Stoichkov, Troncho y Ríos Reina, entrenando en Atxabalpe. / askasibar

Copa del Rey

El Eibar se toma su andadura copera como una nueva ilusión

Lejos de la exigencia de la Liga, el cuadro armero busca el billete para la segunda ronda copera ante el Las Rozas, sin los apuros de hace dos años

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Sumados los siete últimos puntos de los nueve posibles por los que peleó en la pasada semana de tres partidos, el Eibar ha demostrado que está totalmente enfocado en encarrilar su camino hacia el ascenso que se le escapó el año pasado. Sin embargo, la disputa de la primera ronda copera incrustada en un fin de semana sin competición liguera no solo supone un respiro ante tanta exigencia, sino también una nueva ilusión por seguir creciendo como equipo.

Y pese a que las numerosas bajas han llevado a Gaizka Garitano a cargar de minutos a muchos de sus efectivos, la irrupción de este torneo le permitirá probar las prestaciones de los jugadores que acaban de salir de la enfermería tras muchas semanas convalecientes.

Ríos y Chema sí, Vadillo no

Entre las novedades en este aspecto destaca sin duda la vuelva a la lista del sevillano Ríos Reina, fuera del equipo desde que cayó lesionado en la cuarta jornada ante el Leganés, así como la presencia de Chema Rodríguez, con el que en principio no pensaba contar, mientras que llama la atención que, finalmente, Álvaro Vadillo no haya formado parte de la expedición cuando el técnico había anunciado que jugaría de inicio. Sin embargo, la mala suerte se ha vuelto a cebar con el de Puerto Real, que tras sentir nuevas molestias musculares en la última sesión llevada a cabo ayer en el anexo, se quedó sin poder subirse al autobús que partió rumbo a tierras madrileñas.

Allí les espera con más ilusión aún sin cabe un Las Rozas, que tras haber abandonado las plazas de peligro en el Grupo VII de la 3ª RFEF después de enlazar tres victorias consecutivas, sueña con dar la sorpresa que rozó en la anterior ocasión en la que se enfrentó a la escuadra armera en la edición de hace dos años.

Entonces, los ahora dirigidos por Carlos Rodríguez dejaron patente que nadie puede darse por clasificado en esta competición ni aún teniendo un 0-3 a su favor en el minuto 70, porque como pudo comprobar el Eibar en sus propias carnes, el exceso de confianza puede conducirte a una eliminación que evitó por los pelos gracias a un gol de Enrich en la prórroga.