Hizo trabajar al Atlético

J. A. Rementería
J. A. REMENTERÍA

Motivos más que suficientes tuvo el Eibar para salir con la cabeza bien alta. No se doblegó en ningún momento, compitió y se esforzó hasta el último estertor del partido y pena que a punto estuvo de tener el premio que buscaba. Lástima que el disparo de Jordán saliera, por nada, rozando la escuadra. El Atlético de Madrid trabajó lo indecible. Cholo Simeone se vio obligado a tirar de carpeta, empezó con un 4-2-3-1 y acabó con un 4-4-2, esto como muestra. Ese vocablo coloquial y recurrible de 'se lo ha currado', pues podemos aplicarlo. El Eibar le exigió de tal manera que en la segunda parte fue todo un tutorial del técnico argentino y compendió de maniobras que buscaban maximizar a sus jugadores con la polivalencia para romper con la igualdad. En el 85 Lemar, a pase de Koke de la banda derecha y entrando en velocidad por la banda izquierda, ganando la espalda al central Sergio Álvarez y que nada pudo hacer Dmitrovic, inclinó el partido al lado rojiblanco. Valga que Saúl jugó en cuatro posiciones (lateral izquierdo, medio centro, interior derecho y finalizó, por su segunda vez, de medio centro); que Thomas jugó en tres (medio centro, media punto y finalizó de lateral derecho); que Koke (medio centro y terminó de interior derecho); y Lemar saltó del banquillo para ubicarse en banda derecha y concluyó en la izquierda) y para cerrar este capítulo que bien reflejan la inquietud del banquillo colchonero como la dificultad que le presentaba el Eibar, el Atlético acabó su epílogo con Morata y Kalinic como pareja de delanteros.

El Atlético tuvo sus ocasiones, más que el Eibar. Buscó en todo momento la salida rápida con Vitolo y Correa acompañadas de la destreza de Morata en el juego de espaldas y velocidad en el desmarque entre líneas. Sergio Álvarez y Oliveira cubrieron bien a Morata mientras que el Atlético jugaba con un punta, no tuvieron dificultades excesivas pero con el cambio a dos arietes incrementó su grado de incomodidad, no en términos absolutos pero si en momentos concretos acusaron esta variación. Mi conclusión: el Eibar hizo sudar lo suyo al Atlético para llevarse los tres puntos, fue un partido de una belleza extraordinaria en la exaltación del esfuerzo por ambas partes. El Eibar gozó de oportunidades, las tuvo y sometió por momentos a los rojiblancos que demostraron que son grandes maestros en el repliegue defensivo, con dominio del juego posicional de memoria; el Atlético generó las mejores ocasiones con Correa, Morata, Koke y Godín. Si hay un jugador del Eibar a quien hay que calificar con nota alta es a su portero Dmitrovic, sensacional, especialmente en dos acciones: un mano a mano con Correa en el primer tiempo y un paradón, sí, un paradón providencial a remate de cabeza de Godín tras falta botada por Koke. El central uruguayo y capitán Atlético extendió la mano para felicitar al portero armero. Dmitrovic está en forma, vuelve por sus fueros. Esta es una gran noticia para el Eibar y para el propio guardameta después de superar su pubalgia que le alejó jornadas de los terrenos de juego.

El Atlético tiene tomada la medida a Ipurua, cinco visitas, otras tantas victorias, ayer estuvo cerca de no llevarse los tres puntos, pero se fue a casa con una victoria que le mantiene arriba. Esta derrota es un tropiezo, sin más. Lo fundamental es que dejaron un buen sabor de boca, desplegaron un juego que alberga toda la esperanza e ilusión cara al choque del martes en El Alcoraz frente al Huesca y la posterior visita el domingo a un Valencia en momento dulce.