Una fórmula solidaria que ha llevado al Alavés a la segunda plaza

Abelardo y los suyos celebran la victoria in extremis ante el Real Madrid lograda hace unas cuantas jornadas./ADRIÁN RUIZ DE HIERRO
Abelardo y los suyos celebran la victoria in extremis ante el Real Madrid lograda hace unas cuantas jornadas. / ADRIÁN RUIZ DE HIERRO

La confianza ciega en Abelardo impulsa a los vitorianos con números mejores que en la etapa de Mané

I.MSAN SEBASTIÁN.

El pasado 1 de diciembre el Alavés encomendaba una reacción a la desesperada a Abelardo Fernández. Era la jornada 13 y el conjunto albiazul era colista con seis puntos. Ni el argentino Zubeldía ni el italiano De Biasi habían dado con la tecla de una plantilla que, si bien se antojaba desequilibrada, no se correspondía con aquellos números. Once meses después, es el inesperado segundo clasificado, superado sólo por el Barcelona.

En medio, 35 partidos, 19 victorias, cuatro empates y doce derrotas. 61 puntos, con 47 goles a favor y 37 en contra. Desde la llegada del 'Pitu', solo los 'culés' (79), el Atlético (71) y el Real Madrid (63) han sumado más que el Alavés. A su espalda, aspirantes a puestos europeos como el Betis (54), el Valencia (53) o el Sevilla (52), con el Getafe de Bordalás (54) infiltrado también entre los presupuestos más altos de la categoría. El promedio de 1,74 puntos por jornada.

1,74
Abelardo ha dirigido 35 partidos, en los que ha logrado 19 victorias, 4 empates y 12 derrotas.

Son los números de una revolución. Los mejores en la historia del club, que nunca había sumado 20 puntos en las primeras diez jornadas ligueras. Superando a aquel Alavés de Mané que, recién proclamado subcampeón de la UEFA, presentaba 18 a estas alturas y llegaría a liderar la tabla en la jornada 15. Guarismos que destrozan cualquier teoría que hable de suerte para dar con las claves de un equipo sólido que ha hecho de la solidaridad un arte.

En verano se fue Munir, máximo goleador con diez dianas en Liga. Se fue Pedraza, otra pieza clave en el ataque alavesista. Se lesionó Rodrigo Ely, el jugador de campo más utilizado la pasada temporada. Nada cambia. El plan es inalterable. «Intentamos ser verticales, llegar por las bandas, meter centros, coger segundas jugadas, volver a atacar...», explica Abelardo. La fórmula es clara. Tan sencilla en la teoría como difícil de ejecutar con la precisión que están exhibiendo los albiazules. El Getafe (298) y el Alavés (302) son los equipos de Primera que menos pases dan por partido, menos de la mitad de los que hacen el Barcelona (727), el Real Madrid (686) o el Betis (620).

Fútbol directo, dinámico. Sin demasiados ornamentos, sin más adornos que la búsqueda rápida del área contraria y la defensa ordenada. Maximizar las virtudes propias y minimizar las ajenas. Especialistas en penalizar los errores ajenos: presión alta para intentar robar en zonas de peligro. Atacar sin la pelota. «Yo no me fijo en la posesión, me fijo más en llegar arriba y finalizar jugadas», insiste Abelardo. De hecho, solo ha tenido más posesión que el rival en uno de los diez partidos disputados.

Fue en el campo del Levante (52%). Y perdió (2-1). Única derrota junto a del Camp Nou en la jornada inaugural del campeonato (3-0). En su siguiente compromiso ganó al Real Madrid (1-0) con un 30% de posesión.

Había que recuperar la esencia de un equipo incómodo para cualquier rival. Lo fue también contra el Celta en Balaídos (0-1). Y contra el Villarreal en Mendizorroza (2-1). Tres victorias consecutivas para instalarse en esa sorprendente segunda posición. Gestadas las tres a balón parado.

Y el de la victoria frente a los castellonenses fue en el descuento, obra de Borja Bastón. Como el del capitán contra los blancos. Como el del delantero argentino frente al Getafe. Como el de Ibai en Valladolid. Siete puntos ganados en el tiempo añadido. Esencia, disciplina y una fe a prueba de bombas. Así es la irreverente tenacidad de un grupo que cree a pies juntillas en la idea de su patrón.

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