SD Eibar

Solo faltó ponerle la imprescindible sal de la vida

Solo faltó ponerle la imprescindible sal de la vida
EFE

Los armeros no supieron sacar partido en Valladolid a su persistente presencia en el área pucelana, pese a acabar con diez jugadores

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

La bola no entró. Ni el recordado ex tenista norteamericano John McEnroe podría discutir que todos los drives, reveses y voleas que lanzó el Eibar con intención de dar de lleno al Valladolid se escaparon fuera. Esta vez no hizo falta ni el VAR ni tampoco el ojo de halcón, se pudo ver a leguas que el conjunto azulgrana no fue capaz de atinar para encontrar el gol que buscó con ahínco en la gélida mañana en el estadio de la pulmonía.

Si en este deporte, como en tantos otros, la posesión, las ocasiones y el número de remates puntuaran, el equipo de Mendilibar llevaría bastante más de los 15 que tiene ya en su casillero, pero lamentablemente lo único que cuenta aquí de cara a la tabla es marcar, que es precisamente lo único que le faltó, y de lo que viene adoleciendo desde el arranque de la temporada.

Tiene que resultar frustrante para los armeros poner toda la carne en el asador, cocinarla con mimo para servirla al punto y comprobar que al llegar a la mesa no tienen sal para aderezarla. El plato está rico, porque la materia prima es buena, pero está soso.

Porque el Eibar lo hizo casi todo bien. Se sobrepuso sin problemas a la baja de última hora de Dmitrovic, que recayó de sus molestias en el pubis durante el calentamiento, y también supo contener la energía inicial que emanó un Valladolid alborozado por su buen primer cuarto de competición.

En cuanto se acomodó al sistema con un trivote que planteó el de Zaldibar en una casa que conoce muy bien, la escuadra azulgrana mostró su verdadera personalidad, que a ratos resulta avasalladora. El balón fluye de un lado a otro y casi siempre confluye en el área, donde sus rivales se ven obligados a agazaparse, pero son pocas las ocasiones en las que la bola acaba donde debería, y no quiso entrar.

Los cuatro delanteros azulgranas estrenaron pronto sus cuentas anotadoras particulares y ha habido otros cuatro compañeros que también se han sumado a la lista de goleadores, el problema es que aciertan poco. Hasta Charles, que es el que más goles lleva (3) de todos, falló una ocasión de las que hay que meter sí o sí, porque Cucurella le dejó el balón en una posición inmejorable para cerrar la jugada y, probablemente, también el partido.

No entró esa que fue la más clara mediada la segunda mitad, pero tampoco un remate de Orellana tras colarse hasta la cocina a los diez minutos, ni un cabezazo del chileno a centro de Rubén Peña, ni tampoco un lanzamiento de Jordán desde fuera del área que Masip despejó a córner.

Y eso solo en la primera mitad, ya que en la segunda, el Eibar salió aún más decidido si cabe a lograr que, por primera vez en la temporada, pudiera enlazar su segundo triunfo consecutivo.

Pero no hubo manera. Cuando los remates no salen desviados como si los rivales tuvieran un escudo protector ante su portería, ahí están los porteros de turno luciéndose a costa del Eibar. Le tocó exhibirse a Masip, que nada más reanudarse el choque atajó un córner cerrado con el que Jordán trató de sorprenderle, y poco después sacó una mano salvadora para sacar un balón que llegó rebotado del cuerpo de un defensa pucelano después de que Charles volara para rematar de chilena un balón que había colgado un Orellana que estuvo eléctrico en los 76 minutos que estuvo sobre el césped, hasta que se marchó enfadado por haber sido sustituido. La grada blanquivioleta asistía aterida al dominio al que se veía sometido su equipo.

Tocados por la expulsión

Al ver que no era el día de Charles, Mendilibar intentó cambiar la suerte de los suyos dando entrada a Kike García, pero un pequeño desajuste en el repliegue terminó con la expulsión de un ya amonestado Arbilla, que sacó la mano de manera instintiva para cortar un pase hacia sus dominios que apuntaba a peligroso. El navarro ya sabía lo que le esperaba, así que ni siquiera miró al árbitro cuando le mostró la cartulina roja con la que, por segundo partido seguido, el Eibar se quedaba con uno menos.

Y aun con diez, el equipo armero prosiguió con su asedio y dispuso de otras dos opciones de las que se apuntan, como un cabezazo de Kike García que llegó algo forzado al centro de Cote, y como el sombrero que el conquense le hizo a su marcador dentro de la mismísima área pucelana, aunque lo importante, el remate final, acabó en manos de Masip.

Y fue a partir de entonces, y en especial tras la salida al campo de Verde, cuando el conjunto local sacó las armas que le han llevado a estar en los puestos altos de la tabla. En un arreón final, el Valladolid estuvo a punto de conseguir en los tres últimos minutos el botín que el Eibar se había matado por encontrar, pero se hizo justicia y tanto el cabezazo cruzado de Óscar Plano como el remate de Kiko Olivas se perdieron por la línea de fondo tras despedirse de la portería que Riesgo defendió con seguridad.

El empate supo a poco, pero aún así sabe bien, porque sumar y más si es fuera de casa y ante un rival directo es positivo, pero no deja de ser un escaso premio para todo lo que los armeros se dejaron en el campo.

En cualquier caso, se pueden marchar al parón liguero con la satisfacción de saber que su rendimiento ha subido muchos enteros en las dos últimas citas ligueras, aunque también tendrán que dedicar algo de tiempo para analizar por qué se les quedan tantas ocasiones en el limbo.

0 Real Valladolid

Masip; Moyano (Antoñito, m.71), Kiko Olivas, Calero, Nacho; Óscar Plano, Alcaraz, Míchel, Toni; Leo Suárez (Verde, m.61) y Enes Ünal (Cop, m.83).

0 SD Eibar

Riesgo; Rubén Peña, Arbilla, Paulo, Cote; Escalante, Diop; Orellana (Bigas, m.75), Jordán, Cucurella (Sergio Álvarez, m.87); y Charles L (Kike, m.69).

Árbitro:
Cuadra Fernández (Comité balear). Mostró cartulina amarilla a Nacho (m.40), Calero (m.80), del Real Valladolid y a Arbilla (m.15 y 73 -tarjeta roja-), Rubén Peña (m.62), Diop (m.87), del Eibar.
Incidencias:
Partido correspondiente a la duodécima jornada de la Liga Santander, disputado en el estadio José Zorrilla ante 16.038 espectadores. Antes de comenzar el encuentro, se guardó un minuto de silencio en recuerdo del que fuera alcalde de Valladolid, Tomás Rodríguez Bolaños.

Faltan dedos en el cuerpo para enumerar todas las ocasiones generadas entre Vigo, el derbi y el choque de para terminar firmando los dos tantos del triunfo ante el Alavés. Los doce goles anotados en otros tantos partidos revelan que su capacidad anotadora está entre las más flojas del campeonato.

El Valladolid ha marcado menos aún, solo nueve dianas, pero mientras que los armeros han recibido 18 en contra, a los pucelanos solo les han marcado nueve. Al menos, en estas dos últimas citas, los de Mendilibar han logrado acabar con su portería a cero y eso siempre es sinónimo de puntuar, aunque lo que disfrutaría y haría disfrutar a los suyos el Eibar si logra añadir goles a una propuesta ofensiva que es realmente atractiva.

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