Fútbol

EL EIBAR FUE UNA MARIONETA

Los seguidores eibartarras arroparon a su equipo en Balaídos. / BRAIS SEARA
Los seguidores eibartarras arroparon a su equipo en Balaídos. / BRAIS SEARA

J.A. REMENTERIA

Desfigurado. Así salió el Eibar de Balaídos. El Celta le superó con un Iago Aspas mágico, autor de tres goles, uno de ellos regalo de Arbilla, concretamente el último que supuso la goleada y, los otros dos de bella factura, muestra de su gran calidad. Bien. Calificativos por todo lo alto, loas a la figura del excelente delantero gallego, merecidas. En la tarde-noche de ayer el Eibar fue una marioneta en manos del Celta, una decepción con mayúsculas. Alguno puede decir, y puede recordarme, que hizo ocasiones; sí, que elaboró y que Sergio Alvárez tuvo alguna intervención de mención; sí, todo un rosario que, en definitiva, no me sirve para nada. El tercer gol de Brais fue un despropósito de mal repliegue, de una descompensación general de todas las líneas. En definitiva, mal, no fue el día y esperemos que sea pasajero, que las 'meigas' se alinearon con el Celta y condenaron a los eibarreses. El Eibar fue incapaz de apretar a un rival que le sorprendió. El de Mendilibar fue un equipo inoperante, dejó muchos pasillos que no perdonaron los celestes, necesitados de ganar. Llevaban seis jornadas consecutivas con resultados infructuosos. El partido ante el Eibar lo habían calificado de vital y no erraron. Una goleada inesperada la encajada por el Eibar, que hasta la fecha estaba dando muestras de solidez. En todo el maremágnum de fatalidades, no entendí, acercándose al final, la retirada del central Bigas para reemplazarlo por el centrocampista Sergio Álvarez, estando Ramis en el banquillo. Sí entendí que Cote se fuera y en su lugar entrara Cucurella. Al menos la presencia del catalán dio más profundidad a la banda izquierda. Movimientos ambos con el 3-0 en el marcador. No varió en absoluto el guion porque luego llegó el cuarto gol de impenitente Aspas, con el que Riesgo, imagino, que soñará.

Esperemos, y así lo creemos, que fuera una mala tarde ante un inspirado Celta. El Eibar no debe caer en la desesperación. Sería un error, debe revertir este marcador, olvidarlo, no sin antes extraer conclusiones. No tengo la menor duda de ello, conociendo a Mendilibar y a su equipo de trabajo. Ahora esperan el partido de ida de la Copa el jueves en El Molinón contra el Sporting y el domingo en Ipurua se presenta el Alavés, un derbi en el que los vitorianos a buen seguro lo pondrán complicado. Mendilibar tiene la tarea de reforzar psicológicamente al equipo, por un lado, y de dar oportunidad de minutos, por otro, a los menos habituales frente a los gijoneses.

 

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