S.D.Eibar

El Eibar cae en Ipurua ante un Sevilla letal

El Eibar cae en Ipurua ante un Sevilla letal

El Eibar tiene previsto el derribo de esa grada para abril, pero este accidente puede alterar sus planes

LETIZIA GÓMEZ

El Eibar puso el fútbol y las ganas y el Sevilla los goles y unos cuantos heridos entre los 200 aficionandos que le acompañaron en Ipurua después de que la valla de la grada oeste en la que se ubicaban cediera durante la celebración del segundo gol, que certificaba el triunfo hispalense. Al menos 14 seguidores tuvieron que ser atendidos y varios incluso retirados en camilla tras una montonera que le puede costar un buen pico al Eibar en forma de multa, por un evidente fallo de seguridad en el graderío que precisamente pretende derribar a finales de noviembre.

La tensión y la preocupación fueron máximas durante los casi diez minutos que el choque estuvo parado para atender a las numerosas personas que habían quedado atrapadas, unas encima de las otras, en lo que podría haber sido una tragedia de considerables dimensiones. La presidenta armera, Amaia Gorostiza, se apresuró a bajar al lugar del accidente para interesarse por el estado físico de los afectados y ponerse a disposición de los emisarios de la Liga.

El colmo de la desgracia

Fue el colmo de la desgracia para un Eibar que se desfondó en balde. Los méritos aquí no se miden ni por la posesión ni por el número de pases acertados o balones colgados al área. Lo que vale aquí es meter la pelota en la portería contraria, y mientras que los armeros no supieron rematar entre los tres palos ninguno de los numerosos centros servidos desde las bandas, los hispalenses resolvieron una cita para ellos farragosa con una rápida acción perfectamente ejecutada por el ya 'pichichi' André Silva nada más comenzar la segunda mitad. Fue el 0-1. El Sevilla sentenció diez minutos después gracias a un penalti por una clara mano de Cote que Banega no desperdició.

La efectividad cuesta dinero y no hay que olvidar que el club sevillista ha sido de los que más han gastado para conseguirla. Y eso es lo que decidió un duelo dominado de cabo a rabo hasta entonces por los armeros, que sin embargo carecieron de ese punto de calidad que se precisa para sacar partido a esos pases finales que el Eibar dibujó en cantidades industriales.

1 S.D. Eibar

Dmitrovic; Rubén Peña, Ramis (Arbilla, m.83), Bigas, Cote; Diop, Sergio Álvarez (Jordán, m.69), Orellana, Enrich, Hervías y Kike García (Charles, m.69)

3 Sevilla

Vaclik; Carriço, Kjaer, Sergi Gómez; Navas, Banega Franco Vázquez, Arana; Sarabia (Roque Mesa, m.73), Silva (Muriel, m.92) y Ben Yedder (Promes, m.81).

Árbtiro:
Estrada Fernández (Comité Catalán). Amonestó por el Eibar a Ramis y Orellana y por el Sevilla a Banega, Franco Vázquez y Arana.
Goles:
0-1, m.47: André Silva. 0-2, m.50: Banega, de penalti. 0-3, m.94: Banega. 1-3, m.99: Jordán.
Incidencias:
Partido disputado en el estadio de Ipurúa ante 5.443 espectadores. Tras el segundo gol del Sevilla, cedió una de las gradas, y varios aficionados hispalenses tuvieron que ser atendidos por los servicios médicos.

Y es que el plan inicial de Mendilibar pareció ser el indicado para bajarle los pies a la tierra a un Sevilla que llegó a Ipurua casi levitando tras los 14 goles que había anotado en los tres triunfos que había encadenado ante el Stardard de Lieja (1-5), Levante (2-6) y el último ante el Real Madrid en el Sánchez Pizjuán.

Con siete cambios respecto al equipo que había caído derrotado por la mínima en Cornellà, alineó a un once que tenía muchos visos de ser el que utilice de manera habitual con algunos retoques puntuales.

Para ganar o al menos para no sucumbir ante un rival tan poderoso como el blanquirrojo, el equipo armero sabía que debía mantener el balón alejado de su portería y lo más cerca posible de la contraria. Y eso lo consiguió. Durante gran parte del primer asalto el Eibar llegó a tener una posesión superior al 60% frente a un bloque obligado a pertrecharse en su madriguera.

Pero mientras sus ataques eran estériles, las pocas llegadas de su rival ya anticipaban lo que después ocurrió. Al Sevilla le bastó con mantener un férreo orden defensivo y aprovecharse de la escasa puntería de los eibarreses, que mandaron a la grada todas y cada una de las opciones que dispusieron, en tanto que los hispalenses terminaron pasando su apisonadora después de los dos contundentes avisos de Pablo Sarabia, a los que sí respondió Dmitrovic en la primera mitad.

Al descanso se respiraba un optimismo contenido. Por muy reconocible y predecible que sea el juego del Eibar, lo tiene tan mecanizado que es muy difícil de contrarrestar y sí dio la sensación de que podía doblegar al equipo de Machín. Pero para cobrar cualquier apuesta hay que acertar. Y no hubo manera. Orellana desde fuera del área y Diop en dos ocasiones malgastaron tres buenas posibilidades para acercarse al bote de los tres puntos que se sorteaban.

Cualquier atisbo de esperanza se fue al traste nada más comenzar la segunda mitad. En cuanto apareció la magia que rodea a André Silva en este arranque de campeonato, el Sevilla ajustició a su nueva víctima. El portugués metió la quinta en una rápida salida a la contra y tras abrir hacia Jesús Navas se adentró en el área para rematar con floritura incluida el balón que le devolvió el extremo sevillano. Para mayor desesperación de los eibarreses, el luso se afianzó a la cabeza del pichich con un taconazo.

Lo peor estaba aún por llegar. Sin que el Eibar se hubiera podido recuperar del mazazo recibido, diez minutos después Cote sacó a pasear el brazo de manera institiva al tratar de cortar un nuevo envío de Navas hacia el área. Ni siquiera hizo falta recurrir al VAR para comprobar que el árbitro no se había equivocado al señalar con rapidez al punto de penalti. Banega no falló. Es lo que tienen los buenos equipos, que fallan muy poco.

Transformó el lanzamiento con un disparo al medio de la portería y se fue a celebrarlo con el nutrido grupo de seguidores sevillistas que acompañaron al equipo hispalense y la respiración de todos los presentes se cortó cuando la valla no soportó la alegría de la celebración. La intervención de los servicios de asistencia fue rápida y fueron sacando uno a uno a todas las personas que quedaron atrapadas en la montonera. Al menos ocho de ellos fueron trasladados al hospital de Mendaro con diversas contusiones y roturas, aunque son datos provisionales trasladados por el club al término del choque. Con el paso de las horas se irán conociendo más detalles de un hecho que pone de manifiesto la imperiosa necesidad de remodelar esa grada.

Fue esa y no el posterior gol que se volvió a apuntar Banega tras sorprender a Dmitrovic con un disparo lejano la verdadera puntilla para el Eibar, que tiró de orgullo para al menos lograr el tanto del honor gracias a un disparo seco de Joan Jordán desde fuera del área cuando el partido ya caminaba por el minuto 99.

No hubo más remedio que rendirse ante la evidencia.

 

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