Continúa el idilio del Eibar en Montilivi

Continúa el idilio del Eibar en Montilivi
EFE

Los armeros ganan con los goles de Charles, Arbilla y Enrich y se vuelve con tres puntos de Girona

LETIZIA GÓMEZ

La historia de amor que el Eibar forjó el año pasado con el estadio de Montilivi ha vivido otro apasionado capítulo del que ha salido victorioso en una cita marcada por la constante y decisiva intervención del VAR. El dichoso videoarbitraje del que Mendilibar echó pestes al final del encuentro, se ha convertido en un aliado de los armeros en dos de las tres veces en las que fue consultado.

Aunque resulte muy molesto que el juego se paralice y que haya que esperar varios minutos para conocer la decisión definitiva, al Eibar le compensó, porque sin la repetición de las imágenes el árbitro no habría señalado el penalti con el que Charles adelantó a los azulgranas, y porque la inusual cantada de Dmitrovic tras una falta botada por Granell habría supuesto el empate de los albirrojos antes de que Stuani se apuntara un nuevo doblete con un gol sin discusión y otro concedido también por el VAR después de comprobar que no existía el fuera de juego señalado por el linier.

Afortunadamente, la escuadra eibarresa supo aprovechar los minutos de añadido que se habían perdido tras tanta consulta arbitral para cargarse de fuerzas con el imperial cabezazo de Arbilla a la salida de un córner, y consumó el idilio que comenzó con el 1-4 de la pasada temporada con un coronillazo de Enrich de espaldas a la portería que embolsó tres puntos de oro puro en la saca eibarresa.

Una victoria ganada a pulso en un partido sin tregua que devuelve a los armeros a la zona media de la tabla y les permite marcharse al parón liguero con una sonrisa que las dos derrotas consecutivas ante Espanyol y Sevilla habían borrado de pleno.

Otro resultado negativo en su haber habría convertido las dos próximas semanas sin competición en una agonía indeseable y el afán por evitarlo quedó patente desde el mismo inicio del partido, en el que se vio a un Eibar pleno de mordiente.

2 Girona

Bono; Pedro Porro (Lozano, min.72), Juanpe, Bernardo Espinosa, Muniesa; Douglas Luiz, Àlex Granell, Borja García; Portu (Seydou Doumbia, min.77), Stuani y Aday Benítez (Patrick Roberts, min.80).

3 Eibar

Dmitrovic; Peña, Paulo Oliveira, Arbilla, Cote; Orellana (Cucurella, min.76), Pape Diop, Joan Jordán, Pablo de Blasis; Sergi Enrich (Sergio Álvarez, min.84) y Charles (Kike García min.70)

GOLES
0-1: Charles (p.), min. 12. 1-1: Stuani, min.40. 2-1: Stuani, min.42. 2-2: Arbilla, min.45. 2-3: Sergi Enrich, min.71.
ÁRBITRO
Prieto Iglesias (Comité aragonés). Mostró tarjeta amarilla Juanpe (min.5), Aday Beníítez (min. 8), Portu (min. 14), Cote (min.19), Joan Jordán (min.33), Anaitz Arbilla (min.58) y Paulo Oliveira (min.61).
INCIDENCIAS
Partido de la octava jornada de LaLiga Santander, disputado en el Estadio Municipal de Montilivi ante 10.569 espectadores

Un toma y daca infernal

Con un ritmo infernal, los de Mendilibar cercaron la portería de Bono con tanto ímpetu que el Girona no sabía ni por dónde le venían los golpes. Agazapado como si estuviera viendo una película de terror con los ojos tapados, respiró aliviado cuando el colegiado entendió que la mano con la que Muniesa desvió un disparo de Enrich había sido involuntaria y resopló de nuevo cuando De Blasis no remachó un balón en la misma línea de gol.

Pero no pudo evitar lanzar un profundo grito de pavor cuando desde el VAR le dijeron al árbitro que se había tragado un claro penalti por mano de Aday Benítez tras otro remate intencionado de Enrich. Paró el partido, escuchó lo que le decían desde el pinganillo y fue corriendo hacia el monitor para ver con sus propios ojos que la mano era indiscutible y nada involuntaria.

La responsabilidad de lanzar la asumió Charles en su vuelta a la titularidad tras dos partidos consecutivos saliendo desde el banquillo, y el brasileño lo lanzó de manera impecable, ajustado al poste derecho, justo al lado contrario al que se había lanzado Bono.

Era el premio que merecía la ambición armera, que no se vio incrementado por las ocasiones que el equipo eibarrés desperdició en unos siguientes minutos en los que el Girona apenas podía mantenerse en pie. Primero fue Orellana el que lanzó fuera solo ante el meta albirrojo y después el propio Charles no fue capaz de contactar el balón que el chileno le había servido en un contragolpe de clara superioridad eibarresa.

Y el tópico se cumplió. Cuando se perdona la vida al contrario, se corre el riesgo de acabar pagándolo. Y así fue. El equipo de Eusebio se levantó y empezó a devolver garrotazos a diestro y siniestro. La furia que le había llevado a ver tres tarjetas amarillas en el primer cuarto de hora no hizo sino acumularse cuando el árbitro anuló el tanto que Granell había marcado tras colar entre las piernas un lanzamiento lejano. Parecía una cantada en toda regla del meta serbio, pero luego se pudo apreciar en la repetición que estaba más atento al intento de remate de un Portu que estaba en fuera de juego. El colegiado aragonés, con buen criterio, invalidó la acción.

El Eibar aguantaba los golpes como podía, con todo el equipo hecho piña para protegerse de los golpes de los catalanes, hasta que Stuani se elevó por encima de Rubén Peña para cabecear una gran asistencia del canterano Pedro Porro.

La bestia uruguaya, que hasta entonces prácticamente no había aparecido, despertó y apenas tres minutos después remachó solo ante Dmitrovic un centro de Bernardo. Los eibarreses protestaron por un supuesto fuera de juego tanto del pasador como del propio ariete, pero el VAR trazó la línea y un rato después concedió el tanto.

Del posible 0-2, casi al 1-3

Del posible 0-2 que habría dejado sin vida al Girona se pasó a un 1-2 que incluso los locales pudieron ampliar de no ser porque Dmitrovic evitó que Stuani marcara el tercero del mediodía al sacarle con los pies un mano a mano de los que el charrúa casi nunca falla.

Pero esto no fue todo lo que dio de sí una primera parte sin tiempo para tomar aliento. Cuando ya el cronómetro marchaba por el cuarto minuto de prolongación la figura de Arbilla surgió como una exhalación en el centro del área para cabecear de forma imparable un córner botado por Joan Jordán.

El gol fue de esos denominados psicológicos. El Girona respondió con un hilillo de cólera que el Eibar contuvo con dos grandes intervenciones defensivas de Arbilla y Cote, que rebañaron dos balones francos a un infortunado Portu.

Pero cuando de verdad el Girona perdió toda su fuerza y su esperanza fue cuando un remate de espaldas y con la coronilla de Enrich se coló bombeado en su portería tras un saque de esquina que Jordán puso donde había que poner.

No fue un paseo tan placentero como el del año pasado, pero la victoria es más importante si cabe porque demostró la capacidad de este equipo para sobreponerse a los malos momentos.

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