Copa

Los suplentes del Eibar pierden sus opciones coperas tras ser eliminados de la Copa

Vídeo: Resumen del Eibar 2 - Sporting 2. / F. Morquecho

Los armeros reaccionaron en la segunda mitad, pero les faltó definición para mantenerse vivos

Letizia Gómez
LETIZIA GÓMEZ

Ni hubo remontada ni opción alguna de conseguirla. El Eibar se despidió de la Copa del Rey a las primeras de cambio tras no ser capaz más que de maquillar una eliminatoria que se empezó a perder en El Molinón y que se echó a perder tras una primera parte sin sustancia en la que el Sporting demostró más hambre y más ilusión por seguir adelante en esta competición.

Los astures también venían con muchos no habituales, pero a diferencia de lo que le ocurrió al cuadro eibarrés, sus suplentes, muchos canteranos que habían cumplido su sueño de llegar al primer equipo, pusieron el corazón sobre el césped. A los azulgranas, en cambio, les faltó alma, les faltó la ambición que se le presupone a un futbolista que busca desesperadamente ganarse los minutos que se le niegan en la competición importante, la que da mayor prestigio. Y aun sabiendo que Mendilibar ni rifa ni regala las oportunidades, los Hervías, Pere Milla y Sergio Álvarez, los que menos están entrando en juego en este ya avanzado primer tercio de competición, malgastaron la mejor y, probablemente, la única ocasión que les quedaba de reivindicarse. No se puede decir lo mismo de Cardona, que no acertó las opciones que dispuso, pero al menos se fajó en todas las batallas.

Esperanza efímera

Con el recuerdo latente de aquella eliminatoria que el Eibar ya había levantado ante la Ponferradina en la primera temporada de Mendilibar en el banquillo armero, la afición azulgrana había alimentado serias esperanzas de poder vivir una noche copera llena de emociones. La última vez que subieron a Ipurua salieron henchidos de orgullo por el flamante triunfo que su equipo había conseguido ante el Real Madrid, y si habían podido vivir un histórico 3-0 ante los merengues, no veían por qué no iban a ser capaces de endosárselos al Sporting de Gijón.

Había una sutil diferencia respecto a ese partido, ya que, como estaba previsto, el preparador vizcaíno alineó a una ristra de jugadores que habitualmente se quedan en el banquillo o directamente ocupan una localidad en la grada. Eran casi los mismos que se trajeron del Molinón el 2-0 que había que remontar, pero se esperaba que mostraran el voraz apetito que debería provocar no catar minutos en la competición liguera. Lamentablemente, el peso de la responsabilidad y la ilusión desbordante que sí evidenció el Sporting frustraron cualquier atisbo de una noche memorable.

2 Eibar

Riesgo; Rubén Peña (Charles, min.61 ) , Bigas, Arbilla, Cucurella; Sergio Álvarez, Jordán; Hervías (Cote, min. 46), Cardona, Pere Milla (De BLasis, min. 46) y Kike García.

2 Sporting

Dani Martín; Molinero, Alex Pérez, Juan Rodríguez, Espeso; Pablo Pérez (Fernández, min. 67), Cofie (André Sousa, min. 59), Pedro Díaz; Jiménez (Nacho Méndez, min. 77), Blackman y Lod.

GOLES:
0-1. Min. 13, Álvaro Jiménez, 0-2, min. 38, Pablo Pérez. 1-2, Cucurella, min. 52. 2-2. Charles, min. 87.
ÁRBITRO:
González González (Castilla y León). Amonestó por los locales a Jordán, Cucurella, y por los visitantes a Espeso.
INCIDENCIAS:
Partido de vuelta de los dieciseisavos de final de la Copa del Rey disputado en el Municipal de Ipurúa, ante 4.970 espectadores.

La esperanza de saborear un remontada que permitiera avanzar de ronda duró lo que un suspiro. De poco le sirvió agarrar el bastón de mando, porque lo utilizó mal y el Sporting se lo rompió en la cabeza con una rápida y certera jugada de tiralíneas que Álvaro Jiménez ejecutó a la perfección. Ni Rubén Peña, ni Bigas ni finalmente Cucurella lograron cortar el perfecto envió del debutante Fernando Espeso y el cielo armero se oscureció más de lo que ya estaba.

Después de no haber sido capaz de lanzar un disparo a puerta, el Eibar se veía obligado a marcar cuatro goles, uno por cada cuarto de hora que quedaba. Tiempo había, pero no se veían mimbres para conseguirlo, porque ni se apreciaba la tensión que siempre imprime el conjunto armero, ni lograba desplegar el juego por bandas que le hace peligroso.

Lo que no podía hacer era tirar la toalla porque ni el público de Ipurua ni Mendilibar lo iba a consentir. Así, el de Zaldibar ordenó que los suyos pisaran el acelerador para embotellar al Sporting en su área, algo que sí se logró durante unos minutos gracias al empuje de un Cucurella eléctrico, hasta que pasada la media hora, el equipo asturiano aprovechó una pérdida de balón de Cardona para que Lod filtrara un balón para que Pablo Pérez se luciera con una definición maestra ante Riesgo.

Fue el adiós definitivo a todas las ilusiones. Quedaba todo el segundo tiempo por delante para conseguir cinco goles y que el Sporting no les pillaran en un nuevo renuncio. La misión era prácticamente imposible. A lo más que se podía aspirar era a que al menos la escuadra armera evitara la derrota en Ipurua. La primera decisión de Mendilibar fue tan previsible como comprensible. Dejó en la caseta a Pere Milla y Hervías, que ayer dilapidaron prácticamente todas las opciones que tenían de ganarse su confianza y apostó claramente por el ataque dando entrada a Cote de Blasis, que rápidamente dieron un tono más ofensivo.

La segunda parte se convirtió en un monólogo azulgrana del que sobresalió un Cucurella pleno del ímpetu que les había faltado a varios de sus compañeros. No le bastó con defender, con derbordar y con probar centros que nadie consiguió aprovechar, sino que también cogió el toro por los cuernos y aprovechó un centro lejano de Arbilla al más puro estilo killer del área, con un control con el pecho un derechazo con su pierna mala que acabó en el fondo de la portería visitante.

No era más que un pequeño pozo en medio del desierto, pero al Eibar le sirvió para hidratarse y buscar sin resuello la portería de Dani Martín, pero el jovencísimo canterano blanquirrojo se sacó el doctorado con una tesis de paradas cum laude que privó a los armeros de dotarle de mayor emoción a lo que quedaba de competición copera por vivir en el feudo azulgrana. Especialmente desesperado acabó Joan Jordán, que lanzó cuatro misiles precisos y bien dirigidos desde fuera del área y que no estallaron donde debían porque el guardameta sacó a relucir un escudo protector inexpugnable

Cardona también tardará en olvidar la cara del gijonés, que ya le frustró la mejor ocasión que los eibarreses fabricaron en la primera mitad y que en la segundo le arrebató la gloria en otras dos.

Y también parecía que Charles se marcharía sin marcar después de que Dani Martín despejara a córner con apuros un disparo seco del brasileño, aunque como premio a su insistencia, consiguió batirle a cuatro minutos del final para maquillar un resultado que deja al Eibar con solo una competición en la que centrarse y a muchos jugadores sin minutos de calidad para ir creciendo.

 

Fotos

Vídeos