GRACIAS A RIESGO Y AL VAR

Kike García, que salió en los últimos minutos, pugna por el balón con Garay. / MORQUECHO
Kike García, que salió en los últimos minutos, pugna por el balón con Garay. / MORQUECHO
J. A. Rementería
J. A. REMENTERÍA

Decepcionante empate para despedir el año de Ipurua. No está mal. Fue un partido de mucha disputa con equipos que lo dieron todo hasta el último segundo. Un empate gracias al VAR que actuó en los primeros compases de la segunda mitad tras un penalti reclamado por los armeros que, en primera instancia, el colegiado Cordero Vega no señaló. El juego siguió su curso. Pasados unos minutos el cántabro paró el juego, revisó en el monitor la jugada y decretó la pena máxima que fue transformada por Charles. Pero no solo el VAR fue el salvavidas del Eibar ante un Valencia que en la primera parte tuvo sus opciones para irse a vestuarios con varios goles a su favor. Asier Riesgo fue el gran artífice de que su equipo estuviera vivo, hizo tres intervenciones magistrales a Rodrigo y Santi Mina. El portero debarra fue la clave, su actuación fue soberbia, se desquitó de los últimos sinsabores y se reivindicó. Tuvo su noche ante un rival peligroso, rocoso, trabajado y con calidad.

Fue una pesadilla Rodrigo, sobre el que pivotó el juego atacante de los chés, con Mina, Soler y Cheryshev formando un ataque mortal que trajo en jaque a la defensa armera. En el centro del campo, con Parejo y Coquelín, muy trabajadores y no exentos de técnica, el Eibar no pudo maniobrar a su antojo. El Valencia obligó al cuadro armero a mover el balón de un lado a otro, pero sin profundidad. El Valencia se sintió cómodo y dio varios avisos. A los 29 minutos Rodrigo, a pase de Wass, adelantó a su equipo. Este gol realmente hacia justicia porque el Valencia era mejor y tuvo sus buenas ocasiones, pero Riesgo estuvo realmente extraordinario.

El partido llegó al descanso con la sensación de que el Eibar lo iba a tener complicado, pero en una de esas fases de presión incesante llegó una mano de un defensor valenciano que finalmente acabó en penalti. El Eibar se defendió bien ante un Valencia que sufrió en la primera parte las bajas del central Gabriel Paulista y Coquelín, central y centrocampista que llamaron la atención por su contundencia en el juego aéreo y trabajo abnegado en el centro del campo.

El Eibar apretó, pero el Valencia no renunció a llevarse el partido. Mendilibar retiró a Cucurella, ayer más desapercibido, y puso a De Blasis. Después quitó a Enrich y sacó a Escalante. Especialmente, el banquillo armero apuntaló el centro del campo con la salida de Escalante en los minutos finales dado que Parejo y Soler, este último con la lesión de Coquelín pasó al medio, se estaba adueñando de la zona ancha, del espacio estratégico del Eibar, un botín preciado para todos los rivales. Y la retirada de Charles, dando escasos minutos a Kike García en el tiempo de descuento, fue testimonial. Las acometidas de Rodrigo y Wasss fueron peligrosas, los valencianistas generaron algunas ocasiones, que no acabaron en gol por muy poco.

Este punto hay que darlo por bueno porque el rival lo puso complicado, especialmente en la primera parte más que en la segunda. Los azulgrana suman veinte puntos en una clasificación que está muy igualada. Lo fundamental es que el Eibar no perdió la cara a un Valencia que venía con la lección bien aprendida a Ipurua. Al margen de Riesgo, destacaría a Orellana con sus pinceladas de calidad, el trabajo de Rubén Peña y el larguerazo que pegó Cote al lanzar una falta, además de tener una lucha incansable con Wass. El Eibar derrochó todas sus fuerzas, puso en aprietos en algunos momentos a la defensa valencianista, que con la lesión de Gabriel Paulista perdió poder que no lo recuperó Diakhaby. El Eibar suma tres jornadas consecutivas sin ganar, desde que lo hiciera ante el Real Madrid. La siguiente estación es el Benito Villamarín. Le espera el Betis, una gran ocasión para sorprender a los entrenados por Quique Setién.