Desolación de los jugadores del Eibar tras perder el domingo ante el Girona. / ASKASIBAR

SD Eibar Un drama marcado por el 'Alcorconazo'

La eliminación ante el Girona ha urgado la herida mortal que provocó la traumática derrota sufrida en Santo Domingo

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

El traumático desenlace vivido el domingo en Ipurua ha cubierto el cielo de Eibar de un espeso manto de resignación. Cuesta tragar el hecho de que el conjunto armero haya dilapidado una histórica oportunidad de volver a Primera a las primeras de cambio después de haber liderado la clasificación hasta el minuto 90 de una última jornada que le enfrentaba al colista ya descendido y que, tras levantarse en Montilivi de la tumba que cavó en Santo Domingo, cayera eliminado en Ipurua tras sucumbir en la prórroga ante un Girona que se cobró una cumplida venganza ante su bestia negra.

Fue engordar para morir, porque aunque los azulgranas sacaron fuerzas de flaqueza para tratar de demostrar en Girona que no se les podía dar por muertos, en realidad la hemorragia interna que le provocó el 'Alcorconazo' le llevó a perecer desangrado sin que una afición que había recuperado la ilusión pudiera hacer nada, salvo llorar.

Final estrepitoso. Es ahora cuando se vienen a la cabeza algunos puntos que se quedaron en el camino, como los que la escuadra eibarresa se dejó en Anduva tras ir ganando 1-3, para terminar cediendo el empate (3-3), o las derrotas sufridas en Cartagena e Ibiza, que le impidieron volar en solitario sin que nadie fuera capaz de seguirle. Pero la verdadera clave que ha propiciado el fracaso ha residido en la debilidad mental que los de Gaizka Garitano han evidenciado a la hora de encarar las finales más decisivas del campeonato. Y es que el principio de fin se fraguó cuando a solo cuatro jornadas del final, el Eibar fue incapaz de clavar la puntilla a un Valladolid al que él mismo resucitó, cuando tenía la oportunidad de distanciarse a ocho puntos e incluso de mantenerse a cinco en caso de empatar con solo tres jornadas más por disputar. Y aún quedándole una última bala con la que rematar su faena en la jornada de cierre, se disparó en el pie y acabó regalando el ascenso directo y condenado a disputar una promoción que tampoco le ha servido para arreglar el desaguisado.

Tras liderar la tabla hasta el minuto 90 de la última jornada, el Eibar ha fallado con estrépito en los momentos decisivos

Gestión de los recursos. Al margen de que la suerte le diera la espalda para impedir que ocasiones como la de Stoichkov subieran al marcador en lugar de estrellarse en el larguero o de que las lesiones hayan mermado sus posibilidades en momentos determinantes, existen otros motivos que explican por qué el equipo ha llegado al final de la competición con el depósito casi vacío. Y es que pese a que el técnico azulgrana ha dispuesto de un largo plantel de 25 jugadores, además del defenestrado Roberto Olabe, el reparto de minutos ha sido tan desigual que se da la circunstancia de que mientras que efectivos como Aketxe, Sielva o Yanis, jugadores que tenían un buen cartel, se han quedado lejos de alcanzar los 1.000 minutos de juego, otros como Expósito, Javi Muñoz o Corpas han superado los 3.000. Por no hablar del escaso rendimiento que han ofrecido Burgos, Glauder e incluso Toño, que pese a su dilatada experiencia acumulada con el Levante en Primera, no ha sido capaz de causar una grata sensación, aunque ha llegado a disputar más de una treintena de partidos.

De los 50 millones que habría recibido en caso de subir, ahora tendrá que conformarse con 10 que condicionarán el mercado

Incierto futuro del plantel. Concluida ya la temporada, llega el momento de planificar el siguiente proyecto con el que se volverá a intentar dar el salto de vuelta a la máxima categoría. En principio, solo ocho de los 25 efectivos del plantel concluyen contrato a final de mes. Burgos, Sergio, Etxeita, Fernando Llorente y Toño García, que firmó por un año con opción a otro, así como los cedidos Fran Sol (Dinamo de Kiev), Blanco-Leschuk (Antalyaspor), sobre el que hay una opción de compra, y Chema Rodríguez, cuyos derechos ya no hay que adquirir de forma obligatoria tras no producirse el ascenso. Pero obviamente no serán los únicos que se despidan, porque además de los que no interesa que sigan, también será complicado retener a los que más han brillado, en especial a Stoichkov, con muchas novias en Primera.

Boquete económico. El adiós a la plaza que aspiraban tener en la élite privará al Eibar de ingresar unos 50 millones de euros derivados de los derechos televisivos y tendrá que conformarse con los cerca de 10 que le corresponden en Segunda. Un agujero que no pone en peligro su estructura, pero sí le impedirá mandar como este año en el mercado.