S.D. Eibar

Sin acierto, pero con mayor determinación

Cote agarra a Rochina en el partido de este sábado./EFE
Cote agarra a Rochina en el partido de este sábado. / EFE

El Eibar arranca un balsámico punto en un intenso duelo en el que los dos porteros coparon el protagonismo. Ambos equipos han gozado de claras ocasiones que tanto Aitor como Dmitrovic han desbaratado

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

El quinto partido no fue el bueno para el Eibar, porque no ha logrado su objetivo de añadir la primera muesca al casillero de victorias que tanto le está costando inaugurar, pero al menos sí ha conseguido trasladar la sensación de que la escuadra armera está consiguiendo recuperar la determinación y la confianza para empezar a desplegar sus alas. No le han faltado ocasiones claras que el meta levantinista y el poste de la portería de Aitor han frustrado en los dos períodos, pero Dmitrovic también ha tenido que echar de su capa de superhéroe para impedir que los granotas sumaran el pleno de triunfos en su casa.

De modo que después de más de 90 frenéticos minutos de idas y venidas, el espectáculo que siempre brindan estos dos equipos cada vez que se ven las caras se ha saldado con un inédito empate sin goles que rompe con el tradicional festival anotador que había arrojado hasta 34 goles en sus ocho anteriores enfrentamientos, con una media de más de cuatro goles por partido. Los porteros han ganado esta vez la batalla a los delanteros.

Lamentablemente, este trabajado punto no evita que los armeros tengan que afrontar las dos siguientes citas en casa ante Sevilla y Celta con el bagaje más escaso desde que se plantó en Primera, una presión que, sin embargo, parece surtir un efecto motivador a un Eibar que tiende a crecerse ante las situaciones más adversas.

Las claves

Estrategia:
Una jugada de tiralíneas tras un saque de banda regaló una ocasión inicial de Inui que Aitor desbarató.
Festival de porteros:
Las intervenciones del meta del Levante tuvieron cumplida respuesta #por parte de Dmitrovic.
Un poste salvador:
El palo evitó que Quique González se estrenara como anotador en su primer choque como titular

La cita en el Ciutat de Valencia se antojaba toda una prueba de fuego para comprobar la capacidad de reacción de los armeros tras el varapalo moral que se llevaron el pasado fin de semana en el fallido estreno en casa ante el Espanyol. Parecía el momento más inoportuno para tratar de recomponerse en un feudo que se le resiste y ante un rival que se había mostrado irreductible en los dos compromisos disputados ante su público. Pero el Eibar no se ha arrugado, no se ha dejado vencer por el temor a sufrir otro nuevo revés que probablemente le habría sumido en una depresión.

Al contrario, aún sin un Enrich que se quedó lesionado en casa, con algunos de sus veteranos cogidos por pinzas tras el esfuerzo que les ha pasado factura frente a los periquitos y con Quique González convertido por primera vez en el referente ofensivo, la escuadra eibarresa ha saltado decidido a romper las estadísticas.

Se ha percibido convicción, algo de lo que el equipo había adolecido incluso cuando se llegó a poner con una ventaja de 0-2 en el Wanda Metropolitano, y es lo que los azulgranas trataron de plasmar en el césped desde el minuto cero hasta el 90, como les había pedido su técnico.

En cuanto el balón se ha puesto a rodar, han sido los visitantes los primeros que han tomado la iniciativa para demostrar que dispone de recursos para salir del atolladero en el que se ha visto inmerso tras las tres derrotas cosechadas en las cuatro primeras jornadas.

Ante la escasa productividad que por ahora le están reportando los balones colgados desde los flancos, ha variado su táctica y ha apostado por volcar su juego por el interior gracias a la movilidad de un Orellana que por fin se va activando, pero también se ha apoyado en la pizarra para tratar de sacar partido a sus acciones de estrategia.

Y así ha sido como ha logrado sorprender al Levante a los cinco minutos de partido, cuando tras un saque de banda el chileno ha devuelto en profundidad el balón a Pedro León y el murciano ha cedido hacia atrás para que Inui rematara la jugada de tiralíneas desde el interior del área. El dibujo ha sido perfecto, pero Aitor ha desbaratado el magistral plan con una gran intervención que, lamentablemente no ha sido la única que le ha convertido en el salvador de su equipo.

Sin tregua

La inmediata respuesta del Levante con un remate fallido de Campaña solo ante Dmitrovic y un posterior cabezazo de Vezo por encima del larguero cuando lo tenía todo a su favor para marcar anunciaron que ambos equipos cumplirían la tradición de regalar un choque sin tregua.

Las predicciones no fallaron. Después de una falta desperdiciada por Pedro León desde la frontal del área, llegó otra réplica rival tras un error en el despeje de Arbilla que propició que Mayoral se plantara solo ante la portería azulgrana. Pero el serbio, irreductible, aguantó su llegada y forzó el fallo del delantero.

Aunque el fantasma de una posible lesión de Ramis sobrevoló la capital del Turia después de que Mendilibar pusiera a calentar a Paulo desde el minuto 20, los eibarreses no perdieron la compostura y en una llegada por el centro, Diop lanzó un misil directo desde la frontal del área que Aitor repelió a córner en otra de sus apariciones estelares.

La vuelta llegó al filo del descanso, cuando Morales se adentró en el área tras recibir un pase en diagonal de Rochina. Pero allí estaba una vez más Dmitrovic para alardear de su sangre fría y provocar que el madrileño, que acumulaba nada menos que cinco goles en sus duelos ante el Eibar, para forzar su fallo.

Aliviado, el Eibar recargó filas en el descanso y saltó tan enchufado que en solo un minuto generó dos acciones que bien podrían haber alterado el signo del partido. Y es que nada más reanudarse la pelea, Cote botó un saque de esquina que Arbilla cabeceó fuera por muy poco, y acto seguido Quique González se adentró a base de pundonor en el área y llegó a superar a Aitor en su salida, pero su remate casi sin ángulo con la punta de la bota, le privó de festejar su primer gol como armero en su primera cita como titular.

Llegó entonces un turno de réplica del Levante, con un remate de Mayoral que Dmitrovic repelió con las piernas y, casi sin respiro, crearon otra doble ocasión que el meta armero también desbarató.

El meta rozó la expulsión a diez minutos del final cuando un malentendido con Arbilla le obligó a realizar una falta fuera del área sobre Sergio León, pero tras ver la amarilla enfadó aún más a la afición local tras repeler la falta lanzada por Rochina.

La última palabra la tuvo el Eibar con un remate seco de Inui que Aitor blocó para cerrar su festival.