S.D.Eibar

Un invitado más a la fiesta del submarino

Un invitado más a la fiesta del submarino

El Eibar sucumbió ante la necesidad de los locales pese a marcar dos goles anulados por el VAR

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

El Eibar no logró aguar la fiesta que el Villarreal tenía preparada y, aunque trató de rechazar con contundencia la invitación a participar, acabó convirtiéndose en un asistente más en la celebración del triunfo que evitó el posible hundimiento del Villarreal.

No fue en ningún caso una rendición firmada de antemano, sino una derrota que se resistió a vender con las fuerzas que pudo exprimir poco después de que Ekambi se ayudara de dos rebotes seguidos para adelantar a un submarino amarillo que comenzaba a flaquear tras acumular un extenso catálogo de oportunidades fallidas.

Fue justo entonces, mientras los castellonenses y un Estadio de la Cerámica que rozó el lleno resoplaban de alivio, cuando el Eibar logró despojarse del dominio al que había sido sometido y se lanzó en busca de un empate que el VAR frustró en dos ocasiones. Poco se puede objetar, porque no se puede rebatir que Sergio Álvarez estuviera en fuera de juego cuando cabeceó una prolongación de Ramis a la salida de un córner, y tampoco hay discusión alguna en la adelantada posición de Charles cuando le llegó el balón que acto seguido Kike García alojó en la portería de Andrés Fernández con un potente disparo.

Las lágrimas de desesperación asomaron en los ojos del conquense, que había celebrado con una alegría desbordante lo que él creía que era el fin de una sequía anotadora que se prolonga desde que el 26 de enero marcara el que sigue siendo el último de los apenas tres goles que ha logrado anotar esta temporada.

Y qué decir de la decepción que se llevó el centrocampista asturiano cuando su certero cabezazo no acabó subiendo al marcador. Era la gran palmada en la espalda que tanto había buscado recibir después de tener que esperar hasta los siete últimos partidos de Liga para empezar a demostrar por qué el Eibar desembolsó casi cuatro millones al Sporting por su fichaje.

Los pagó porque, entre otras cosas, el centrocampista tiene la capacidad para salir de inicio en su posición habitual en la medular tras haber tenido que ejercer de central obligado por las circunstancias, y adaptarse de nuevo al eje de la zaga cuando tuvo que ocupar el puesto que Paulo Oliveira dejó libre atrás tras retirarse aquejado de una lesión muscular.

Por lo visto, la plaga de lesiones que ya parecía haber otorgado una tregua a los armeros, persiste en su empeño de atacar al vestuario azulgrana y cayó prácticamente el único jugador del plantel que hasta ahora no había padecido ningún problema físico.

Ante semejante cúmulo de incidencias, no hubo forma de evitar una derrota que se antojaba previsible, y no porque el Eibar adoleciera de ganas, sino porque cuando un equipo se juega la vida y el otro no, la necesidad suele prevalecer.

Preparados para sufrir

La principal tarea que debía afrontar Mendilibar ante el último viaje de la temporada era encontrar la manera contrarrestar la tensión que el cuadro local le iba a poner a cada una de sus acciones. Los dos equipos habían llegado al estadio por el mismo camino atestado de seguidores castellonenses y ambos habían respirado el ambiente de final que disfrazaba el choque. Había que ser de hielo para que la marea humana que se encontraron en las inmediaciones del Estadio de la Cerámica no les pusiera a todos los pelos como escarpias, aunque obviamente el efecto fue diferente para cada bando.

1 Villarreal

Andrés, Mario Gaspar, Álvaro, Funes Mori, Jaume Costa, Iborra, Fornals, Cazorla (Javi Fuego, m.88), Chukwueze (Bacca, m.91), Toko Ekambi (Trigueros, m.74) y Gerard.

0 S.D. EIbar

Dimitrovic, De Blasis, Paulo (Marí, m.70), Ramis, Cote, Sergio, Jordan, Pedro León (Charles, m.59), Cucurella, Orellana y Sergi Enrich (Kike García, m.81).

GOL
1-0, m.60: Ekambi.
árbitro
González Fuertes (C. Asturiano). Amonestó por el Villarreal a Mario Gaspar, Bacca y Gerard, y por el Eibar a Cucurella y Cote.
incidencias
Partido correspondiente a la jornada 37 de la Liga disputado en el Estadio de la Cerámica ante 17.901 espectadores.

Como cabía esperar el Villarreal se empapó de la fuerza mental y la garra que requiere un choque en el que los amarillos ponían en liza la posibilidad de dar carpetazo a una temporada para olvidar, sin tener que dejar cuentas pendientes para su última jornada ante el Getafe.

Más sobre el Villarreal 1 - Eibar 0

El Eibar, en cambio, asumió con aparente resignación que sus opciones de sacar algo positivo de allí pasaban por aguantar una presumible salida en tromba del rival y confiar en que el paso de los minutos desesperara a los de Javi Calleja y cometieran errores que los armeros pudieran aprovechar. Y es que por mucho que el preparador de Zaldibar apelara en la víspera a la profesionalidad de los suyos, intuía por experiencia que les iba a tocar renunciar a sus principios para concentrar sus esfuerzos en amortiguar los golpes que le iban a caer.

Así fue. Desde el primer minuto, los eibarreses se vieron obligados a cobijarse en la esquina del ring para poder protegerse de la lluvia de golpes que le propinó un Villarreal ansioso por resolver su situación por la vía rápida.

Alentados por su enfervorizada afición, los castellonenses no tardaron en plantarse con peligro ante un Dmitrovic que despejó con maestría un disparo de Fornals. Fue su única parada, ya que lo que mantuvo su portería imbatida en pleno asedio fue la escasa puntería que evidenciaron Ekambi y Chukwueze en dos clarísimas y dos providenciales apariciones de Cote para cortar sendos centros muy bien direccionados.

El Eibar había logrado su empeño de estirar los minutos hasta el descanso y en cuanto comenzó la segunda mitad su táctica cambió de forma palpable. De esperar pasó a atacar y ya en el primer minuto Pedro León estuvo muy cerca de convertir un rechace del meta local en un gol que habría convulsionado a un rival que ya sabía que el Girona estaba cavando su tumba en casa ante el Levante.

Lejos de atenazarse, el Villarreal se revolvió y tras un primer intento de Gerard que al igual que los otros no encontró portería, el cuadro local reunió en la acción que propició el tanto de la victoria de Ekambi toda la fortuna que le había faltado en sus anteriores aproximaciones

Beneficiado por hasta dos rebotes, el parisino hizo que el estadio castellonense explotara de una alegría que se cortó en seco cuando Sergio Álvarez batió de cabeza a un Andrés Fernández al que ni se le había visto. La sonrisa que recuperaron cuando el VAR anuló el gol se les volvió a congelar con el potente disparo de Kike García que tampoco sirvió para evitar la derrota.

Y dado que todos los que peleaban alrededor del Eibar menos el Alavés ganaron, los armeros caen a la duodécima plaza y se dejan en el camino gran parte de sus opciones de acabar entre los diez primeros.