SD Eibar

Pendientes de la lesión de ligamento de Hervías

Hervías, con la camiseta del Valladolid./ALBERTO MINGUEZA
Hervías, con la camiseta del Valladolid. / ALBERTO MINGUEZA

Mientras en Valladolid aseguran que el jugador tiene claro su paso por el quirófano, en el club armero creen que puede no ser necesario | El Eibar está a la espera de conocer el alcance de su dolencia para decidir si debe ser intervenido

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Ni en el Eibar ni en el Valladolid. Definitivamente, la fortuna ha abandonado a Pablo Hervías (Logroño, 1993), que podría tener que decir adiós a lo que resta de temporada debido a que, según apuntan medios de Valladolid, podría tener afectado el ligamento interno de su rodilla izquierda. Hay quien ya afirma directamente que lo tiene roto, pero ni el club pucelano ni el Eibar, propietario de los derechos del jugador, han confirmado este extremo. Es más, en la entidad azulgrana se muestran muy cautos y no quieren pronunciarse hasta no conocer el resultado de las pruebas médicas, aunque fuentes consultadas indican que creen y esperan que la lesión no revista de tanta gravedad.

En Pucela, en cambio, han saltado todas las alarmas después de que el lunes se le viera con la rodilla vendada, debido a unas molestias que se le produjeron durante el choque contra el Villarreal, en su estreno tras el regreso a Pucela hace un mes, y que le impidieron entrar en la convocatoria del siguiente encuentro que disputó el conjunto blanquivioleta en el Camp Nou.

TRAYECTORIA 2018/19

Fidelizado
Hervías regresó de su exitosa cesión al Valladolid en pretemporada tras festejar el ascenso a Primera de los pucelanos .
Partidos disputados con el Eibar
El riojano solo dispuso 181 minutos en tres partidos ligueros ante el Getafe, Leganés y Sevilla, y participó en los dos partidos de la eliminatoria copera ante el Sporting.
Nueva cesión al Valladolid
Su retorno a Pucela se concretó el pasado 23 de enero.
Partidos allí
Ha jugado un total de 161 minutos en tres partidos. Fue suplente en Huesca, y titular ante Villarreal y Betis.

Tras dos jornadas sin participar con el equipo vallisoletano a pesar de estar convocado ante el Espanyol y el Real Madrid, el futbolista ha decidido parar y, según parece, pasar por el quirófano para afrontar cuanto antes una recuperación que se prolongaría durante los tres próximos meses.

De confirmarse este hecho, sería el peor desenlace posible de una cesión al Valladolid que el Eibar concretó el pasado 23 de enero tras varias semanas de negociaciones y que ha arrojado un saldo de apenas 161 minutos disputados en tres partidos.

Debutó saliendo del banquillo avanzada la segunda mitad en la visita del equipo pucelano al Huesca, que acabó con goleada (4-0) a favor de los oscenses, y fue titular en casa frente al Villarreal (0-0) y dos jornadas después ante el Betis, partido en el que los castellano leoneses perdieron por 0-2.

Un bagaje muy similar al que obtuvo durante sus seis meses de estancia en el Eibar y que finalmente derivaron en su regreso al club en el que triunfo en la pasada campaña hasta convertirse en uno de los grandes artífices del ascenso a Primera de los de Zorrilla.

Llegó a Pucela pleno de ilusión por cambiar su dinámica negativa, pero solo mes y medio después se encuentra ante la posibilidad de no volver a jugar hasta la próxima temporada, sin tener claro cuál será su destino definitivo. Y es que el acuerdo de cesión incluye una cláusula de compra en caso de permanencia en Valladolid, que actualmente se encuentra a solo un punto del descenso.

Del sueño, a la pesadilla

Lejos de hacer realidad su sueño, el retorno a Primera, donde ya había disputado 15 partidos con la Real Sociedad en la campaña 2014/15, ha terminado transformándose en una pesadilla, tanto en Ipurua como en Zorrilla.

Pese a realizar una buena pretemporada, Pablo Hervías no llegó nunca a ganarse el favor de José Luis Mendilibar, que solo le concedió 180 minutos ligueros repartidos en tres compromisos, así como los dos compromisos coperos ante el Sporting.

Debutó en la segunda jornada ante el Getafe sustituyendo a Pere Milla (el otro fidelizado junto a Calavera) en el minuto 67. No volvió a jugar hasta la quinta jornada, en la que fue titular frente al Leganés, aunque él fue el primer jugador sustituido, concretamente por Orellana en el minuto 67. Su único partido completo, junto al de la ida de la Copa en El Molinón, fue el de la novena jornada ante el Sevilla, en el que el Eibar cayó derrotado por un contundente 1-3. A partir de entonces, el riojano desapareció de los planes de Mendilibar y fue entonces cuando vio claro que su sitio no estaba aquí.