SD Eibar

Otra inyección de energía a la espera de la visita del colista

Tras el empate en el Wanda, el Eibar jugará el sábado contra el Leganés en Ipurua. / EFE

El punto y las buenas sensaciones acumuladas en el Wanda refuerzan la confianza del Eibar en un estilo que ya se reconoce como el de Mendilibar

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Ver cómo dos puntos se te escurren de las manos en el minuto 94 podría suponer un golpe mayúsculo para cualquier equipo, pero no así para el Eibar. El empate firmado en el Wanda, el segundo logrado allí en apenas cuatro meses tras haber roto su maldición frente al Atlético en la última jornada del pasado campeonato, no ha hecho sino certificar que el equipo armero ha encontrado el camino correcto hacia el éxito. Tras un período de rodaje que puso en evidencia una serie de desajustes propios de cualquier puesta en marcha, el vehículo azulgrana se ha adaptado ya al estilo de conducción de Mendilibar y empieza a trazar las curvas con más suavidad y seguridad. La siguiente a tomar será el sábado (16.15 h.) ante el Leganés, un rival directo en la lucha por eludir el descenso, que llega cargado con el farolillo rojo.

Máxima garantía bajo palos. El Eibar sobrevivió al bombardeo rojiblanco gracias al escudo protector que Marko Dmitrovic se ha traído pegado a su cuerpo tras una experiencia mundialista con la selección de Serbia en la que, pese a no haber disputado ni un solo minuto, le ha dotado de una confianza y de una seguridad inmensas. Tras el espectacular repertorio de paradas que realizó, los aficionados del Eibar se han echado a temblar ante la posibilidad de que algún equipo ponga los 20 millones de euros de cláusula para llevárselo, aunque el club azulgrana ya está dando los pasos necesarios para tratar de evitarlo o al menos sacar el máximo rendimiento posible. Hasta que eso ocurra, hay Dmitrovic para rato.

Reivindicación desde la retaguardia. Aunque es evidente que el guardameta serbio se erigió en el salvador del equipo armero, él solo no habría sido capaz de frenar a un cuadro atlético que saltó con el cuchillo entre los dientes espoleado por las críticas tras su renqueante inicio liguero. Los colchoneros dispararon más que nunca porque también tiene efectivos ofensivos que cualquier grande de Europa daría lo que fuera por tener en su seno, pero los encargados de escoltar al guardameta armero estuvieron a la altura de las exigencias de la cita. Rubén Peña, Paulo, Arbilla y un Cote que fue de menos a más, demostraron que tienen capacidad para contener el ataque más indiscriminado. Los dos largueros también salieron de las botas de dos de ellos.

Enrich está de vuelta. A la línea ofensiva del Eibar, sobre el papel la más poderosa del equipo, le tocó enfundarse el mono de trabajo a la espera de que llegara su oportunidad de dar un aldabonazo. Y así fue. De Blasis, que en cuanto ocupó su demarcación natural en la banda izquierda mejoró muchos enteros, regaló el pase que propicio que Sergi Enrich se reencontrara con el gol ocho meses después del último que marcó el 6 de enero en Gran Canaria. 15 días después le cayó como un mazo una lesión de rodilla que le impidió volver a jugar hasta que reapareció en la apertura de la Liga el 19 de agosto frente al Huesca. Que el balear vuelva a ser el que fue es vital para las aspiraciones de los eibarreses.

Un duelo entre parecidos. El triunfo en el derbi y el punto y las sensaciones acumulados ante los colchoneros han redoblado las fueras del plantel azulgrana, que ya tiene su punto de mira fijado el choque del sábado ante el colista Leganés, que llegará a Ipurua con solo el punto amarrado por los pelos ante la Real en Butarque (2-2), por las derrotas sumadas frente al Athletic en San Mamés (2-1), Real Madrid en el Bernábeu y la de ayer en casa ante el Villarreal (0-1).

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