S.D. Eibar

El ejercicio más brillante sobre el césped

Jugadores y jugadoras de las secciones del Eibar, junto a técnicos y dirigentes, ayer en la ofrenda floral a la Virgen de Arrate. / MIKEL ASKASIBAR
Jugadores y jugadoras de las secciones del Eibar, junto a técnicos y dirigentes, ayer en la ofrenda floral a la Virgen de Arrate. / MIKEL ASKASIBAR

El Eibar ha dado un paso de gigante hacia su consolidación en la categoría | Pese a que no ha tenido un reflejo real en la clasificación, Mendilibar ha sabido dotar al equipo de un estilo propio muy competitivo

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ EIBAR.

El Eibar puso la guinda con un histórico empate ante el Barcelona a la temporada en la que ha exhibido el fútbol más brillante de su trayectoria en la máxima categoría. Pese a que los números se empeñen en hacer ver que ha sido la segunda campaña con menor puntuación de las cuatro que José Luis Mendilibar lleva al frente del banquillo, lo cierto es que nunca antes se había podido disfrutar de un nivel de juego tan alto del conjunto armero, que se ha caracterizado por ser un equipo altamente competitivo que ha apostado claramente por una propuesta ofensiva valiente y ambiciosa.

Cambio de mentalidad

Aunque se presupone que todos los equipos encaran sus partidos con la pretensión de salir a ganar, la escuadra azulgrana lo ha hecho con pleno convencimiento de que era capaz de hacerlo. Y ese es precisamente el punto de partida de la reinvención que ha llevado a cabo el técnico de Zaldibar con un plantel diseñado a su imagen y semejanza. Apoyándose en un grupo de jugadores que le seguirían hasta el fin del mundo, ha creado un bloque sólido, sin estrellas y pleno de solidaridad que ha creído firmemente en su capacidad para hacer frente a cualquiera, sin tener en cuenta el nombre, la historia y el potencial de sus contrincantes. Día a día, bajo el manto de tranquilidad que les otorga Atxabalpe, ha ido dotando a los suyos de una mentalidad ganadora que, sin embargo, ha tenido mayor reflejo sobre el verde que en la clasificación final.

Un estilo muy reconocible

El técnico armero puede presumir de haber logrado implantar un estilo propio, fácilmente reconocible, pero que al mismo tiempo ha resultado muy difícil de contrarrestar por parte de sus rivales. El Eibar ha jugado siempre con todas sus cartas boca arriba, sin esconder nada, siempre con la portería rival fijada en su punto de mira. Un plan de acción que le ha convertido en el equipo que más tiempo ha jugado en campo contrario, así como el que más balones ha bombardeado al área desde los flancos. Con esta inconfundible tarjeta de presentación fue como se apuntó la recordada victoria ante el Real Madrid que dio la vuelta al mundo el pasado mes de noviembre, aunque la falta de definición en momentos puntuales también le ha impedido resolver con éxito partidos que dominó con autoridad, como los disputados ante el Atlético de Madrid en el Wanda, frente al Sevilla en el Sánchez Pizjuán y contra el Betis en Benito Villamarín, entre otros.

Crecidos en la igualdad

Hay quien se empeña en asegurar, quizás por el hecho de que el Barcelona se haya proclamado campeón de Liga con 19 puntos de ventaja respecto al Real Madrid, que ha sido el ejercicio de menor nivel. Es cuestión de opiniones, pero lo que sí es irrefutable es que ha sido el campeonato más igualado que se recuerda, propiciado en gran medida por un reparto no equitativo pero sí mayor de los derechos televisivos, que permite que hasta los recién llegados dispongan de un buen pellizco para conformar sus plantillas. Eso supone una dificultad añadida para el Eibar, que en su momento cuando ascendió solo recibió 15 millones de las televisiones, mientras que al Huesca, Valladolid y Rayo Vallecano les cayeron alrededor de 40 nada más poner un pie en Primera. Y aún así dos de ellos han regresado por donde han venido, lo que supone un claro indicativo de lo difícil que es sobrevivir en esta categoría.

Afianzados

El Eibar ha conseguido una nueva permanencia, la quinta consecutiva, sin apenas apuros, y eso que la campaña arrancó con la incertidumbre de saber cómo respondería el equipo a la marcha de Dani García y Ander Capa, los dos únicos referentes que quedaban del equipo que logró los dos ascensos seguidos de Segunda B a Primera. Afortunadamente, no se les ha echado de menos. Mendilibar entregó la batuta del juego a Joan Jordán, modificó las posiciones de Rubén Peña y después de Cucurella y, aunque las lesiones le han obligado a ir haciendo encaje de bolillos semana tras semana, la respuesta de los suyos le ha llevado a afirmar que esta es la temporada en la que más orgulloso se ha sentido del juego del equipo. La escuadra azulgrana se ha ganado el respeto y la admiración de muchos amantes del fútbol, pero lo más importante es que ha dado un paso de gigante en su afán de consolidarse en la categoría.

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