SD Eibar

El Eibar respira con calma tras una agónica tempestad

Los jugadores del Eibar celebran uno de los goles./Mikel Askasibar
Los jugadores del Eibar celebran uno de los goles. / Mikel Askasibar

El Eibar se apunta el triunfo de la salvación virtual tras culminar una remontada con un gol de Pedro León | Charles igualó el gol de José Pozo que dio alas al Rayo y el murciano resurgió de sus cenizas

LETIZIA GÓMEZ

Dicen que los triunfos sufridos se saborean más. Si esto es cierto, el que el Eibar logró ayer ante el Rayo Vallecano puede considerarse el más jugoso de esta temporada, porque se produjo tras una agónica remontada que inició Charles y que culminó Pedro León, el jugador armero que más necesitaba darse un baño de autoestima. Nada compensa nueve meses de recuperación tras ser intervenido en dos ocasiones de sendas lesiones graves, pero la sonrisa que exhibió desde que marcó un gol de los que no es capaz de firmar cualquiera, refleja que la felicidad ha vuelto a su vida. Y con ello, también al Eibar.

El equipo armero ya tiene en su mano la salvación que tras el tanto de los madrileños antes del descanso pareció quedar en cuestión. Ahora se puede permitir disfrutar de lo que queda de Liga marcándose nuevos retos. Europa no es una obligación, pero sí debe ser una ilusión aunque esté más lejos de lo deseable.

Tras el empate que logró el Barcelona ante el Villarreal en el descuento, el Rayo se presentó en Ipurua sabiendo que si lograba salir victorioso se situaría a solo tres puntos de la permanencia. Una motivación añadida a la que ya traía de serie tras el estreno de Paco Jémez al frente del equipo. El Eibar no fue ajeno a esta situación y tuvo claro desde el inicio que la mejor forma de evitar que los madrileños pudieran blandir el cuchillo que traían entre los dientes era precisamente arrebatándoselo de la boca.

2 Eibar

Dmitrovic; Peña, Oliveria, Ramis, Cote; Orellana, Sergio Álvarez (Jordán, min. 46), Diop (Escalante, min. 68), Cardona; Charles y Kike García (Pedro León, min. 46) .

1 Rayo

Dimitrievski, Tito (Javi Guerra, min. 74), A. Ba, Amat, Alex Moreno; Bebé, Medran (Embarba, min. 84), Mario Suárez, Pozo, Álvaro (Kakuta, min. 81); Raúl De Tomás.

Goles
0-1, min. 39, Pozo. 1-1, min. 63, Charles. 2-1, min. 74, Pedro León.
Árbitro
Undiano Mallenco colegio navarro. Amonestó, por el Eibar, a Diop y Peña, y, por el Rayo, a Amat.
Incidencias
3.940 espectadores en una noche en la que llegó a nevar por momentos en Ipurua

Como si fueran los que se estuviera jugando la vida, fueron los armeros los que salieron tan decididos que para los diez minutos de partido ya se habían apuntado cinco llegadas, tres de ellas merecedoras de ser apuntadas, especialmente la que protagonizó Cardona tras enganchar un rechace en el interior del área y de fuerte remate formar la primera gran intervención de Dmitrievski.

El delantero catalán -que volvió a la titularidad 24 jornadas después de su última inclusión en el once que Mendilibar puso en liza el 25 de septiembre en Cornellá- no fue la única novedad que presentó el de Zaldibar en este segundo partido de una semana que se cerrará el sábado (16.15 horas) con la visita al Santiago Bernabéu. El otro nombre que no es nada habitual ver entre los elegidos era el de Sergio Álvarez, que también llevaba siete meses sin jugar de inicio.

Las claves

Negado de cara al gol
Justo después de que Kike García fallara solo ante el portero rival, el Rayo tomó la delantera
El talón de Aquiles
Un contragolpe volvió a condenar esta campaña al Eibar a tener que remontar un marcador adverso
Revulsivos
Jordán y Pedro León salieron tras el descanso y el equipo transformó la derrota en victoria épica

Los otros dos cambios que introdujo respecto al choque frente al Levante fueron más previsibles, ya que Cote volvió a su puesto en propiedad que el sancionado Cucurella ocupó en el Ciutat de Valencia, y Charles cubrió la plaza que Sergi Enrich dejó libre con la vista puesta en el próximo duelo ante el Real Madrid.

Y aunque en un principio este once inédito pareció que se iba a comer al Rayo, fue ponerse a diluviar y la fuerza del Eibar se diluyó. Así como sus virtudes ofensivas son difíciles de contrarrestar, también sus debilidades son fáciles de apreciar, y es en el repliegue donde el cuadro azulgrana hace aguas. Se vio claramente en Valencia, donde el Levante le marcó dos goles a la contra, y lógicamente Paco Jémez hizo que los suyos explotaran esa faceta.

Y en cuanto lo hicieron, las ocasiones de los madrileños se fueron acumulando una tras otra. La primera fue del exarmero Bebé con un disparo casi sin ángulo que Dmitrovic envió a córner bien situado en el palo corto. Después llegó un disparo de Raúl de Tomás a la media vuelta que tampoco encontró su objetivo, y acto seguido el delantero franjirrojo remató fuera por medio palmo un centro de Bebé que Ramis fue incapaz de cortar porque le faltó la velocidad para siquiera acercarse al balón.

Los armeros parecieron despertar de su letargo tras un robo de Sergio Álvarez que propició un buen centro de Kike García al que Orellana llegó forzado. Pero fue justo en el minuto 40 cuando el Eibar colapsó por completo. Una vez más, y ya van unas cuantas, los azulgranas pasaron de poder ponerse por delante en el marcador y matar así a un rival que podría haber entrado en pánico, a recibir un gol que le podía complicar mucho la vida.

De nuevo a remolque

La clasísima ocasión que le podía haber servido para encarrilar el choque la malogró Kike García, que tras recoger con ilusión un regalo de Abdoulaye Ba en una cesión hacia atrás, no supo concretar solo ante Dmitrievski. Y para colmo de males, este grave error fue el origen del contragolpe que dio alas al conjunto madrileño.

La jugada en sí se las trae, porque nada más llegar al área, Raúl de Tomás se las apaño para sacar un centro hacia atrás pese a que estaba rodeado por Ramis, Paulo y Diop. Eso, obviamente, dejó solo a José Pozo, que desde fuera del área superó a Dmitrovic.

El jarro de agua helada tuvo consecuencias inmediatas tras el descanso. A Mendilibar no le tembló el pulso. Retiró a un Sergio Álvarez que malgastó la oportunidad y a un Kike Garía presa de la desesperación, y se encomendó a Joan Jordán y Pedro León para tratar de resolver la papeleta. Acertó de pleno.

El partido ya estaba roto y al Eibar no le iba a resultar fácil cortarle las alas a su rival. Entre imprecisión e imprecisión llegó la quinta tarjeta y su posterior lesión muscular, que pinta mal, así como un par de ocasiones que resultaron ser el anticipo de la emocionante remontada que estaba por llegar.

Primero había que equilibrar el marcador y de eso se encargó Charles d espués de que Cardona le ganara la posición a Tito para dejarle el balón franco para que el brasileño cruzara su remate de cabeza lejos del portero macedonio.

Era el acicate que necesitaba este equipo, que apenas diez minutos después vivió uno de los momentos más emotivos de esta campaña cuando Pedro León logró firmar el tanto de la remontada con una alegría inmensa que invadió Ipurua. No era para menos. Nueve meses después de tocar fondo por culpa de las lesiones, el murciano controló de forma magistral un centro lejano de Cote y definió como solo lo pueden hacer los grandes jugadores como él. Todos sus compañeros se lo comieron a besos tras un gol muy especial que llega dos años después de que el 9 de abril del 2017 marcara en Balaídos.

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