S. D. Eibar

Una dura caída desde las alturas a la realidad

Una dura caída desde las alturas a la realidad

El Eibar desaprovechó la situación de pánico del Rayo en el inicio y terminó claudicando ante la necesidad rival | Una única concesión defensiva le condenó a una derrota inesperada tras la goleada previa al Real Madrid en Ipurua

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

En esta Liga loca e incontrolable tan pronto te toca zarandear al Real Madrid como caer a manos de un Rayo Vallecano que no le había ganado a nadie en los últimos diez partidos. Tras pasearse por las nubes empujado por el calor de los halagos, el Eibar se dio de bruces con la realidad que presenta esta competición tan imprevisible. Aquí nadie puede contar con ningún punto, porque los puedes ganar pero también perder en los lugares más insospechados.

Seguro que nadie en el vestuario azulgrana pensaba que iba a ser fácil deshacerse de un rival que no quiere resignarse a volver a Segunda. Y es más que probable incluso que los malos augurios empezaran ya antes de partir hacia Madrid, cuando les comunicaron que no podrían aterrizar en el aeropuerto Adolfo Suárez por la niebla que invadía la capital y que, por tanto, tendrían que viajar en autobús.

Un retraso de dos horas

El cansancio por un viaje más duro de lo previsto no pareció afectar a los armeros en el inicio, que lejos de saltar con la cola de pavo real extendida por su prestigioso triunfo ante el Real Madrid, se presentaron en Vallecas sabiendo que si querían el tesoro que había escondido allí debían bajar a la mina con el pico y la pala para extraerlo con sus propias manos.

Las claves

Dominio estéril
Como ya le había sucedido en otras ocasiones, el Eibar no supo sacar partido desu superioridad inicial
Una parada para enmarcar
La mejor ocasión del partido fue el cabezazo picado de Jordán que paró un decisivo Dmitrievski
Recupera la vida
Tras llegar vivo al descanso, el Rayo salió a morir y aprovechó su primer desborde para marcar

Por eso mismo, en lugar de jugar con los mismos y con idéntico sistema que utilizó ante los merengues, Mendilibar volvió a recurrir a un Diop al que ha entregado la batuta desde que comenzó la temporada, pero para premiar el gran papel que cuajó Escalante mantuvo al argentino y varió su sistema, adelantando a Jordán a la media punta y prescindiendo de Kike García. Un plan también conocido y bien trillado.

Y como ya había tenido que invertir hasta dos horas más de lo previsto para llegar a la capital sin las comodidades que ofrece volar, no quiso perder más tiempo y salió ya con el casco puesto y la luz encendida para empezar a cavar en cuanto sonó el pitido inicial. Aunque cada vez le está tocando el Eibar disfrutar de situaciones en las que ha podido lucir su traje de gala, nunca ha tenido reparos para enfundarse el mono azul, pero sin perder esas premisas que le convierten en un bloque incómodo y difícil de contener para cualquier equipo, presión infatigable, rápida circulación de balón hacia las bandas y centros insistentes desde allí para tratar de finalizar sus jugadas.

El Eibar juega con las cartas boca arriba y aun así pocos son capaces de contrarrestar su juego. Sabiendo eso, el equipo de Mendilibar trató de poner la directa desde el minuto uno, en el que robó su primer balón y dispuso de su primer disparo a puerta a cargo de Escalante, que le salió mordido a las manos de Dmitrievski.

Era lo que debía hacer para meter más miedo en el cuerpo a un Rayo Vallecanoatenazado por la presión que provoca vivir colgado del precipicio. Y ese pánico se dejó sentir en unos minutos iniciales en los que los azulgranas se instalaron en terreno local, apuntándose otras dos muescas más antes de que se cumpliera el primer cuarto de hora. Pero ni el remate de Paulo a la salida de una falta botada por Jordán encontró su camino, ni el gran centro de Cucurella desde la izquierda fue rematado con la precisión que suele tener Sergi Enrich a la hora de meter la punta de la bota antes que su marcador.

Ocasiones fallidas que no hicieron sino espolear a un Rayo Vallecano que no se podía permitir el lujo de seguir esperando atrás y se dio ánimos a sí mismo cuando comprobó que a la primera que llegó al área azulgrana generó peligro, aunque la jugada quedara invalidada por un remate a lo Maradona de Raúl de Tomás con la mano que lo único que logró fue que le mostraran tarjeta amarilla.

Los de Mendilibar no querían permitir que el equipo rayista se creciera y volvieron a recrudecer su presión hasta que en el minuto 24 Escalante robó un balón en las inmediaciones del área rival, la abrió para Cote y el centro del asturiano voló directo a la cabeza de Joan Jordán, que ya cantaba el gol con un remate picado que Dmitrievski atrapó de manera tan espectacular como providencial. Y aun tuvo tiempo para otra opción más antes de que llegara el descanso que tampoco supo aprovechar.

El muerto resucitó

Y claro, llegar vivo a la segunda mitad le dio pie al Rayo para salir a morir. El Eibar fue el que dio el primer aviso con un remate de Diop al larguero que fue invalidado por un claro fuera de juego del senegalés, pero el que golpeó con fuerza fue un Rayo empujado por una afición que no se rinde.

1 Rayo Vallecano

Dimitrievski; Velázquez, Amat, Gálvez, Alex Moreno; Comesaña; Embarba, Imbula (Gorka, m.56) (Pozo, m.72), Álvaro García; Trejo; y Raúl de Tomás (Tito, m.79).

0 Eibar

Riesgo; Rubén Peña, Ramis, Oliveira, Cote; Escalante (De Blasis, m.86), Pape Diop, Jordán (Kike García, m.62); Orellana, Cucurella y Enrich (Charles, m.78)

Goles
1-0: M.53 Embarba.
Árbitro
Undiano Mallenco (Comité navarro). Amonestó a Raúl de Tomás (m.19), Imbula (45), Gorka (67), Trejo (74), Alex Moreno (80) del Rayo; y a Diop (37), Jordán (60), Peña (65), del Eibar.
Incidencias
partido correspondiente a la decimocuarta jornada de la Liga Santander disputado en el estadio de Vallecas (Madrid), ante 11.237 espectadores.

Desde la grada ayudaron sin duda a que Álex Moreno pudiera desbordar a base de corazón y garra a un desdibujado Orellana y que hiciera lo más difícil todavía, superar también por primera vez a Rubén Peña. Todo les cuadró, porque el centro raso acabó empujado por un Embarba sin marcaje debido a que Paulo se concentró en parar la llegada por detrás de otro jugador rayista que no intervino en la acción.

Todo el buen trabajo armero que se había hecho hasta entonces quedó dilapidado. Al Rayo Vallecano le bastaba con eso y se mató por defender su botín ante un Eibar al que le entraron unas prisas que nunca son buenas consejeras. Las llegadas ni fueron tantas ni tan claras como en la primera mitad y el saldo que los azulgranas fueron capaces de reunir se redujo a un remate sin mordiente de Kike García a centro de Cote y un envío venenoso de Charles que el lateral uruguayo Velázquez mandó a córner, como podía haber introducido el esférico en su propia portería.

El Eibar insistió hasta el pitido final, pero le faltó la alegría, la frescura y la gran precisión que sí tuvo para golear a un coloso como el Real Madrid hace una semana. Tuvo que claudicar ante el vicecolista. Curiosamente, ha perdido ante los dos últimos clasificados, Huesca y Rayo Vallecano, aunque aún mantiene una importante renta de puntos para mantener el optimismo.

Más información

 

Fotos

Vídeos