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Chaparrón de goles y buenas sensaciones

Chaparrón de goles y buenas sensaciones
Félix Morquecho

El Eibar vuelve a encontrar en el Girona el equipo fetiche al que vapulear para alejarse del descenso | Rubén Peña abrió con un imparable misil una goleada que Charles adornó con un doblete

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

El Girona no querrá ver al Eibar ni en pintura porque cada vez que se le pone enfrente le pinta la cara. Pese a que las fuerzas parecían más igualadas que nunca, con los dos equipos ansiosos por alejarse del peligro separados por solo dos puntos, una vez más el Eibar aprovechó que el cuadro catalán se le da especialmente bien para dar rienda suelta a su pegada y tomar seis jugosos puntos sobre el descenso. Rubén Peña con un misil imparable, y el cada vez más pichichi Charles con un doblete, añadieron otros tres goles más a los once que ya acumulaba ante los albirrojos.

Como bien dijo Mendilibar en la víspera, la cita ante los gerundenses no era una final, pero dado que la victoria del Celta frente al Sevilla había encarecido aún más la salvación, no afrontarla como si no lo fuera habría sido un error para ambos equipos. Nadie, ni siquiera los que ahora están provisionalmente clasificados en posiciones europeas, están libres de ser engullidos por un agujero negro que en lugar de ir cerrándose poco a poco, va ampliando su tamaño cada jornada que pasa.

Con el partido a disputar en el Sánchez Pizjuán ante el Sevilla, los tres puntos que el Eibar tenía de margen justo antes de que sonara el pitido inicial no eran suficientes para tomárselo con calma. Algo peor lo tenía aún el Girona, que arrancó el duelo a solo uno de los puestos de abajo, mermado por las ocho bajas que arrastraba y con un bagaje de ocho partidos seguidos sin ganar que han terminado por desgarrar el colchón de siete puntos que llegó a disponer en sus mejores momentos de la campaña. Con el peligro acechando con la guadaña, ganar suponía contratar un seguro de vida.

Las claves

Mandones
Orellana, con un larguero en el minuto 5, y Cucurella acto seguido, reflejaron quién mandó de inicio a fin
Victoria encarrilada
Mereció la pena esperar 36 largos minutos para festejar el poderoso remate de Rubén Peña
A placer
Charles malhirió al Girona con una vaselina nada más reanudarse el choque y luego lo remató de penalti

De ahí que el Eibar asomara por el túnel de vestuarios portando el estuche lleno de sus mejores plumas para firmar la póliza sin ni siquiera leer las condiciones. Se sabe al dedillo qué y cómo tiene que hacerlo y, aunque en Leganés se le torció el plan, en el Girona volvió a encontrar a su rival fetiche para ejecutarlo a la perfección.

La medida tomada

Por razones difíciles de comprender, la escuadra armera le tiene totalmente tomada la medida al equipo catalán. Ya sea con Machín en el banquillo o con Eusebio Sacristán esta temporada, los armeros siempre logran darse un atracón de goles ante los albirrojos.

En este caso resultó ser todo un chaparrón bajo la intensa lluvia que cayó sobre un Ipurua encharcado, que mientras para el Eibar pareció ser una pista de patinaje en la que se deslizó con elegancia, para el Girona fue una piscina en la que se ahogó prácticamente tras la primera aguadilla.

Aguantó en la superficie poco más de media hora y a duras penas, puesto que la salida de los de Mendilibar fue tan eléctrica, que para el minuto cuatro Orellana ya había estrellado un balón en el larguero tras una gran acción personal de Cucurella, y acto seguido el propio extremo catalán mandó otra clara opción a la lona que cubre la Tribuna Oeste.

La tensa espera que se prolongó hasta pasada la media de juego mereció la pena solo por ver y poder celebrar por todo lo alto el misil que Rubén Peña transformó en el primer gol del choque. No solo fue espectacular el imparable remate del abulense para apuntarse su primer tanto de la temporada. El pase filtrado que le dio un Orellana más inspirado que nunca es para enseñar en todas las escuelas de fútbol. Y, sin embargo, no fue esta la estocada que mató a un Girona que, en su único disparo en toda la primera parte al filo del descanso, Juanpe obligó a Dmitrovic a volar para evitar el empate con una mano salvadora.

Lo que de verdad hirió de muerte al Girona fue la espléndida vaselina con la que Charles abrió su particular festival cuando ni siquiera se había cumplido el primer minuto de la primera parte. No fue solo mérito suyo. Tal y como había dibujado Mendilibar en su pizarra, la acción de tiralíneas nació de un pase en largo de Cote desde su flanco directo a la cabeza de Enrich, que saltando bastante más que su marcador peinó la pelota hacia el semicírculo del área, donde el brasileño la picó con maestría por encima de la cabeza de Bono.

Al carioca no le bastó con haber igualado la marca de ocho goles obtenida en la pasada campaña. También quiso emular el doblete que firmó el año pasado ante el Levante y lo consiguió por medio de un clarísimo penalti que Ramalho cometió sobre un Sergi Enrich que ya enfilaba hacia portería tras aprovechar un pase entre líneas de su pareja en la punta de ataque. Mendilibar tiene claro que Charles debe ser el encargado de lanzar las penas máximas, porque por su pausa y por su determinación es infalible. Lanzó fuerte y al centro y elevó a cinco su cuenta desde los once metros y a nueve la general.

Para entonces, el Girona era ya un muerto viviente y Eusebio tampoco puso remedio alguno para revivirlo. Pese a que nada ni nadie funcionaba en sus filas, no movió el banquillo ni tomó ninguna hasta que ya fue demasiado tarde, y su equipo ni se asomó al área azulgrana hasta que Stuani, el hombre gol de los albirrojos, pudo realizar su primer remate a puerta a los 70 minutos de juego. El uruguayo llegó incluso a batir a Dmitrovic unos instantes después, pero la acción quedó invalidada de manera acertada por el árbitro, porque Lozano, el compañero que le asistió, había recibido el balón en claro fuera de juego.

El de Zaldibar, en cambio, realizó los cambios más para que los sustituidos se llevaran los aplausos que por necesidad, ya que todo salió a pedir de boca ayer en Ipurua. Escalante y Sergio Álvarez salieron para dar un respiro de cara a la visita al Sevilla del próximo domingo a Jordán y Diop, que acumulan muchas peleas consecutivas, y Kike García fue el primero en felicitar por su actuación a un Charles que recibió una calurosa ovación de la afición armera, ajena al frío que reinaba en el estadio.

Uno de los aspectos más admirables del Eibar es que vaya perdiendo o esté ganando de forma holgada como ayer, sigue corriendo, peleando y buscando más goles incluso en el tiempo de prolongación. Es pura ambición.

3 S.D. Eibar

Dmitrovic; Rubén Peña, Ramis, Arbilla, Cote; Orellana, Diop (Sergio Álvarez, min. 82), Jordán (Escalante, min. 65), Cucurella; Charles (Kike García, min. 72), Enrich.

0 Girona

Bono; Ramalho, Alcalá, Juanpe (Lozano, min.62); Valery, Pere Pons, Aleix García (Pedro Porro, min. 62) Granell (Dpuglas, min. 75), Raúl; Portu, Stuani.

Goles
1-0, min.37: Rubén Peña. 2-0, min.46: Charles. 3-0, min.57: Charles, de penalti.
Árbitro
González González. Amonestó por los locales a Diop y Cucurella, y por los visitantes a Alcalá.
Incidencias
4.419 espectadores en una gélida tarde en Ipurua.

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