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Segunda División

Una reacción armera incompleta

Quinto empate. El Eibar logra remontar un 2-0 inicial pero acaba estrellándose ante el meta de un Lugo que jugó con uno menos tras el penalti forzado por Corpas

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

El sinuoso camino del Eibar hacia el ascenso vivió ayer otro sufrido capítulo que acabó con una incompleta remontada frustrada en gran medida por el guardameta del Lugo, que tras recibir el segundo tanto armero tras un penalti transformado por Corpas, echó el candado en su puerta para ahuyentó todas y cada una de las tentativas finales que coleccionaron Llorente y el reaparecido Fran Sol.

Por todo lo fallado en esa recta final en la que los armeros jugaron en superioridad numérica por la expulsión de Ricard Sánchez por la polémica pena máxima que deparó el empate, los eibarreses se marcharon del Anxo Carro con la agria sensación de haberse dejado dos importantísimos puntos allí. Sin embargo, no se puede obviar lo mucho que le penalizan los errores al cuadro dirigido por Gaizka Garitano, que poco después de que se cumpliera la primera media hora de juego ya se veía con un 2-0 en contra, los dos anotados por Chris Ramos.

El primero llegó justo cuando parecía que los eibarreses habían encontrado el rumbo correcto tras un inicio dubitativo. Pero, una pérdida de balón en el centro del campo tras un fallido intento de Burgos por despejar un balón aéreo propició una contra letal de los locales, y casi sin tiempo para asimilarlo, un despiste de Correa dejó un pasillo abierto para que el atacante gaditano del equipo gallego se apuntara un doblete colando el balón entre las piernas de Yoel.

Se mascaba la tragedia y no era para menos, porque el Eibar había saltado al campo sabiendo que con este marcador el Almería se podía escapar a nueve puntos de distancia y que, además, desaprovechaba una espléndida oportunidad para abrir hueco respecto al Valladolid, que había salido trasquilado de Los Juegos del Mediterráneo.

Respuesta inmediata

Menos mal que Expósito sacó de inmediato a pasear su rabia y y, aunque el remate que realizó tras conducir el balón hasta el área nada más sacar de centro no fue precisamente ni el más potente ni el más certero, se benefició de la suerte y de un mal bote que despistó al portero para lograr recortar distancias con su quinto tanto de la temporada.

Tras los posteriores intentos valdíos de un desatinado Blanco-Leschuk, el preparador azulgrana entendió que no debía esperar más allá del descanso para cambiarle la cara a su equipo, una vez más irregular e inestable.

Hizo pagar los platos rotos a Burgos para dar entrada a Toño y así poder devolver a Tejero a su banda natural, en la que más rinde, y también mandó al banquillo a Quique para hacerle hueco Corpas, ausente de un once inicial que por primera vez en lo que va de campaña del once inicial.

La salida del jienense resultó providencial, puesto que a los diez minutos de saltar al campo forzó un penalti discutido pero que el colegiado no dudó en señalar y en expulsar al que lo cometió, y que el atacante armero aprovechó para establecer el empate con un disparo seco e imparable, con muchos minutos por delante para buscar el ansiado triunfo en casa.

Porque se había evitado el desastre sí, pero un punto seguía siendo un insuficiente para colmar las pretensiones de los ayer vestidos de verdinegro, de modo que el técnico de Derio echó mano de toda la pólvora que le quedaba en el banquillo y primero puso en liza a Llorente y, no contento con ello, hizo reaparecer a Fran Sol mes y medio después de sufrir una importante lesión en la espalda. Y tanto ellos dos como Etxeita tuvieron claras opciones para terminar dándole la vuelta a la tortilla, pero los tres chocaron con el muro que Vieites edificó bajo sus palos.