Jon Errasti, en Eibar. / ASKASIBAR

Exjugador del SD Eibar Jon Errasti ficha como entrenador para la cantera del Villarreal

El excapitán del Eibar se muestra «muy ilusionado» ante «esta gran oportunidad» tras hacer sus primeros pinitos en el Aurrera de Vitoria

LETIZIA GÓMEZ

El eibarrés Jon Errasti, integrante del recordado equipo que subió de Segunda B a Primera de la mano de Gaizka Garitano, ha emprendido una ilusionante aventura profesional en el Villarreal, que le ha contratado para ejercer de entrenador en la cada vez más prolífica cantera del club amarillo. El que fuera el primer capitán del Eibar en Primera División viajó la semana pasada a Castellón para concretar las funciones que llevará a cabo allí tras estrenarse como técnico en el Aurrera de Vitoria.

El exjugador armero no puede estar más ilusionado por la gran oportunidad que supone para su recién iniciada carrera de entrenador. «La vida da muchas vueltas y me surgió esta oportunidad que no podía dejar pasar», declara Errasti, al que le queda por completar el último nivel para obtener el título de entrenador profesional que comenzó a sacarse durante su estancia en la UD Logroñés, donde se retiró el año pasado una vez consumado el descenso a la 1ª RFEF solo un año después del histórico ascenso de los riojanos a Segunda.

Se siente especialmente halagado por el interés que ha mostrado un club de la talla del Villarreal para hacerse con sus servicios. «Conocer gente en este mundillo te abre puertas y supongo que tendrían algunos informes y referencias sobre mi trabajo en el Aurrera de Vitoria que les habrán gustado», afirma con satisfacción, aunque también entiende que «siempre he sido un futbolista muy profesional y es algo que también habrán tenido en cuenta».

El exjugador armero fue uno de los aficionados que estuvo en Alcorcón el pasado 29 de mayo apoyando al Eibar

El caso es que en cuanto le llamaron no dudó en hacer las maletas para marcharse allí junto a su mujer y a los dos hijos que ha tenido desde que se marchó del Eibar, Jon, que nació en el 2017, y la pequeña Noa, que llegó el pasado mes de noviembre. «Tenemos muy asumido que mi trabajo me puede llevar a muchos sitios y es una suerte tener una persona a tu lado que se sume a tus aventuras», dice en referencia a su pareja, que le acompañó cuando fichó por el Spezia italiano tras su salida del Eibar en verano del 2015, así como cuando recaló durante unos meses en el Elana Torum polaco en el 2019 tras haber militado dos campañas en el Alcorcón.

La gran infraestructura que ha conseguido crear el Villarreal en los últimos años supone todo un aliciente para el eibarrés, que enumera los éxitos alcanzados por los groguets esta temporada. «Es un club que está trabajando muy bien con la cantera y los resultados ahí están. El primer equipo ha llegado a semifinales de la Champions, el filial ha subido a Segunda y, por tanto, será rival del Eibar en la próxima temporada, y el femenino ha logrado la permanencia en la Liga Iberdrola. Es una oportunidad inmejorable».

Y por supuesto, no se olvida de mencionar lo mucho que le atrae la posibilidad de trabajar cerca de un técnico de la talla de Unai Emery. «Él no ha tenido nada que ver con mi llegada, pero no cabe duda de que su presencia allí supone una motivación extra. Poder aprender de su método de trabajo será edificante. Es uno de los grandes y allí donde ha estado lo ha hecho muy bien».

Al igual que otros muchos futbolistas, él también tenía claro que quería seguir unido a este deporte tras colgar las botas, y quiere que su destino esté unido a los banquillos. «Llevaba muchos años pensando en ello y hace cinco años decidí que este sería mi proyecto. Hace tres empecé a sacar el título de entrenador y ya solo me falta el último nivel», apunta ilusionado.

Vivió el disgustó en Alcorcón

Como eibarrés y del Eibar que es, fue uno de los casi mil aficionados armeros que estuvieron en Alcorcón el pasado 29 de mayo cuando equipo armero se despidió del ascenso directo. Confiesa que él ya tenía la mosca detrás de la oreja. «Yo ya veía que el Alcorcón venía compitiendo muy bien en los últimos partidos y no las tenía todas conmigo». Le resulta «increíble no haber subido con 80 puntos, cuando nosotros lo conseguimos con 71, pero es que este año ha sido una locura».

Cree que es «el golpe más duro que ha sufrido el club» y entiende que «todavía no se ha llegado a asumir, porque cada vez que voy a Eibar veo que aún siguen con la mirada perdida, sin querer hablar de lo que ha pasado».

Lo mejor de esta campaña, en su opinión es el gran vínculo que se ha generado entre el equipo y la afición. «Lo bueno que tiene el Eibar es que la afición siempre apoya, a las duras y a las maduras y este año he visto sumarse muchos aficionados jóvenes y eso ha sido muy bonito», señala el exarmero.

Y pese a que las opciones de subir se complican sin la compensación por el descenso, cree que «hay veces que los equipos funcionan mejor sin la gran presión de subir de forma casi obligatoria tras bajar y funcionan mejor», como le ocurrió al Las Palmas, que también perdió el ascenso de forma traumática en el último minuto de la final de la promoción frente al Córdoba, y se desquitó al año siguiente al conseguir retornar a Segunda 13 temporadas después de iniciar un declive que le llevó a pasar dos años en el purgatorio de Segunda B entre el 2004 y 2006.