar hace unas pocas semanas, el novato de este año ya no lo será el año que viene, en el que tendrá que asumir nuevas responsabilidades.