El gesto de frustración de Corpas, al perder una disputa, resume el partido en Andorra. / Moises Castels

Segunda División

El Eibar pasa del todo a la nada

La crónica. Un inoperante conjunto azulgrana cae de forma merecida ante un Andorra que ejerció un dominio insultante y sigue sin ganar a domicilio

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

La palabra decepción se queda corta para describir el penoso partido que realizó el Eibar en su primera visita a un Andorra que le sacó los colores desde el minuto uno hasta el 96, cuando Héctor Hevel redondeó el ultrajante monólogo que escenificaron los locales con un trallazo desde fuera del área. Un gol que no hizo más que certificar la terrible metamorfosis que los armeros sufrieron camino al Principado, donde pasaron del todo lo bueno que se vio hace unos pocos días en Ipurua ante el Granada a la nada absoluta que ofrecieron en el precioso estadio andorrano.

No hay excusas que valgan para explicar la inoperancia mostrada por los de Garitano, a los que se les debió quemar la pólvora tras los cuatro goles marcados ante los nazaríes, porque ni gastando todas las ventanas de cambio que disponían, fueron capaces de realizar más que un disparo lejano de Aketxe en la primera mitad que no sorprendió a Raúl Lizoain. Al margen de eso, el Eibar no dio nada de nada, ni en ataque ni en defensa, donde reinó un desconcierto que Yoel tampoco pudo contener pese a que realizó varias intervenciones que le salvan de una quema generalizada.

Porque, mientras que tanto en Villarreal como en Leganés la escuadra azulgrana quiso pero no pudo, ayer no hubo ni ambición ni capacidad, solo desorden y desconcierto. Y no es achacable a los dos retoques que alteraron el once respecto al domingo con la inclusión de Quique y Bautista por Stoichkov y Blanco-Leschuk, porque ambos, especialmente el gaditano que salió justo tras el descanso junto a Javi Muñoz, tuvieron minutos de sobra para cambiar el sino del partido.

Pero no, el recital que los del debutante Eder Sarabia dieron a costa de los armeros en la primera mitad les había arrancado la piel de cuajo, sin que Garitano fuera capaz de curar ni tirando de casi todo el armamento que tenía en el banquillo.

Inoportuna lesión de Berrocal

El desbarajuste fue una constante desde que el Andorra comenzó el choque encerrando a los armeros en su área, y se intensificó aún más cuando Berrocal tuvo que pedir el cambio nada más superarse el primer cuarto de hora por una aparente lesión muscular.

2 Andorra

Bundu (Germán Valera, min. 65), Bakis (Carlos Martínez, min.73), Albanis (Rubén Bover, min. 73), Martí Vilà (Pampín, min. 73), Petxarroman (Alti, min. 78).

0 Eibar

Venancio (Berrocal, min. 16), Javi Muñoz (Aketxe, min. 46), Stoichkov (Quique, min. 46), Blanco-Leschuk (Bautista min. 61), Yanis (Matheus, min. 76).

  • Goles: 1-0, Sergio Molina (min. 21) cruza lejos de Yoel una asistencia de Albanis. 2-0, Héctor Hevel (min. 96), con un espectacular zurdazo desde fuera del área.

  • Árbitro: Busquets Ferrer (Comité balear). Amonestó a Hevel, Martí Vila, y a un miembro del banquillo local, así como a los azulgranas Bautista, Matheus y Stoichkov.

  • Incidencias: Primer partido del Eibar en el espectacular Estadi Nacional de Andorra la Vella, donde se dieron cita 1.920 espectadores, entre los que destacaron en torno a un centenar de seguidores armeros que animaron a los suyos.

Y es que solo cinco minutos después de que Venancio saltara al césped el griego Christo Albanis, toda una pesadilla para los armeros, dejó atrás a un desubicado Corpas y sirvió un balón en bandeja desde la línea de fondo para que Sergio Molina batiera a Yoel de disparo cruzado.

Pero ni por esas reaccionó el bloque azulgrana, que tras un baldío intento de Aketxe por lucirse con un zurdazo de los suyos desde fuera del área, volvieron a mostrarse como un equipo sin recursos, pese a tener más que casi todos.

Y de no ser por la manopla que sacó Yoel para desviar a córner un remate de Héctor Hevel poco antes del descanso, el descalabro habría sido aún mayor.

Pero aún disponiendo de otros 45 minutos para recuperar la esperanza, el Eibar los desperdició ofreciendo de nuevo nada más que una volea de Javi Muñoz que ni siquiera enfiló a portería.

Los ocho córners que había botado el Andorra por el primero que dispuso la escuadra armera en el minuto 64 y que Imanol botó directamente fuera, evidencian con claridad una ineficacia que tampoco Blanco-Leschuk pudo ocultar, aunque al menos puso intención.

Buscar el clásico golpe de suerte en los minutos finales tampoco resultó una opción factible, porque Lizoain repelió con sus partes bajas una acción de Stoichkov que para colmo fue invalidada por fuera de juego.

Y quemado ese cartucho y con el Eibar ya resignado ante el insultante dominio que el Andorra seguía ejerciendo, llegó la puntilla definitiva con un trallazo de Héctor Hevel a la media vuelta desde la frontal del área que puso el broche a una exhibición rival que el Eibar debe compensar sí o sí ante el Racing de Santander.