SD Eibar

Un mal menor que denota una mejoría

Osasuna y Eibar se miden en El Sadar./ EFE
Osasuna y Eibar se miden en El Sadar. / EFE

Osasuna y el conjunto armero han empatado en un partido sin goles

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Y mientras Orellana regresó al costado derecho ante la ausencia del murciano, el preparador vizcaíno eligió a De Blasis para que actuara de inicio, con la esperanza de dar con el ímpetu que el argentino mostró en varias citas de la pretemporada. Lo que no varió fue su pareja de atacantes, sus jugadores de mayor confianza para encargarse de iniciar esa presión avanzada que, sin embargo, tampoco se consiguió que funcionara como debiera.

Y es que las lógicas probaturas de este arranque liguero aún necesitan más tiempo para cuajar y el Eibar no logra dar con el vistoso estilo tan definido de la pasada campaña, teniendo que limitarse a apelar a un juego demasiado directo del que tampoco acaba de sacar mucho rédito.

Cuando el balón no circula por el centro del campo y de ahí a las bandas, los recursos ofensivos se limitan a centros largos sin demasiadas opciones para los delanteros. Y es ahí cuando se percibe con claridad que al equipo armero le falta la figura creativa que en el pasado ejercicio desempeñaba Joan Jordán, una responsabilidad que, de momento, nadie se ha prestado a asumir. Tampoco se pueden pedir resultados inmediatos cuando no están ni el jugador que logró que no se echara de menos a Dani García, ni los dos laterales que se erigieron en dos de los máximos centradores del pasado campeonato. El tiempo es un bien muy preciado en esta competición, pero el club armero ya demostró el año pasado que la paciencia y la confianza en Mendilibar abrieron la puerta de su éxito.

0 Osasuna

Rubén; Nacho Vidal, David García, Hernández, Estupiñán; Roberto Torres (Brandon, n.87), Moncayola, Brasanac, Rober Ibáñez; Chimy Ávila (Juan Villar, m.80) y Marc Cardona (Rubén García, m.66).

0 Eibar

Dmitrovic; Tejero, Oliveira, Sergio Álvarez, Arbilla (Pedro León, m.87); Orellana (Edu Expósito, m.67), Pape Diop, Escalante, De Blasis; Sergi Enrich (Charles, m.63) y Kike García.

Árbitro:
Medié Jiménez (Comité Catalán), asistido por Barranco Trejo y Méndez Mateo. Mostró tarjeta amarilla a Nacho Vidal, Chimy Ávila, Brasanac y David García por parte de Osasuna y a Sergio Álvarez, Oliveira, Charles y Arbilla por parte del Eibar.
Incidencias:
Partido correspondiente a la segunda jornada de la Liga Santander disputado en el estadio El Sadar, con 13.978 espectadores.

Al menos, el planteamiento del técnico sí deparó mejores sensaciones en materia defensiva. Pese a que los apuros que provocó un eléctrico Chimy Ávila desde el mismo arranque de partido hicieron temer lo peor, Paulo y Sergio se fueron asentando como un dúo solidario y bien compenetrado, y Arbilla y Tejero funcionaban bien en las labores de escolta, aunque los problemas que se le fueron acumulando al madrileño en la recta final de la primera mitad fueron aprovechados por Osasuna para protagonizar sus minutos más incisivos del partido.

Capa de súper héroe

Fue entonces cuando Dmitrovic, siempre muy atento, se enfundó su capa al desviar a córner con la punta de los dedos un disparo muy lejano pero también muy ajustado al palo de Brasanac. No pudo parar en cambio el remate de cabeza que Chimy Ávila le coló justo un minuto después, pero afortunadamente, la acción fue invalidada por el árbitro por un fuera de juego muy al límite del argentino.

Pero tras una primera parte en la que el Eibar solo había conseguido generar peligro por medio de un par de saques de esquina botados por Orellana, la segunda parte arrancó con un centro de De Blasis al segundo palo al que ni Enrich ni Kike García consiguieron llegar. No era mucho, pero al menos algo a lo que agarrarse.

Y mientras al Eibar le costó un mundo crear su primera ocasión, el equipo rojillo replicó con un rápido contragolpe conducido por el ex armero Cardona, que le sirvió un balón de oro a Chimy Ávila. El ariete argentino superó a toda la zaga, pero no a Dmitrovic, que impidió que la grada celebrara un gol que ya estaban cantando. Esa parada dio alas a sus compañeros, que exprimieron sus fuerzas para cercar hasta el final el marco navarro, pero no hubo puntería.