S.D. Eibar

Los franjirrojos se agarran a un clavo ardiendo

Un Rayo Vallecano resurgido tras la llegada de Paco Jémez quemará en Eibar uno de sus últimos cartuchos para seguir vivo en Primera

L. G. EIBAR.

El Rayo Vallecano se resiste a volver a la categoría que le costó dos años dejar atrás. Anclado en los puestos de descenso desde la séptima jornada, la temporada está siendo una auténtica tortura para los franjirrojos, que, sin embargo, parecen haber resurgido tras la llegada al banquillo de Paco Jémez.

Su debut el pasado fin de semana tras el traumático despido de Míchel se saldó con un empate frente al Betis que cortó la mala racha de siete derrotas consecutivas. Una inyección de moral que provocó que tanto el equipo vallecano como su irreductible afición se marcharan a casa con renovadas ilusiones por evitar lo que parece inevitable.

En apenas diez días, el preparador canario ha resucitado a nivel psicológico a un equipo que vivía en estado depresivo, que se mostraba frágil y vulnerable y que no veía forma de salir del túnel.

Nadie en Vallecas quería darle con la puerta en las narices al técnico que hizo posible que el pasado 27 de mayo el Rayo volviera a Primera tras dos años en la categoría de plata. Pero los sentimientos no han resistido a los resultados.

Por muy luchador que sea, ningún equipo sobrevive con 17 derrotas en 29 partidos. No hay quien aguante con 52 tantos en contra si además a su vez no lo compensa con un ataque productivo, y en este sentido, los madrileños también ocupan el penúltimo lugar de la tabla con solo 32 goles anotados.

De ahí que nada más tomar posesión de su cargo, Paco Jémez haya incidido en el factor psicológico, porque si la cabeza no funciona, es imposible que las piernas lo hagan. Y pese a que Tello amargó su estreno, lo que sí se pudo comprobar ante el Betis es que el equipo vallecano vuelve a creer en sí mismo. Se agarran a un clavo ardiendo y, aun a riesgo de salir chamuscados, vienen a sacarlo de Ipurua.

«Hemos recobrado la confianza en nosotros mismos», insistió ayer el preparador canario antes de emprender rumbo a la localidad armera. No es nuevo en estas lides y sabe que Ipurua no es precisamente el escenario más propicio para jugarse la vida, pero no hay elección.

Toca tirar de épica y de eso el Rayo sabe un rato. En 2012 ya se salvó en la última jornada y ahora le quedan nueve jornadas para repetir hazaña. Y por si alguno de sus aficionados aún alberga dudas, Jémez le recomienda «que vea el partido del Betis para que crea en la permanencia. Está difícil, pero se puede conseguir».