SD Eibar

El fondo de armario se queda corto en la Copa

El Eibar se obliga a tirar de épica en la vuelta para levantar la dolorosa derrota ante un Sporting superior

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Lo que se antojaba como una opción propicia para que los menos habituales pudieran reivindicarse en la Copa resultó ser una nueva decepción para el conjunto armero, que además de sufrir una derrota inapelable ante el Sporting, dejando una inquietante imagen de incapacidad, también abonó un caro precio con las madrugadoras lesiones de Calavera y Ramis, dos jugadores perseguidos por la desgracia desde que se enfundaron la camiseta azulgrana.

Los inesperados contratiempos que obligaron a Mendilibar a variar los planes prácticamente nada más comenzar el choque no pueden servir de excusa para justificar un nefasto partido a todos los niveles, pero sobre todo en faceta defensiva, un mal que va camino de convertirse en endémico y al que el técnico no consigue poner remedio.

Un mal despeje de Cucurella y una pérdida de balón de Arbilla en el otro flanco sirvieron en bandeja el triunfo a un cuadro blanquirrojo que, tras sacudirse el esteril dominio de los eibarreses en los primeros minutos, jugaron prácticamente a placer ante un rival que opuso menos resistencia que nunca.

Calavera se rompió a los tres minutos de su debut y Ramis también se marchó lesionado a la media hora

Y ese fue precisamente el síntoma más preocupante que evidenció un Eibar al que no hubo forma de reconocer. Sin intensidad, sin profundidad y sin contundencia, el once compuesto en su mayoría por los efectivos que menos están entrado en los planes del técnico dejó la sensación de que al fondo de armario le faltan prendas para abrigar cuando el frío aprieta.

Calavera se rompe otra vez

Es indudable que ver como Calavera caía de nuevo lesionado a los tres minutos de su debut con la camiseta azulgrana puede helar el ánimo de todo el grupo, pero fue curiosamente tras la marcha del desesperado lateral catalán cuando el Eibar desplegó el juego que define su estilo. Fue entonces, con Cucurella y Arbilla disfrazados de extremos, cuando los armeros comenzaron a colgar balones al área en busca de la cabeza de Cardona y de la habilidad en el remate de Charles. Centros hubo, al menos cuatro en el primer cuarto de hora por parte del lateral cedido por el Barcelona, y otros tres provenientes del otro flanco a cargo del navarro y de Pablo Hervías, pero los remates brillaron por su ausencia.

2 Sporting

Dani Martín, Geraldes, Juan Rodríguez, Peybernes, Noblejas; Cristian Salvador, Hernán Santana, Traver, Pablo Pérez (Nacho Méndez m, 68), Isma Cerro (Álvaro Jiménez m, 78) y Djurdjevic (Neftalí m, 72)

0 Eibar

Riesgo, Calavera (Arbilla m, 7), Ramis (Paulo m, 34), Bigas, Cucurella, Sergio Álvarez, Diop (Jordán m, 45), Hervías, Cardona, Pere Milla y Charles

Goles:
1-0. M.53: Dujrdjevic. 2-0. m.85: Neftalí.

El Sporting, que tardó la friolera de 27 minutos en realizar su primer disparo, parecía resignarse a bailar al son que pitaban los visitantes, que para eso venían de una categoría superior. Pero pasada la media hora de juego, un nuevo jarro de agrua fría agrietó por completo al Eibar. El juego se paró porque así lo mandó Ramis, que tras llevarse la mano a la parte posterior del muslo, pidió el cambio ante los gestos de incredulidad de Mendilibar en el banquillo. El de Zaldibar se llevó las manos a la cabeza al ver cómo perdía a un jugador al que quiere y necesita tener, pero que se rompe por mucho que dosifique sus presencias.

Hechos añicos

Tuvo que echar mano de Paulo Oliveira, al que tan solo iba a conceder media parte tras acabar de recuperarse de una una rotura de fibras en su cuádriceps derecho sufrida l pasado 9 de octubre, y, aunque la responsabilidad no fue solo suya, lo cierto es que la zaga se hizo añicos.

Aguantaron como pudieron hasta la llegada del descanso, gracias en gran medida a una gran parada de Riesgo a fuerte remate remae de Djurdjevic, y a que el serbio y Traver no tenían aún bien ajustado su punto de mira. Pero al poco de comenzar la segunda mitad, el Eibar sucumbió ante la cruda realidad.

Si en Vigo fabricó un sinfín de ocasiones que no acertó, ayer la posesión no le valió ni para eso

Viendo lo que tenía en frente, el Sporting se convenció de que podía decantar la eliminatoria de su lado y se lanzó en tromba a conseguirlo. Le bastó un mal despeje de Cucurella que cayó llorando al corazón del área, donde Djurdejiv se deshizo de la inócua oposición de Paulo para perforar la portería armera.

Asi como en Vigo no mereció el varapalo que recibió, hoy se ganó con creces el castigo. Trató de replicar con un remate de Arbilla desde su casa que se fue fuera, con un centro largo de Pere Milla al segundo palo al que Hervías llegó muy forzado y con una falta desde la frontal que el latera navarro mandó por encima del larguero. Tres acciones, todo hay que decirlo, apuntadas para poder mencionar algo.

De modo que ante tan ténue respuesta, el Sporting vio que el Eibar le abría la puerta a la posibilidad de dejar resuelto el emparejamiento y, lógicamente, el club de Mareo aceptó la invitación para pasar. A Ismael Cerro se le marchó desviado el remate que cruzó ante Riesgo, pero aún le quedaba por recoger el último regalo del Día de Todos los Santos que no se permitió el lujo de rechazar.

Álvaro Jiménez, que no llevaba ni diez minutos en el campo, recogió una pérdida de balón de Arbilla y le entregó el presente a Neftalí para que fuera el angoleño el le pusiera el lacito. Y porque quedaban solo cuatro minutos para el final, porque la escabechina podría haber sido mayor.

El Sporting vio que el Eibar le abrió la puerta para poner la eliminatoria de su lado y no dudó en entrar

Lo mejor que pudo pasar fue que el árbitro pitara el final del partido y que el marcador se quedara en ese 2-0 que se antoja difícil de levantar, pero no imposible. Toca tirar de épica en Ipurua, donde el Eibar ha dado la vuelta a eliminatorias aún más complicadas, aunque para ello los que salten al campo el próximo 5 de diciembre a las 20.00 horas, en un horario más propio de esta competición, lo hagan con una actitud mucho más ambiciosa y luchadora que la que exhibieron ayer en Gijón.

Mendilibar tendrá que pasar una nueva página prácticamente sin tiempo ni para tapar con típex los borrones ni para recuperar a los dos defensas que perdió de una tacada. Por de pronto, no hay noticias que aportar sobre la gravedad de las lesiones, ya que hasta hoy no serán sometidos a ninguna prueba, pero se antoja difícil que puedan estar disponibles de cara al partido que el domingo (12.00 h.) deberá afrontar ante un Alavés al que la Copa no le ha pasado factura.

Lo más positivo que se puede decir es que Pedro León ya ha empezado a trabajar con el grupo y que, aunque aún tardará en reaparecer, se perfila como el mejor fichaje posible.

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