Gran decepción en el estreno del Eibar

El Huesca llegó a Ipurua con las ideas claras

Bebé trata de controlar el balón durante el partido ante el Huesca. /Morquecho
Bebé trata de controlar el balón durante el partido ante el Huesca. / Morquecho
J. A. Rementería
J. A. REMENTERÍA

Decepcionante estreno del Eibar frente a un trabajado Huesca que llegó a Ipurua con las ideas claras y que supo sorprender. Mendilibar en las horas previas a ese choque insistía en lo fundamental que es empezar bien y remarcaba que las cuatro primeras jornadas que tienen ante sí podrían marcar un tiempo. No le faltaba razón al de Zaldibar. La dolorosa derrota de ayer me embargó en una profunda preocupación, me generó sensaciones negativas, y no solo por esfumarse una buena oportunidad para sumar los tres primeros puntos del campeonato.

El conjunto armero se presentó con una defensa blanda con graves carencias tácticas que dejó mucho que desear, un centro del campo sin fuerza, unas bandas que no se iban de nadie, especialmente en la primera mitad, y una delantera inoperante. Tampoco hubo alternativas para romper con juego interior, una fórmula rentable cuando el contrario se encierra y espera a la contra.

Vi un Eibar deslabazado que no me inspiró confianza y a un Eibar que dio facilidades, menos mal que Dmitrovic sacó varias a Cucho, Gallar y Longo, el portero serbio acredita su titularidad, mantuvo al equipo en el partido para desesperación del Huesca que pudo golear, que perdonó lo que no se puede perdonar en Primera, y eso que se llevó la victoria con un trabajo estajanovista. Fue un triunfo justo, sin pero alguno.

Esta derrota puede hacer virar la idea de no fichar a nadie, digo puede, y me atrevería a pensar que sí, entra dentro de lo posible, a tenor de la escasa capacidad de sorpresa del once armero y endeblez mostrada por su zaga. Creo que habrá un pequeño flujo de salidas y entradas, hay tiempo para apuntalar algunas carencias vistas en la inauguración de la competición. La primera mitad fue un despropósito generalizado, no funcionó ninguna de las líneas. Gallar sacó provecho de una pérdida de balón en la medular para encontrar el pasillo ideal hasta la portería y batir a Dmitrovic que nada pudo hacer. Ni Cote ni Arbilla cerraron el paso a un jugador que les trajo en jaque. Cada vez que recuperaba a segunda jugada salían de sus botas situaciones de auténtico peligro para angustia de la afición local. No solo Gallar, el mismo número 9 oscense, Cucho, formaba pareja para ser otra pesadilla indomable. En plena confusión azulgrana llegó el segundo gol visitante. Volvió a marcar Gallar de falta lanzada desde la banda izquierda, directamente se fue a gol. Nadie 'atacó' el balón, entró pegadito al palo largo. Fue otra demostración de la inoperancia defensiva, aunque se defienda en zona hay que 'atacar' el esférico, nadie lo hizo y a la cazuela, pero antes Cucho puso a prueba a Dmitrovic para evitar que el marcador incrementara en favor del Huesca. La desorientación se apoderó de un Eibar previsible y condescendiente, sin apoyos de Bebé y Orellana que no bajaban a ayudar a Rubén Peña ni a Cote, haciendo la guerra por su cuenta.El desbarajuste fue una de las notas más llamativas para asombro del concepto que se tiene del Eibar.

Mendilibar tenía que tirar de cuadernillo y poner remedio ante el descalabro en un intento de tratar cuando menos que no se le fuera el partido. En el descanso retiró a Kike García y colocó a Charles, un hombre con criterio en el juego de espaldas a portería y depredador de área y poco después entró Escalante supliendo a Bebé, equilibró y fortaleció el eje estratégico, muy importante en la forma de jugar del Eibar. Pasó Orellana a banda izquierda y ubicó a Jordán en la derecha dejando la medular con Diop y Escalante. Este movimiento supuso una mejora notable que desembocó en el gol de Escalante. No obstante, Cucho, en otro error de la zaga fue autor de un susto monumental. Pudo marcar, pero su disparo salió fuera, pero es que antes Dmitrovic volvió a realizar dos buenas intervenciones al propio Cucho y a Moi Gómez. El Eibar insistió lo indecible pero tuvo que morder la derrota. Me quedo con Dmitrovic y las subidas de Rubén Peña, mejor en la segunda que en la primera parte, soberbio de medio campo para arriba y con problemas defendiendo. Hay tiempo para reflexionar y limar todas las carencias.

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